Escudarse en la retórica

Pocas cosas más cursis y redichas que los núcleos que irradian, repitiendo una y otra vez a bolcheviques y asesinos homófobos, permeando ideas y construyendo la voluntad de las mayorías. Vístase todo de sonrisas y corazones. De pajaritos que me dicen cosas al oído. Así tendrán la mágica cucharadita de azúcar a lo Mary Poppins, que les ayudará a engullir el pastiche infernal del populismo más infame, empobrecedor y asesino. Las malas ideas hay que vestirlas de bonitas palabras, máxime cuando son ya viejas, como aquella señora que nunca fue hermosa y que se pasa más con la capas maquillaje cada vez más, conforme avanza su vida. El populismo comunista se puede definir así, una señora fea y vieja, pasada de maquillaje. Ya pueden llamarme machista.

No ha habido tiempo para formar gobierno siquiera. El martes el ministro De Guindos, anunciaba una subida de impuestos, que no era subida como tal, porque era más bien un pago adelantado a cuenta. O algo por el estilo ¿Será esta la desaceleración de la economía al estilo PP? Las huestes de la gaviota han salido raudas a argumentar, diccionario en mano, que sí pero no, o que no pero que tampoco. Lo bien cierto es que sea como fuere la consecuencia de lo anunciado será que las empresas que se vean afectadas dispondrán de menos efectivo en su caja. Lo mismo que si les subieran los impuestos. Y que si el Gobierno no ataja el déficit por donde puede y debe hacerlo, por el lado del gasto, a cuenta se convertirá en sine die.

Las excusas de la herencia ya no valen. Solo queda la palabrería. Quisiera poder esperar que los del voto útil abran los ojos. Pero no. Que lidien en su conciencia con el contrasentido que supone prometer en campaña electoral bajar los impuestos, para sin haber formado aun gobierno, meter mano a la caja de las empresas. Y que obren en consecuencia. Espero sinceramente que no les quite el sueño el aplauso de la medida por parte de Pablo Iglesias. Que la ve muy razonable. No sé si les supone motivo de insomnio coincidir en algo con este señor. Eso sí, no quiero seda para la mona. Es una mona; lo saben ellos y cualquiera que mire con un poco de atención.

El Partido Popular ya subía impuestos de forma desaforada. Ya mantenía un Estado hipertrofiado y burócrata hasta la náusea. Ahora también se escuda en palabras vacías e ingenios contables para que el dinero que debería estar en manos de las empresas, creando riqueza y empleo, sirva para pagar el déficit, que ellos no supieron manejar. No hace falta remontarse más que unas semanas para y recordar cómo Unidos Podemos pedía aumentar impuestos para aumentar el Estado. Y usaba ese lenguaje preciosista al que había que temer. Nos iban a llevar a la ruina. A la miseria. Tres semanas después copiando están su programa y su retórica. Qué triste victoria es esa del ya te lo dije.

José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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En defensa del fraude fiscal

Esta vez ha sido Messi, que además ha sido condenado a 21 meses de cárcel y una multa para echarse a temblar, pero también lo fue Lola Flores y otro sinfín de famosos, famosetes y famosillos. Los focos señalan con escarnio público incluido al infractor de las leyes fiscales. Periodistas y vulgo lumpen vituperan al astro blaugrana por no haber sabido – o no haber querido, que tanto da – cumplir con el fisco patrio. “Nos ha robado” dicen. “Que devuelva lo que no es suyo” Manda cojones.

Lo que uno gana honradamente no es suyo. Es del Pueblo© porque Hacienda somos todos. Ya. Pero se lo dieron a Messi. O a Ronaldo. Porque se lo ganaron. Y no se lo dieron por el contrario al vago que quiere vivir de subsidios. ¿En qué nauseabunda mente retorcida se aloja la idea de que lo que un buen señor de Palencia ha ganado con el sudor de su frente debe ser redistribuido, por obligación y sin su consentimiento previo, a base de BOE y redes clientelares? En la misma que ha pervertido la palabra paraíso para convertirla en algo detestable. Los paraísos son esos lugares míticos a los que, cuando nos portamos bien, Dios o Alá nos dejan ir. Los paraísos fiscales son esos lugares por tanto a los que todos debemos aspirar cuando lo hagamos bien en este cochino mundo. Paraíso, bien. Paraíso fiscal bien, y además en La Tierra.

