Sobre el liderazgo

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Si hay algo que ha aportado munición a aquellos que se desgañitan contra el capitalismo es, sin duda, la pésima gestión, no solo a nivel económico sino principalmente a nivel humano, de  tantos y tantos empresarios en el pasado. Amparados por un régimen totalitario en nuestro país, muchos camparon por sus respetos bajo el palio de la patria, el movimiento y tantos otros colectivos que el de El Ferrol y los suyos auspiciaron o protegieron y que podríamos llamar los afectos. No entraré a valorar si fueron muchos o pocos, pero como las meigas los hubo, y de hecho siguen existiendo. No es difícil encontrar hoy empresarios y mandos que no acaban de comprender que la forma perfecta de trabajo en cualquier entorno empresarial es la simbiosis. Todos necesitan de todos. Sí, hay que extirpar los elementos cancerígenos, pero comprendamos que el liderazgo no es gritar más alto que tu empleado o compañero. El liderazgo supone conseguir que todo el mundo sea capaz de poner lo mejor de sí mismo sobre la mesa.

En un mundo cada vez más globalizado este tipo de conductas caciquiles necesariamente tienden a desparecer. La búsqueda de la supervivencia empresarial pasa necesariamente por ir en pos de la eficiencia. El despotismo más o menos estridente entorpece este camino y, si bien no podemos evitar que existan malos empresarios – al fin y al cabo uno se convierte en empresario jugándose su dinero y con la propiedad privada de cada cual allá él – o malos jefes, la deriva histórica que vivimos pasa por encima de los mencionados comportamientos y los ahoga, no dejándolos prosperar en el largo plazo, so pena de muerte empresarial. Y cuanto más  libre es el mercado de trabajo, mejor se comprende lo que digo. Siempre los hechos.

Si entendemos – yo no, pero hay quien sí – que los líderes de una nación son los que se sientan en los escaños de los parlamentos comprobaremos que, si la nación es España, las conductas que se reproducen son las más indeseables para ejercer un correcto liderazgo. Hemos asistido al espectáculo, que no congreso, de Podemos en Vistalegre. Al somnífero complaciente del Partido Popular en La Caja Mágica. No hace demasiado Ciudadanos también hizo algo parecido, pariendo el engendro liberal-progresista. Y en ello anda el PSOE, con cuatro o cinco o diez candidatos, que ya pierdo la cuenta, mientras la gestora gestiona.

El autoritarismo tiránico de Pablo Iglesias no solo se pone de manifiesto en sus propuestas políticas. Lo representa fielmente en sí mismo, chulo y matón, frente a todo el que ose contrariarle. Si en lugar de llevar coleta fumara puros, sería talmente la imagen del empresario explotador que tanto menta. No me he parado a pensar si el déspota nace o se hace, pero ciertamente el de Podemos se parece más a un capataz de esclavos con su látigo y su media sonrisa de desprecio que a alguien capaz de gobernar una comunidad de vecinos siquiera. No digamos que ejercer el liderazgo necesario para hacer que casi 50 millones de españoles den lo mejor de sí mismos. Mejor pasar a unos cuantos a cuchillo. O eso me parece a mí que piensa él.

No se equivoque nadie, el vacío liderazgo de Rajoy también reproduce fielmente conductas los “defensores del trabajador” critican. Es ese señor que nunca aparece por la empresa, salvo para ponerse alguna medalla y dar alguna que otra palmadita en la espalada, condescendiente y soberbio. Mariano está por encima del bien y del mal. Mariano solo ha de dejar la vida pasar, mientras los demás se llenan de fango. Otros hacen el trabajo. Otros se ensucian, dentro y fuera de su partido. Otros son los que reciben un mensaje en el móvil animándolos para que sean fuertes. Mariano está y cobra los réditos. Que para eso el cortijo es suyo. O eso parece.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Parásitos de la Libertad

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Tras el espeluznante legado que deja atrás la presidencia de Barack Obama es del todo entendible que muchos se agarren a un clavo ardiendo. El Premio Nobel de la Paz que es responsable último del lanzamiento de más de 27000 bombas ha dejado EE.UU. con el empleo al nivel de 1978. Obama pone la deuda un 121% más arriba e incrementa el déficit un 35% respecto de 2015. Suben los cupones de comida y el Obamacare es un fiasco. Tal es el despropósito de la presidencia del Yes We Can que hasta en eldiario.es se hacen eco.

