Internacional

2000 niños separados de sus padres en la frontera por el gobierno de Trump

Desde hace dos meses, el Departamento de Justicia de Estados Unidos considera que los adultos que intentan ingresar a territorio estadounidense de forma ilegal han cometido un delito por el que deben ser juzgados, lo que implica que pierden la custodia de los menores. La nueva política implica un cambio diametral a la que consideraba una infracción administrativa el primer cruce ilegal de la frontera.

La consecuencia directa es que “Los niños piden a gritos que no se les separe de sus padres” según declara Lee Gelernt, abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, y que en un antiguo Walmart, en el sur de Texas, ahora se escuchan las voces de cientos de niños.

Estado Unidos ha convertido un viejo almacén tejano en el mayor refugio de niños migrantes en Estados Unidos.

El número de los que están allí y de los que se han enviado a otros albergues desde hace dos meses se hizo público el viernes 15 de junio: son casi casi 2.000 de ellos, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional.

En abril pasado, el gobierno de Donald Trump inició la mayor ofensiva de la que se tiene registro contra los padres que cruzan la frontera con sus hijos. Según las cifras publicadas este viernes 1.995 menores fueron separados de 1.940 adultos entre el 19 de abril y el 31 de mayo pasado, una medida que ha recibido fuertes críticas incluso dentro del mismo Partido Republicano.

La decisión conlleva que los menores que llegan con sus padres son considerados no acompañados y pasan a la custodia del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos. Son puestos bajo custodia del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos y luego son enviados a la casa de un familiar, a hogares de acogida o a refugios.

Funcionarios de estos sitios han dicho que se les está agotando el espacio para recibir a más niños, según informes de medios locales estadounidenses, y esto contando con que el gobierno de Trump ha perdido hasta la fecha a 1500 niños separados de sus padres.

El gobierno federal sostiene que los grupos organizados de traficantes de personas se están aprovechando de las lagunas en las leyes estadounidenses para mantener su negocio y denuncia lo que califica como política de “fronteras abiertas” heredada de la era Obama.

“Tenemos una crisis en curso en nuestras fronteras y vemos que el número de personas que intentan entrar ilegalmente se ha triplicado respecto al año pasado”, dijo Jonathan Hoffman, alto cargo del Departamento de Seguridad Interior (DHS). “El DHS ha mantenido la política del gobierno anterior de separar a los menores extranjeros de los adultos a su cargo cuando estén sujetos a persecución criminal”, añadió.

Entrar ilegalmente en territorio estadounidense es un delito castigado con entre seis meses y dos años de cárcel.

El fiscal general y la Biblia

La semana pasada la polémica vivió un clímax, cuando el fiscal general Jeff Sessions citó una frase de la Biblia para defender el nuevo enfoque de “tolerancia cero”. El fiscal general citó un versículo de la Carta de San Pablo a los romanos sobre la necesidad obedecer las leyes del gobierno, una frase que antes fue utilizada para justificar la esclavitud, el fascismo o el apartheid, lo que generó una fuerte crítica.

La medida no solo ha sido denunciada por grupos de activistas, sino incluso por Naciones Unidas, que el martes pasado la calificó como una “grave violación de los derechos del niño”.

Las denuncias

Gerald Gray, asesor del Hope Border Institute (Instituto Fronterizo Esperanza, en español), afirma que la medida pretende disuadir a los migrantes y sus familias de buscar refugio en Estados Unidos y describe la práctica como “una forma de tortura”, equivalente a la “desaparición forzada” de personas recogida en las convenciones de la ONU.

Por su parte, en un artículo reciente publicado en The New Yorker, la periodista Masha Gessen definió lo que está haciendo el gobierno estadounidense como “terrorismo de Estado”. “Capturar a los miembros de una familia, especialmente a los niños, es un acreditado instrumento del terror totalitario”, escribió Gessen, quien recordó que esto era lo que solía hacerse en la época de Josef Stalin en la Unión Soviética.

En la demanda que Gelernt y la ACLU han presentado ante un juez de San Diego con la esperanza de que obligue a poner fin a una práctica que consideran inconstitucional y contraria a los derechos de la infancia, se recogen casos de menores que han estado hasta ocho meses lejos de sus padres. Entre las historias tras la estadística está la de una mujer salvadoreña que fue apartada de sus dos hijos, de 4 y 10 años. Ella fue recluida en un centro de detención de Laredo, Texas, y los niños en dos hogares de acogida diferentes.

¿Una solución cercana?

En declaraciones a periodistas, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, el republicano de mayor rango en el Congreso, aseguró que no estaba cómodo con la práctica. Esta semana, miembros de ese partido presentaron un proyecto de ley de inmigración que pondría fin a la separación de niños y padres en la frontera. Según el plan, las familias serían detenidas juntas.

Se espera que el proyecto de ley, un compromiso entre demócratas y republicanos en el Congreso, se vote la próxima semana. Eso sí, Trump aseguró este viernes que no firmaría el proyecto, aunque la mayoría de los legisladores republicanos aseguraron que lo respaldarían. No obstante, la Casa Blanca informó más tarde que el presidente apoyaría la medida.

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