Qué levante la mano aquel al que le preguntaron si le parecía bien lo que tenía que pagar para trabajar. Nadie. Y entonces salen aquellos del si no te gusta, lárgate. Y yo nací aquí también, chavalín, tantos derechos que reclamas, reclama los míos, a mí nadie me preguntó. Me vi metido en el lío, como todos y cuando me quise dar cuenta y fui mayor de edad ya estaba marcado como una vaca pecadora, con mi DNI y mi número de la Seguridad Social. Reclama los derechos de los niños. Reclama el derecho de todo ser inocente a no ser marcado con un número y una letra. Nadie firmó un contrato con la sociedad, esta misma sociedad que declara nulos los contratos en los que una de las partes no tiene pleno conocimiento de lo que firma. Todo esto es nulo de toda nulidad. Resuelvan el maldito contrato.

Yo pagaré con gusto mi parte de luz y agua o de limpieza de calles, pero me rebelo a que me quiten lo que le venga en gana al gobernante de turno, para pagar 100 veces más coches oficiales que en EE.UU. O para pagar el PER. O las embajadas de la Generalitat. A los Puyol y a los Gürtel. Formaciones y EREs. Me revelo contra eso de pagar comités y subvenciones a partidos, sindicatos y patronal. La razón y la verdad están del lado del defraudador. La ley también estuvo del lado de los esclavistas, de los pro apartheid. La ley está del lado de los que matan homosexuales y lapidan mujeres en muchos países. La ley es un trozo de papel que, a base de retorcer el lenguaje, han conseguido que no sirva más que para la extorsión y el robo continuado de las personas honradas. Para defender justo lo contrario de lo que debiera defender.

Todo está tergiversado, por lo tanto si un paraíso es malo, defraudar es bueno. Si refugiarse de la voracidad extractiva de Montoro o del que venga es para que te señalen con el dedo, toca ser consecuente y dar una vuelta de tuerca más. Plantearse seriamente si no es momento de dejar de pagar al fisco. De no cumplir con Hacienda o trabajar en negro. De desmontar el chiringuito falaz y ladrón que han construido a base de eliminar su financiación. Si no puedo salirme del sistema, puedo luchar contra él con las armas que se me ponga a tiro. Y quizá las consecuencias sean la cárcel y las multas. Los embargos de la nómina. El abucheo generalizado. ¿Y? Yo lo tengo claro. Paraíso fiscal bueno. Defraudar bueno. Hacienda…. Hacienda lo será su madre.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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El lastre de los ayuntamientos del cambio

Al margen de encargar encuestas para analizar en profundidad por qué fallaron las encuestas, en el Sancta Sanctorum del templo podemita y sus confluencias varias debieran poner sobre el tapete una cuestión nada baladí. A saber, la sangría de votos que se ha producido en las ciudades en las que gobiernan. Analizar y comprender esta cuestión es vital para entender mínimamente el parón y probable retroceso de la formación morada y sus allegados.

La pregunta que lanzo al aire y que los confluyentes habrán de responderse es: ¿Cómo percibe la sociedad – así en etéreo y generalizando – a los ayuntamientos del cambio, a los gobiernos municipales, a las confluencias, a todo el entramado podemita en definitiva para que prefieran votar a presuntos (y no tan presuntos) corruptos antes que a las promesas de oropeles y redistribución de riquezas a gogó?

Yo que estoy en el mundo, seguramente porque tiene que haber de todo, y convivo con muchos supporters de la formación de Mariano, con y sin carné, le diría que entre otras cosas porque no es lo mismo predicar que dar trigo. Porque no es lo mismo criticar cómodamente desde la oposición, con todos los gastos pagados que pasar el rodillo por encima de los gobernados cuando se tienen responsabilidades de poder. Realmente les tienen miedo.