Trump es una consecuencia lógica. Es el heredero natural de la situación política, por más que en el establishment mass media americano no acaben de explicárselo. Esos que han ocultado cada metida de pata del POTUS saliente. Los que han atacado a Trump de forma tan burda y falaz en ocasiones, que han conseguido granjearle no pocas simpatías. Tantas que hasta alguno ha llegado a creer que Trump puede ser el nuevo adalid de la Libertad. Y no.

Es constante a derecha y a izquierda, a republicana y a demócrata, tomar la parte por el todo. Extraer pequeñas parcelas de eso todo llamado Libertad y plantearlas a la opinión pública como el sumun y la repanocha. Puede que en los planteamientos de Trump haya algún retazo, pero desde luego el amigo sigue insistiendo en su muro, en su autocracia, en sus aranceles. Expulsar a un periodista, por muy mentiroso que sea, de una rueda de prensa, es ponerse a la altura del betún. Trump, como cualquier presidente de un país democrático, ha de someterse al escrutinio escrupuloso de la prensa, por muy mentirosa que la considere, por muy mendaz que ésta sea. El pelirrojo es el presidente de todos los americanos. Mientan o no.

Antes que él, que Trump, hubo otros. También aquí. La corrupción campaba por sus respetos en España – como ahora, vamos – y también llegó la consecuencia lógica. Un señor bajito y con bigote. Y tomó parte de la Libertad y vendió que era toda la Libertad. Muchos compraron. Tantos como una mayoría absoluta. Incluso, como otros presidentes de otros países hicieron antes, tomó decisiones positivas en materia económica y, curiosamente, la economía, un poco más libre, mejoró. Pero solo tomó una parte libertaria, la que le interesaba, la que le ayudó a ganar las elecciones. Luego llegó la soberbia, la mayoría, la absoluta. Llegó la guerra injusta. Llegaron las sucesiones. Llegaron Rato y Rajoy, bueno anduvieron por allí todo el tiempo. Y Montoro también.

Los parásitos de la Libertad, esos que solo venden el trocito que les interesa, la utilizan para sus fines, pero no es más que otro medio. Al final, la cabra tira al monte y el jevi al kalimotxo. Trump es el que es, y se le ve venir. Aznar fue el que fue por muchos lavados de cara con recorte de bigote, por muchas encuestas globo sonda y por mucho hacer deporte hasta la vigorexia. Dejen de comprar duros a cuatro pesetas. La Libertad es un concepto que no tiene apellidos. Cuando se los ponen se queda vacía de significado. Troceada, la Libertad se desangra.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Fronteras abiertas

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Con la que está cayendo, entre amenazas y atentados, refugiados que no lo son, violaciones de los derechos humanos, violaciones de señoras y señoritas y otras variadas cuestiones que saltan a los titulares y que tienen que ver con las migraciones, forzosas en muchos casos, hay muchas voces, con mucha más repercusión que la mía y seguramente más versadas y cultas,  ofreciendo diversas teorías. Analizando y proponiendo soluciones. Dando puntos de vista. Debatiendo sobre si debemos o no cerrar las fronteras. O cómo debemos hacerlo.

Algunos libertarios –con o sin carné, allá cada cual– han defendido y defienden que las fronteras deben estar controladas. Es común que siempre que se defiende este control desde el libertarismo, se pone de manifiesto que la intervención fronteriza evitaría, entre otros problemas, el uso de lo público por el inmigrante. El que viene puede usar calles y otros servicios, empezando por el uso de la propia frontera para el acceso, con cargo al residente. Obviamente la cuestión de la seguridad ciudadana, como queda patente en el primer párrafo, siempre sobrevuela en estos tiempos cualquier discusión sobre países y fronteras.

El planteamiento así entendido parte de una incongruencia. Si es inadmisible para el libertario es la existencia de “lo público” o al menos de gran parte de ello y se admite sin embargo que el Estado puede abrir o cerrar fronteras, puede controlarlas, se admite entonces su legitimidad para hacerlo, y por lo tanto se acepta lo público como legítimo y al Estado como su propietario. Más allá de la Defensa, la Seguridad o la Justicia, y quizá alguna cosa más, y de las instalaciones para gestionar dichos campos no parece que deba ningún Estado poseer nada, a los ojos de un libertario.

