Agenda cultural hoy, liberalismo político mañana

Nos enfrentamos a una amenaza nunca antes vista en  la España democrática. Un gobierno de izquierdas que atente contra las libertades no ya económicas sino sociales, poniendo fin a la constitución de 1978 y al régimen constitucional parlamentario. Hoy el futuro ya no es una promesa, sino una amenaza. En la actualidad, la real, los héroes mueren y los monstruos ganan. ¿Por qué? Porque falta una “cosmovisión del esfuerzo individual” como consecuencia de la falta inspiración que mueve el heroísmo. Muchos ven la solución en un partido político liberal que se pueda introducir en las instituciones del Estado. No andan faltos de razón, sin embargo yerran en el orden de acción. Es imprescindible un partido político, pero al final para que culmine todo un largo proceso de cambio de hegemonía cultural y social primero debe empezar, desde hoy y enlazándolo a la postre con el incipiente partido, con una transición cultural previa a una política, es decir “la contra política”.

Dicho humanismo cultural debe ser la reacción al marxismo cultural de los medios masivos, además de servir como motor de cambio y renovación a lo viejo, cerrado y anquilosado del actual mainstream político mediático de guerras de audiencia de la TV. La revolución no se televisara, se viralizara en las redes de internet, en sus blogs y foros, en sus plataformas de video online, etc. Internet es el medio más libre y menos subvencionado del estado.  Esta lucha de ideas virtual y en la calle,  solo puede venir de la confianza y la pasión, virtudes morales, no políticas. No debe ser de la propaganda como haría un partido de la izquierda. Al contrario, dicha ilusión, visión y pasión debe ser transmitida inconscientemente por la estética al gran público, “ateísmo estético”. La filosofía de la libertad y del partido político liberal capaz de enfrentarse al marxismo, seria el objetivismo, pues contiene además una teoría estética unificada en el arte, arquitectura, música capaz de enfrentarse a una guerra cultural con la izquierda. La cual hasta ahora hacía de la cultura su monopolio, relegando a la derecha a lo económico-religioso.

El partido reservaría la lucha teórica para las universidades y demás debates intelectuales donde recuperar los conceptos y términos robados por la izquierda. Esto es una prioridad, pues cambiando el lenguaje se cambia la realidad, del lenguaje depende el pensamiento y al subvertir el pensamiento se  invierten los valores que determinan el pensamiento colectivo de una sociedad. La transmutación debe ser acompañada de todo un relato del individualismo heroico con su propio arte y estética. Por ello concluimos antes de que  haya  una  la lucha política debe haber una lucha teórica.

Sin apelar a conceptos divisorios de la sociedad como derecha e izquierda, su finalidad es convencer a la sociedad de ello, de que un partido único es el partido de todos. Un movimiento de la voluntariedad política pero no de la profesionalidad política. Es decir profesionales  de la sociedad civil que quieran participar en la vida pública sin pasar por un aparato político de listas internas. El partido político libertario de hoy, debe ser el partido liberal consolidado mañana. Aspirando a separar el poder ejecutivo del parlamento, así como la separación de poderes legislativo y judicial. Que someta a referéndum la estructura territorial del Estado, que ahorre gastos burocráticos. Que reforme y reduzca instituciones, con medidas tales como la supresión del tribunal constitucional y su sustitución por una sala de garantías del tribunal supremo. Aspirar al referéndum obligatorio y vinculante sobre el sistema de financiación de partidos. Con una policía judicial especial, con plenos poderes y libertad de acción para la vigilancia de los partidos políticos.

El partido tendrá el deber de ser árbitro pero no juez a la hora de liberalizar el país. Actualmente se ha roto el circuito de pagos en las  PYMES, los proveedores, exigen el precio, anticipadamente y al contado, los clientes no pagan a tiempo, los bancos no hacen préstamos, es decir falta dinamismo económico. El gobierno liberal incentivaría a los bancos a conceder  préstamos a las empresas. Quitando obstáculos a su creación y si es necesario invirtiendo en ellas, pues de eso depende el tejido económico.  Por otro lado está la cuestión de que la clase empresarial está secuestrada ideológicamente en España por la derecha conservadora, y por ello la misión del partido liberal es liberarla para su causa. La intervención política en la economía será la mínima para evitar monopolios.

En cuanto al electorado, es preciso revisarlo, es arriesgado plantear a corto plazo un partido liberal con opciones reales de mayoría de poder, pues aún no hay una masa electoral concienciada con el liberalismo, sin embargo en un futuro sería muy factible siempre y cuando se hiciera una hegemonía cultural en la juventud. La edad de voto se quiere en 16 años, y la de más de 65 anularla, con un fin muy claro, secuestrar el voto juvenil populista de izquierdas. Evitar la madurez política del voto social. Por ello la clave está en la formación de asociaciones liberales cívicas juveniles en cada ciudad que no pierdan su contenido político, que reivindique la nación sin estado como premisa intelectual. Si no, la democracia degenera en populismo. A lo largo de la historia las sociedades vienen de la esclavitud y con la revolución obtienen la libertad, de la libertad van a la expansión, de ésta, al exceso con excedente, de ahí a la complacencia, luego a la apatía y de ahí  a la esclavitud de nuevo, es un círculo vicioso que se deberá romper. Son las desventajas del sistema democrático, también llamado sistema de partidos o la dictadura de las mayorías.

El partido liberal tecnocrático sería por tanto sólo una transición, constaría de cargos rotatorios anuales de listas abiertas, se votaría personas, no programas, se votarían funcionarios especializados  por su destreza en el manejo de las leyes, diligencia y méritos, puestos a examen. Por tanto habría votaciones que determinen asuntos públicos, funcionariado electo, democracia representativa de circunscripción uninominal para elegir personas y no partidos —listas abiertas—. Por tanto se exigiría examen de acceso a los cargos rotativos no vitalicios  de no más de un año. Habría filtros, si el voto se rebaja a la minoría de edad, habría un examen para  ejercer  voto, una especie de oposición, al igual que para optar a cargos públicos.

Dicho partido desaparecería con el tiempo en favor de un estado de derecho mínimo no ideologizado, sin partidos, relegando el BOE a algo del pasado, cuya única finalidad del gobierno electo fuera gestión de defensa y justicia. Dicho modelo de estado basado en la defensa del individuo y de la alta cultura sólo sería posible a través de un modelo republicano liberal de “laissez faire”, al estilo suizo.

La actual monarquía constitucional parlamentaria es incompatible en su esencia con un estado de la libertad moderno. El partido político liberal del futuro es el movimiento libertario de hoy y el caballo de Troya del actual sistema mañana.


Acerca del autor: Pedro Paniagua

Conocedor de los mitos, escritor diletante, estudioso de la historia, miron del buen arte y  literatura, curioso de la filosofia, defensor de la cultura y vigilante de la politica. Amante de la libertad, la verdad y el conocimiento, enemigo de los dogmas y el oscurantismo. Ya que  por las ideas se muere y  por la ideologia se mata, con las ideas se piensa, con la ideologia se manipula. “Todo hombre deberia ser libre de decidir que hacer con su vida y buscar su libertad como deber moral para con su priopia dignidad”

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