Una de las cuestiones que olvidan los popes de la nueva socialdemocracia vulgo comunismo de toda la vida es que gobernar es muy distinto de imponer. Olvidan que los gestos vacíos no son más que gestos vacíos. Olvidan que un alcalde lo es de todos los ciudadanos, no solo de los que le han votado. Y si te han votado solo unos cuantos y necesitas el apoyo de terceros para mantenerte en la poltrona y además contamos con un sistema electoral que hincha la representación de los más votados, te encontrarás con que si en lugar de gobernar impones, pasas por encima del 80% o más de las personas a las que deberías tener contentas. Habas contadas.

El problema de la religión podemita, compromisera y de las mareas, es entre otras cuestiones que una vez ostentan labores de gobierno, éste se reduce a aplicar su manual de instrucciones sin pensar más allá en el resultado de las determinaciones que se toman. Estás son mis ideas y gobierno con ellas. Quizá sea coherente, pero si tus ideas son un desastre, como es el caso del intervencionismo morado, solo los fanáticos religiosos que traguen con tu credo se mantendrán fieles a ti. Las consecuencias son desastrosas. Y mientras haya una mínima democracia, andarás yéndote al carajo.

No sé cuántos regímenes comunistas más han de caer. Cuantos experimentos sin gaseosa tenemos que hacer. La percepción de muchos es ya que con ideas caducas y religiones de odio, como el comunismo, no se va a ningún otro lado que a la ruina. Así lo demuestra la Historia. Así lo constatan los ciudadanos cada vez que tocan el poder socialistas con coleta de toda la vida. Y una vez constatado que el cambio no era tal, huyen.

Solo las ideas que tengan consecuencias positivas y que así sean percibidas por la ciudadanía tienen posibilidad de prosperar, y las de los ayuntamientos del cambio son de probada insolvencia. De probada ruina y confrontación. Tal es así que los ciudadanos han huido en masa a votar más de lo mismo. Supongo que muchos dentro de Podemos and Friends lo habrán pensado. No sé si lo dirán o no, por miedo a que Echenique les corte la cabeza (política, se entiende), pero esa es otra historia.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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El cambio constante

Decía Heráclito que la única constante en la vida es el cambio. Cada segundo que pasa no volverá jamás. Y contra eso nos revelamos. Vivimos presos de nuestras propias limitaciones. No hay dos momentos iguales. Ni dos personas. Nada permanece. La vida es tantas veces una encarnizada lucha entre realidad y deseo. El cambio genera rechazo. Y el rio que ves nunca será el mismo, por muchas fotos que le hagas y muchos megapíxeles tenga tu móvil. Más te valiera disfrutar pues ese instante que nunca volverá. El recuerdo es agridulce siempre. Mucho peor que la vida real.

Es evidente que los partidos políticos apelan en positivo o negativo al cambio, dependiendo de si están o no en el poder, y para ello no es que sean demasiado ingeniosos como ya dije en otro medio. Sin embargo, en conjunto, la escena política española no es en sí heterogénea precisamente. Consta de ligeros matices que van desde la socialdemocracia de la puntita nada más del PP o de Ciudadanos a la socialdemocracia comunista de Podemos. Todos afean esos matices con vehemencia al adversario, se distinguen gritando “y tú más” y cambian de principios según las encuestas soplen. En este sentido, todos son marxistas: si no les gustan sus principios, seguro tienen otros. Enorme como siempre Groucho.

Este teatrillo para mantener el statu quo es equiparable al viajero que se pasa el viaje tomando fotos de cada rincón, puente, cuadro o farola que encuentra en su viaje y se olvida de tomar una cerveza en esa taberna típicamente bávara o de fumarse un pipa de agua en Pierre Loti con el Cuerno de Oro a sus pies. Yo hice fotos de esto o aquello. Yo estuve allí, tengo pruebas. Pero no viví. No me imbuí. No goberné, que es para lo que estaba. La vida pasó por mi lado. Mientras, yo le daba al botón. Todo maquillaje. Todo encuestas. Todo gestos.