Así planteado no se trata pues del control migratorio, si no del problema de un Estado que controla demasiadas parcelas, la migratoria entre ellas. Que tiene propiedades. Y que las gestiona a su satisfacción. Demasiadas veces los libertarios pecamos de confundir el mundo en el que vivimos con las soluciones que proponemos nosotros y analizamos las cosas bajo un prisma libertario mientras vivimos en un mundo de base estatista. Si vives en Ancapia, debes aplicar los principios libertarios para obtener los modelos que rigen la convivencia. Si partes de supuestos más o menos estatistas, como son los principios sobre los que se asienta el mundo de hoy, debes aplicar un análisis adecuado, y por tanto estatista. No obstante si de lo que estás hablando es de transición de menos a más Libertad, se trata de un planteamiento de cuestiones operativas. Hay, desde mi punto de vista, tres formas de analizar cualquier convivencia, como acabo de plantear.

Si los análisis se realizan sobre una base pero con los esquemas de la base contraria estamos haciendo un pan como unas hostias. Y eso es lo que pasa con el cierre de fronteras defendido por libertarios. Se aplican principios libertarios, el de la propiedad, sobre un punto de partida estatista, como es la realidad actual. El análisis falla necesariamente.

Mi planteamiento es claro. Se trata de minimizar el Estado del Bienestar, subsidiador y paternalista. Seguir el principio de la Libertad, sin más. Ahora, vivimos donde vivimos, en el pesebre y en el subsidio. Mientras esto exista, hay que tener un cierto control sobre la emigración, pero de lo que se trata es de ir desmontando el mencionado paternalismo y eliminando las subvenciones, de forma que se minimice la posibilidad de que nadie que venga lo haga por razones distintas a las del trabajo. Mercado laboral flexible y cero subvenciones son la base de la solución que planteamos algunos.

En general, mis planteamientos prácticos siempre van en la misma dirección: lo mejor es abrir las opciones a la elección y que el mercado haga el resto. Lo malo de este caso es que no es una cuestión de mercado. Es cuánto y cómo se interviene. Y como se trata de intervenir, lo que hay que impulsar es la nula intervención. Es decir, minimizar el Estado. Con un Estado mínimo o nulo las fronteras serán una cuestión meramente descriptiva.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Son las cosas de aprender

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Normalmente cuando me levanto por la mañana tengo una canción rondándome la cabeza. Hace ya muchos años –casi cuarenta– que uno es un tipo positivo y prefiere tener canciones a resaca. Así las cosas, por más o menos positivo que sea, las canciones que quieren rodearme desde hace una semana solo hablan de educación. O de enseñanza. O de aprendizaje. Los tres conceptos muy distintos y muy confundidos y mezclados. Pero muy presentes. Be chrool to your scuel.

El pasado viernes estuve escuchando con deleite, interrumpiendo incluso por ímpetu y gozo, una de esas historias bien traídas y bien halladas. Bien hiladas. La de Laura Mascaró. Como llegó al homeschooling, como lo practica, como lo defiende. La realidad es el mejor guion, mejor que cualquier historia inventada. La realidad vale la pena. Porque toca más hondo.

Y llegó PISA. Pisando con garbo como la morena del relicario. I feel surrounded by education. PISA vale para demostrar que gastar más o menos en nada no tiene que ver con obtener mejores resultados. Es un asunto de metodología. Claro. Pero uno se queda más tranquilo cuando los hechos confirman las tesis que platea. Ahora bien, tener razón no es dormir mejor.

Con las cosas de aprender sobre la mesa, las raíces cuadradas y los afluentes del Ebro por la derecha, llegan las derivadas. Las educaciones obligatorias y los peces de colores. Es bien, porque democráticamente es bien, que todos los niños se chupen un montón de datos, datos by the way, a los que podrían acceder de forma sencilla y seguro más divertida de mil y una maneras diferentes. Es muy bien la democracia, como rodillo que aplasta al sobresaliente, por arriba o por abajo, para convertirlo en un gris mediocre dentro del percentil. Ahora, es mucho más bien, desde el punto de vista del que suscribe un COMA, es decir un Curso Online Masivo Abierto. Es bien porque es un ejemplo del futuro que ya está aquí. Cambien los paradigmas, mademosielles. La información, la enseñanza, es una cosa. La educación, el savoir faire del día a día es algo muy distinto.

Deriven. Y pidan garantías de que a su prole –palabra hermosa, de la que viene proletario– las derivadas les vendrán como anillo al dedo. Con toda seguridad, que alguien lo certifique, por el amor de dios. Ahí anda la cosa mollar. La garantía. El certificado. La gran mentira del Gran Hermano.

Derivo. Los humanos somos imperfectos y como tales todo lo que venga de los humanos será imperfecto per se. Las asociaciones de humanos son la multiplicación de las imperfecciones de cada uno de los participantes. La Administración es el paradigma. Es la gran organización de humanos imperfectos organizados. Así que pidan garantías. O reclamen al maestro armero. Yo no tengo hijos. Ustedes verán en qué manos dejan a los suyos. Desde Prusia que les vienen tomando el pelo, queridos.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Cuestión de incentivos

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Una de las cuestiones primordiales que determinan de que lado del río Pecos estás, podría resumirse en si  crees que debes protegerte de la Administración Pública o es la Administración la que vela por ti, o al menos debería. No se trata de estúpidos maniqueísmos, es una cuestión sencilla que puede servirnos para hacer una clasificación sencilla. Nunca está de más repetir que uno no tiene la maquinita de imprimir carnés. Y que eso de imprimir cosas oficiales da bastante grima a quien suscribe. Estar en uno u otro lado tiene necesariamente implicaciones sobre la apreciación subjetiva  que cada cual otorga a las acciones que la Administración lleva a cabo.

Uno, yo, no cree que las personas sean intrínsecamente buenas o malas sino que cada uno actúa en positivo o negativo según vengan las circunstancias y las motivaciones, según concurran los incentivos. Se podría concluir por tanto, que las asociaciones de personas deben guiarse de una forma parecida. No es exactamente así. Los grupos siempre, repito, siempre, tienen líderes y esos líderes, que dan los primeros pasos, determinan la dirección en la que la masa se mueve. Esos líderes son personas, no obstante, por lo que sí aplica lo dicho. Unos tienen motivaciones e intereses, otros los siguen, pero todo parte de lo mismo. No hay bondad o maldad. Hay incentivos. Ojo, que ser imbécil puede determinar motivaciones e incentivos con mucha fuerza.

Cuando uno piensa detenidamente en los incentivos que se producen en los sistemas democráticos, qué obtienen los líderes o sus seguidores, para estar en el poder o para ser simples funcionarios, se da cuenta que estos incentivos quedan bastante lejos del servicio público. Basta pensar que los políticos, directores de orquesta del cotarro, para mantenerse en el poder no han de gestionar más y mejor  la nación, sino gestionar mejor que el adversario el miedo, las filias y las fobias de los votantes, saber leer las mayorías y obrar en consecuencia. Desastres como la crisis del 2.008 a parte, que aun así tuvo como consecuencia un segundo gobierno de Zapatero, nos dejan a Rajoy gestionando el miedo a Podemos o, para los que ya peinen canas, a  Felipe González gestionando el miedo a la derecha y que nos quitan las pensiones. Mientras tanto, la corrupción campando por sus respetos. Pujol tampoco fue manco. Y qué decir de la paupérrima Andalucía. Y no me he salido de La Piel de Toro.

Supongo que a estas alturas incluso el lector menos avispado tendrá suficientemente claro de que lado me hallo. Los incentivos para gobernar y mantenerse en el gobierno, democracias incluidas – y precisamente en democracia – son absolutamente perversos, y por lo tanto el ciudadano de bien debe protegerse del gobierno, o al menos ser plenamente consciente, de que por algún lado acabarán pintando bastos. Decía Goerge Carlin que su primera regla era no creer nada de lo que el gobierno dijera. Yo discrepo ligeramente, no hay que creer nada que diga el gobierno a no ser que encaje con los incentivos perversos para mantenerse en el gobierno. No es cuestión de maldad. Lo es de incentivos.

Tenlo claro. Todas las actuaciones responden a motivos. Estudiad los motivos. No cuidan de ti. Cuidan de ellos mismos. No es por tu bien. Es por el suyo. Y todo esto venía a cuento del asunto de limitar el pago en efectivo a 1.000 euros. Pero me vale para las comidas de los comedores del cole o para los impuestos para las bebidas azucaradas. Piensa como actúas tú. No son extraterrestres. En los rinconcitos oscuros de los que no hablan con sus amiguetes, tienen la misma mierda que tú. Yo también la tengo. No voy a engañarte.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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La desconexión

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El año que estamos viviendo y al que le quedan un par de telediarios es un magnífico botón de muestra. Hemos tenido ejemplos, acontecimientos, suficientes como para que una desconexión que ya muchos dan por efectiva nos obligue a pensar las cosas de manera diferente. No soy el primero que enumera Brexit, Colombia y Trump en la misma lista. Me subo al carro – en realidad llevo tiempo en él, esperando que se consumara la victoria de Trump – de los que dicen que por un lado va el establishment y por otro la clase dirigente, que incluye mass media convencionales y muchas de esas empresas que viven al albur del BOE. Y con el BOE parado, también se vive bien.