El éxito de Pablo Iglesias, o de cualquier populista demagogo no es otro de el de vender el mismo humo que los demás, bueno el de Pablo es más tóxico si cabe, pero haciéndolo parecer el humo del cambio. En esa lucha entre movernos y quedarnos como estamos es fundamental que el movimiento que nos prometan nos lleve a un nirvana de colores, sin dolor ni pústulas. Así el cambio se acepta mejor entre una masa crédula y mal formada. Sin embargo, aquellos que sí tienen algo de espíritu crítico detectan el engaño, y ante un cambio que no es tal, si no más de lo mismo elevado a la máxima potencia, prefieren quedarse en lo que hay. Más vale malo conocido. Ya, como ven, hasta la sabiduría popular quiere renegar de Heráclito, mamaíta, mamaíta, que me quede como estoy. El debate está en quien roba menos. Fíjense en la barbaridad.

Concluyan pues ustedes mi propio razonamiento. Si la vida es cambio y no es cambio lo que nos proponen el domingo, los cuatro que mayores posibilidades tienen, lo que nos proponen no sirve para la vida. Pase lo que pase seguiremos igual o peor, peor si acaso la irrupción del que piensa que los gastos laborales de una empresa se reducen al alquiler se consuma. Cambiará el maquillaje, sí, pero no cambiará el fondo de las cosas. Y mientras tanto su vida seguirá pasando. Y cuando de aquí a unos años se den cuenta de que ya el domingo podrían haberse adaptado a cambio – que es lo que ha llevado a la especie humana a poblar todo el planeta, por cierto, adaptarse es lo que nos hace más fuertes – provocándolo ustedes mismos, liderándolo, diciendo a los cuatro jinetes de la poca leche que ya está bien, cuando vean que las ideas que propone el Partido Libertario van triunfando y trayendo prosperidad allí donde se aplican, se preguntarán mirando a esas fotos en la tableta, por qué no entraron en aquel bar que hacía esquina en el la plaza del pueblo aquel, donde tomaron la instantánea, mira ahí se ve. Qué buena pinta tenía ¿Y qué comimos aquel día? Un sándwich carísimo en la autopista. Vaya, sí, y ya hace, uf, como dos legislaturas.

P.D.: No se preocupen, que el bar seguirá abierto por entonces, la Libertad no cierra por elecciones.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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El voto útil

El voto útil podría ser el voto al Partido Popular. Al partido de Bárcenas y Rita Barberá. Al de Matas. Podría ser al partido que los rojeras ignorantes señalan como neoliberal, sin saber muy bien si neoliberal significa lo mismo que facha o significa lo contrario de sí se puede. Podría ser útil votar al partido que hace ya más de cuatro años prometió que bajaría los impuestos para salir de la crisis, y como tenía mayoría absoluta en la mayoría de las comunidades autónomas y en la mayoría de los ayuntamiento de capitales de provincia y que cambió de opinión ipso facto, porque para qué meternos en berenjenales, si ya hemos enviado a pastar a los liberales y somos un partido de centro, transversal y moderno, que es lo que se lleva ahora.

Podría ser útil votar al PP, porque ahora sí toca bajar impuestos, ahora, sí, ahora, que tendrán que negociar con los que quieren subirlos, y bueno, aunque no tengan mayorías ya ni en ese pueblo en el que votan diez (o sí, pero qué importa) seguramente que lo que no supieron pactar con los propios para limpiar de basura el Bienestar del Estado y la administración elefantiásica que conlleva, lo negociaran con Albert y Pedro, que son altos guapos y no parecen mala gente, si no abren demasiado la boca. Seguro que no tienen tantos favores que hacer como el partido de la gaviota.

A lo mejor no interesa que el PSOE se desangre. España necesita un PSOE fuerte ¿No? Si lo dicen los analistas esos tan sesudos que tienen dos masters del universo en gobiernos de España, será que España necesita un PSOE fuerte. Podría ser útil votar al PSOE. Podría ser el momento que el partido que lleva gobernando la Autonomía con más paro del país encuentre por fin la fórmula de acabar con el paro. Total los EREs ya están en el juzgado. Y los cursos de formación. Que Pedro lo haga tan rematadamente mal en cada debate, en cada aparición o en cada tuit no significa que solo sea una cara bonita. Ahí está Susana para ayudarle, ella, que carga con una autonomía llena de parados y con un tieso. Podría ser útil.