Los contribuyentes tienen muchas formas hoy de informarse. Yo hace lustros, varios lustros, que no veo un telediario de esos que le quedan al año. En ninguna cadena televisiva. No me considero alguien fuera del mundo. Hay información a raudales. La gente tiene perfecto acceso a ella en occidente. Los políticos pueden decir misa. Los medios convencionales pueden decir misa. Trump, lleva 30 años apareciendo en la tele americana, siendo un tío simpático y hasta divertido, y ese mensaje ha calado tanto que un alto porcentaje de americanos no ha creído que sea el cabrón con pintas que nos venden desde los púlpitos, deprisa y corriendo, desde que anunciara candidatura.

No se equivoquen, la elección entre Trump y Clinton, como muy bien la describía hace unos días Pablo Lato, es la elección entre un martillazo en la cabeza y la cicuta. Con cicuta, Clinton, palmas seguro, con un martillazo en la cabeza, Trump, puedes palmar, quedar vivo y salir del paso con una mala migraña o quedar vivo pero muy tocado y enfrentarte a una muerte lenta y dolorosa. Cada vez más población, con más información distinta, con facilidad de acceso, toma sus propias decisiones. Vota lo que le da la gana. Y que salga el sol por Antequera. Trump es un desastre. Solo queda esperar que sea todo fachada y que incumpla muchas de las promesas electorales que hizo, como cualquier político, por cierto.

La desconexión entre sociedad civil y su clase dirigente ya empezó a vislumbrarse en Grecia, manda huevos, con el asunto Tsipras. Tiene a muchos totalitarios esperando turno. Francia, Hungría o Austria, así a bote pronto. Sin embargo no hemos vuelto a los años 30 del siglo pasado. No venimos de devastadoras guerras y tenemos mucha más información, punto clave este, y acceso sencillo a ella. Venimos de la socialdemocracia. Y del intervencionismo. El Estado del Bienestar colapsa. El colapso es la razón oculta tras la desconexión. El mundo que nos pintan desde arriba no es el mundo que vemos aquí abajo. Nos sangran la mitad de nuestra vida y no parece que obtengamos valor por nuestros esfuerzos. Así que buscamos nuevos mesías. O explicaciones que realmente encajen con lo que está pasando.

El populismo de Trump o de Iglesias o de Le Pen promete arreglar problemas complejos con soluciones sencillas, mágicas. Muchos necesitan creer en esto y ahí está su triunfo. Papá Estado cuidará de ti. Magufadas. La realidad es otra cosa bien distinta y de nosotros depende, de los que tenemos claro que hay una diferencia sustancial entre ser libres y tener buenos amos, repetir una y otra vez que el camino es radicalmente distinto. Que el Estado de Bienestar no es más que el bienestar de unos pocos que se denominan a sí mismos salvadores de la patria. Que es un sistema intrínsecamente corrupto. Que no se pueden poner puertas al campo y parar el progreso de la sociedad. El movimiento de personas por el mundo para ganarse la vida no es algo nuevo de hoy, por cierto.

Reconforta ver que más de 4 millones de americanos se han inclinado por una vía distinta a la oficial – Trump es establishment, menos que Hillary, pero tampoco se saldrá demasiado del guion – como antídoto al populismo. Frente a más Estado ellos han dicho más Libertad. Somos adultos. Varios estados han legalizado el uso recreativo de la marihuana de paso. Hay que pasar las etapas y vacunarse. Días inciertos esperan. Tengan claro que frente al populismo la única medicina que funciona es la Libertad, representada políticamente en USA por el Libertarian Party y, en esta elección, por Gary Johnson, y en España… bueno que les voy a contar, son ya más de seis años luchando codo con codo con mis compañeros del P-LIB. Y muchos más que nos quedan.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Niñatos

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Seguro que conoces la sensación. Te acaban de poner unas bravas bien picantonas, unos boquerones o media de morro, con una cerveza escandalosamente fría, insultante. Y notas como se te va abriendo la mano. Te están jodiendo la tapa. Y notas como te crece la barriga y la barba. Como te entran unas ganas locas de repartir bofetadas de esas que hacen girar al receptor como si fuera el badajo de una campana. Quisieras convertirte en Bud Spencer y a ese crio, impertinente, malcriado y gritón de la mesa de al lado darle una somanta de castañazos. Todos los que quepan hasta el  día del juicio final. Por la tarde. Te está amargando el piscolabis.

La diferencia entre los humanos y el resto de animales es que a esos niñatos malcriados no los ahogamos en su propia saliva. A lo sumo, y con mucha educación, le decimos a sus padres, que a ver, oiga, mire que el chiquillo anda un poco revuelto. Las ganas del bofetón nos las guardamos.

En tiempos de la posguerra estas cosas no pasaban. Digo yo. No creo que hubiera niños ociosos que molestaran en una terraza de la Alameda. Estaban en otros menesteres. Hoy es mucho más que frecuente. Yo recuerdo esa sensación hace ya muchos años. Muchos años llevo pidiendo morro y caña. Y ha pasado tiempo suficiente para que esos niñatos malcriados se conviertan en senadores. O en sus votantes. Muchas encuestas ponen de manifiesto que esos niños bien, con su carrera y su buen pasar son los que soportan el oprobio. No te equivoques. Los curritos andan a otra cosa. La soberbia necesaria para sostener el proyecto político comunista y totalitario de Podemos solo puede nacer de aquellos educados en ello, los menos, los hijos de un terrorista, o de la soberbia de aquel al que nunca le han negado nada. Aquel al que todo le ha sido dado y por lo tanto cree estar en posesión de la verdad, que también le ha sido otorgada.

Hay dos tipos de podemitas. Los menos repito, los hijos de los que se fajaron en la clandestinidad, los descendientes de terroristas que no han mamado otra cosa que terrorismo. Los más, los niños de papá, hijos del socialismo biempensante, de las tarjetas black y del Cola-Cao, Nesquik, tostadas, María Fontaneda y si no te gusta te fríe la chacha unos huevos para desayunar. Estudiantes y estudiados que solo han mamado de la teta estatista. Niñatos a los que nunca les han negado nada. Niñatos sin criterio.

Quizá pueda entender el lenguaje guerracivilista en el hijo de clandestino. Pero me resulta tremendamente ofensivo en el niño bien. En el testaferro de papi. En los militantes del o sea. Me da por pensar. Tú que nunca te has valido por ti mismo. Tú que no sabes lo que es ganarse la vida. Tú qué cojones vas a saber lo que es una guerra. Iban a caer los primeros.

Lo peor de muchos deseos es que se acaban cumpliendo. La suerte que tendrán estos niñatos es que no se cumplirán los suyos. Y podrán seguir quejándose de todo desde el calor de su sofá. O de su escaño.

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El año que vivimos divinamente

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Habrá pocas bandas sonoras que me resulten tan fáciles de reconocer como la que Maurice Jarre le puso a El año que vivimos peligrosamente. Desde que me vino a la cabeza hace un rato, no me la saco. No dejo de ver a Linda Hunt travestida en Billy Kwan. Siempre me inquietó su personaje. Así que decidí empezar la columna por Indonesia. Y acabo de caer en la cuenta que toda la vida quise montar algo – una banda de rock o un partido político, por qué no – que se llamara “Achmed Sukarno y su peor enemigo” y créanme que no sé si guarda alguna relación.

Aquel año Mel Gibson y Sigourney Weaver vivían de cerca la lucha entre el comunismo y la dictadura militar, entre Guatepeor y macumba macumba hasta la muerte, vaya. En contraposición el año que nosotros vamos a terminar ha sido una de las épocas más prosperas, aunque breve, de la Historia de España. El año que vivimos divinamente.

Al BOE parado, con sus nulas subidas de impuestos – hasta que Bruselas abrió la boca – con sus presupuestos no aprobados, se ha unido un comportamiento muy positivo del empleo, llegando a niveles del año 2.007, cuando la tensión iba en aumento. No hay que olvidar los maravillosos ratos tragicómicos que medios y políticos nos han brindado, demostrando que cuajan mucho más como bufones de circo que como servidores de nadie. Si algo se ha quedado patente este último año es que cuando los político no hacen nada las cosas van perfectamente en aquello que afecta realmente a los ciudadanos. El resto son juegos florales.

¿Qué pasaría con Cataluña fuera de España? Nada. ¿Y si sigue española per secula seculorum? Más juerga y cachondeo. Es decir, nada tampoco. Los contribuyentes de un lado y otro de la Franja, los de Ulldecona y los de Vinaroz, se levantarían como siempre. A abrir sus comercios. A trabajar en sus fábricas. A ganarse honradamente la vida. Y a sortear las trampas que los políticos les ponen. He escogido este ejemplo, pero me vale cualquiera. Aunque no todo han sido buenas noticias y la austeridad ha consistido en seguir gastando a manos llenas. Ya por encima de lo que producimos. Un dislate.

Pese a la que se nos viene encima, pues el PSOE ya ha pedido subidas de impuestos y Mariano ha dicho que vale – Montoro seguro salivaba, como si lo viera – no me resisto a sonreír, como decía Murphy, porque mañana será peor. Podremos contarles a nuestros nietos que vivimos el primer Año Libertario de España. Seguro que para ellos será algo normal eso de que haya años libertarios.  Guiño, guiño, codazo, codazo. Nos han dejado en paz una temporada para dedicarse a las obras teatrales de asociación de vecinos, que es lo único que dominan realmente. Y hay que agradecérselo. Casi dan ganas de pedir a todo el mundo que vote lo mismo (o al P-LIB, claro) para que salga algo parecido, y está vez el prota sea Podemos. O el PP. Y que la cosa vaya como hasta ahora. O sea divinamente. Y entre la tonadilla de Jarre en Indonesia y la particular voz de Luis Escobar, tan divinamente él, cortando pelos de coño en La Escopeta Nacional, ando riéndome mientras escribo. ¿Se puede decir divinamente sin poner esa entonación? Hay leyes físicas que seguro lo impiden.

Al Marqués de Leguineche no le dejaron beneficiarse a las gachís. A nosotros sí nos van a dar lo nuestro. Y lo de nuestra prima. Y pagaremos la cama. Macumba o muerte. O sea, macumba hasta la muerte. Pero a mí no me quitan la sonrisa. Como Brian en la cruz. Qué diablos. Yo viví un año sin gobierno. Y volveré a hacerlo encantado. Ya verán.

P.D.: Life’s a piece of shit, When you look at it. Life’s a laugh and death’s a joke, it’s true, You’ll see it’s all a show, Keep ‘em laughing as you go. Just remember that the last laugh is on you! And always look on the bright side of life… Silben conmigo, cojones.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Para robar siempre hay acuerdo

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Cierto es que en unas semanas hemos pasado del no es no, a entrever las once o doce abstenciones que al Partido Popular le harían falta para investir a Rajoy y no tener que ir a las denostadas terceras elecciones. Ha sido necesario una especie de vodevil barra golpe de estado para que hasta el bailongo Iceta doblara las manos, tras la caída de Sánchez a los infiernos, asumiendo como mal menor la presidencia del gallego. Nunca está de más recordar que mal menor, sigue siendo mal. Pero eso es otra película. Al margen de algún giro final del guion el pescado ya parece vendido. Todo un tour de force.

Mucho más sencillo es, sin embargo, que los dos partidos mayoritarios todavía, se pongan de acuerdo en otros menesteres. Las operetas como la vivida recientemente se aparcan de forma conveniente. Parecen esos músicos de orquesta, bien compenetrados, que después de un solo interminable y poco ensayado vuelven al estribillo intercambiando miradas. Un leve arquear de ojos es más que suficiente. Mariano levanta la ceja y todo el PSOE sabe de sobra que ahora entra la parte conocida de la canción. Aumentemos el deficit de las autonomías. Taking care of business, que cantarían Bachman-Turner Overdrive, es lo que están haciendo. Sus bisnes obviamente.

La política es tantas veces mucho de apariencia y poco de sustancia. Esta es otra de ellas. Podrían haberse puesto de acuerdo para realizar una reforma profunda de la administración y rebajar el gasto. Ahora ya gastamos más que producimos. Pero después de años de crisis y de apretar el cinturón a los ciudadanos hasta dejarlos cianóticos, mejor permitir que las manirrotas administraciones regionales respiren el poco aire que queda. Al de a pie, tiros en el ídem.

El Partido Popular pierde todas y cada una de las excusas que se le presentan para meter mano al elefante hipertenso de la administración. Bruselas daba el aviso no hace demasiado tiempo, las pensiones que no llegan al 2.018 o ahora el déficit autonómico, son ejemplos ilustrativos de que si entre los populares queda alguien que quiera recortar Estado o es un ingenuo o está más perdido que un pulpo en un garaje. Cuando se trata de gastar por encima de las posibilidades de cualquiera, el Partido Popular es tan socialista como el que más. Hechos son amores.

Del lado de la eficiencia es donde el mal, menor o mayor, se convierte en bien. Así prosperan las empresas que prosperan y también los países que lo hacen. El abajofirmante es sin duda defensor del divide y vencerás. Aplicado a las administraciones también. Atomizar el poder es siempre buena cosa, pero es evidente que si la competencia entre las administraciones, del rango que sean, siempre es para ver quien gasta más, apaga y vámonos. No hay solución que valga. Centralizar o descentralizar es inútil con el gasto siempre in crescendo. Esta es la realidad. Y en esta realidad de lo mismo moros que cristianos. PP y PSOE siempre de acuerdo.

P.D.: La cabecera de este digital reza que es “para lectores inteligentes como usted” así que imagino que a usted no habrá que explicarle que pedir más déficit y quejarse de la deuda son cosas de imbéciles. Digo yo.[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” border_width=”2″ accent_color=”#c4bd00″][vc_column_text]

José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Soluciones libertarias al problema catalán

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Es del todo evidente que si atendemos a la Libertad Individual, colocándola por encima de otros valores y supeditamos la legislación a la protección de dicha libertad, existe un problema en Cataluña. Bueno, el problema existe, no sé muy bien desde cuándo, supeditemos la legislación a lo que la supeditemos. Es un asunto magnificado por la incompetencia de los gobiernos autonómicos y nacionales desde que uno tiene uso de razón. Y hoy por hoy enfrenta, con razón por ambas partes, a gentes sensatas, que atrapados en la defensa de sus posturas no parecen querer salir de un hosco enroque.

Por un lado, bajo el principio mencionado, no hay duda que cualquier ciudadano o conjunto de los mismos que así lo exprese debería poder secesionarse, estableciendo una gestión distinta y separada del Estado matriz, en nuestro caso español. Si la ley defendiera realmente la Libertad Individual esto estaría claramente permitido en la Constitución. No es el caso. Lo cual no obsta para que se siga el principio moral de desobediencia civil a las leyes injustas. Desde un punto de vista púramente libertario, los ciudadanos catalanes secesionistas están absolutamente justificados.

En el otro lado de la cancha están los que defienden que la elección democrática de la secesión, rompe primero con el ordenamiento vigente –lo cual a efectos libertarios debería ser inocuo, según eso de la desobediencia civil– y atenta contra la Libertad, y esto sí es una cuestión mollar, de aquellos que quieren mantener la soberanía española. No va camino el secesionismo de un Estado sustancialmente distinto a lo que tenemos ahora. La clase política inútil unida a la democracia, que es un pésimo sistema a la hora de decidir cosas realmente importantes, ponen en contra unos de otros a defensores de la Libertad, que se han de agarrar a principios ajenos a ésta para poder defender sus posiciones.

La disputa surge y encalla dentro los parámetros de lo que llamamos Estado. Es un problema que no tiene solución dentro de las actuales líneas que constriñen los ordenamientos tal y como los conocemos hoy en día. Parece necesario por tanto romper los paradigmas vigentes y buscar soluciones algo más creativas.

¿Puede alguien vivir en un país siendo ciudadano de otro? Es evidente que sí. El nacimiento, empero, nos condiciona en este aspecto. Obtenemos la nacionalidad y con ella un montón de obligaciones y si acaso algún derecho real. Pero no tenemos que vivir obligatoriamente en la tierra que nos vio nacer. Me pregunto por qué no podemos liberalizar este proceso. Me pregunto qué habría de malo en elegir ciudadanía y cambiarla al cabo de los años si no estamos conformes. Desligar la ley de la tierra que pisan los que la idearon. Por qué las naciones son pedazos pedazos de tierra y no conjuntos de hombres libres con ganas de organizarse de forma similar. Nada tiene que ver esto que cuento con pagar o disfrutar los servicios que necesariamente han de estar ligados al suelo. Las calles hay que limpiarlas y alumbrarlas, y alguien ha de pagarlo. Estoy hablando de todos los demás aspectos, civiles, mercantiles, legales.

La Libertad Individual habla de individuos. No de terrenos. Por eso se hace necesario obviar todo aquello que no sean personas cuando de personas se trata. Y como personas, seres imperfectos, cualquier relación es un problema en potencia. Seres imperfectos, como yo, no van a descubrir la panacea en 600 o 700 palabras. Pero desde luego que puede ser un camino a seguir, complicado seguro. Tanto como comprar todos los terrenos de Cataluña y montar una monarquía libertaria.

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José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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