Podría ser útil votar chavismo populista, para pasar el sarampión rápido. Podría ser útil votar socialdemocracia naranja para ver si tienen la llave del tema.

La utilidad es algo relativo. Es útil o no votar el reparto de sillones para hacer más de lo mismo. O peor. A los que les toque poltrona en el reparto, les será utilísimo. Ahora que si lo piensas un poco, el espacio político ya está fragmentado y difícilmente se podrán poner de acuerdo en algo que no sea chupar del bote. No van a cambian nada, porque nada pueden cambiar. A mí me es más útil por tanto dar cabida a las ideas que creo mejores. Las mías.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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La socialdemocracia está acabada

Según tuitea José Carlos Díez, Julio Anguita ha dicho que “la socialdemocracia ha devenido en imposible”. Y no le falta razón al mamporrero del pacto entre IU y podemos. Ninguna.

Siendo como ha sido el régimen de funcionamiento transnacional predominante después de la Segunda Guerra Mundial, conviviendo antaño con el comunismo –que ya cayó en la mayor parte de los lugares donde estuvo, y que envía devastadoras imágenes y noticias desde allá donde sigue– ahora  nos queda pues discernir como afrontamos lo que se nos venga en estas próximas décadas.

Los austriacos ya vienen demostrando hace décadas que esto no se sostiene a medio plazo, y que hay que buscar muy distintas soluciones. Algunos países ideologías aparte, aparcaron ya los unicornios hace años y desmontan de forma muy nórdica y ordenada el embuste de camas o sillones de saldo y estanterías incapaces de sostener nada que son el equivalente en muebles al Estado del Bienestar. Exactamente es eso, la socialdemocracia, un par de coloridos adornos de hágaselo usted mismo traídos del rastro, efectistas desde luego, pero que sabes que tendrás que cambiar tan pronto como sea posible. Y ahí siguen. In eterno. Desvencijados. Raídos. Descoloridos. Y mal montados. Y que si echas cuentas en horas de montaje perdidas, te han salido caros.

El Califa, hace ya tiempo que bebe los vientos por el supersocialdemocratacomunistaliberalcalifragilisticoespialidoso – © de @Dadorcito – de la coleta y aspira a que éste último pueda instaurar de nuevo el una y mil veces fracasado comunismo. O Socialdemocracia nórdica. O como quieran llamarlo. Supongo que hacerse viejo lleva implícito que te cueste más reconocer que llevas 60 años equivocado. O 60 años tomando el pelo al personal. Si la socialdemocracia ha devenido en imposible, la socialdemocracia llevada a su extremo más liberticida, es evidente que además de imposible a la larga será indeseable en el día a día.

En frente no obstante parece que nadie se ha percatado, querido Julio. Unos y otros ya se han liado a prometer millones de puestos de trabajo, como lo hiciera Felipe González allá por los ochenta. Lo curioso del tema es que el fracaso del PSOE de aquella época no ha hecho reflexionar a nadie, ni del PSOE, ni del PP y mucho menos de Ciudadanos o Podemos. Se presentan los iluminados con recetas de similar calibre. Gasto y comités y observatorios y políticas de empleo y mandagas varias. Nadie parece ver que el trabajo lo crean empresarios en entornos muy flexibles, nadie excepto el Partido Libertario, y si se les olvidara ya me encargo yo de recordarlo. Tranquilos.

Todos los de las encuesta, sin excepción, compran el lenguaje de la progresía. Los comunistas de ayer hoy son socialistas de toda la vida. Los conservadores de antaño, piden a Montoro que vele por el bien de las arcas del Estado. Los liberales – algunos liberales, y más bien liberales de boquilla – de hoy no tienen el coraje de gritar lo que es el mantra liberal de toda la vida: Estado pequeño y gobierno controlado por los ciudadanos. Todos quieren mantener la estantería rota del Estado del Bienestar. Es más cómodo que redecorar la casa entera. Hablan de justicia social, por ejemplo, como si pudiera existir tal cosa como una justicia no social, y otras cosas por el estilo. Todo con tal de mantener el voto. El miedo al contrario. El cortoplacismo de seguir o conseguir el poder y colocar a los míos. Todos hipotecados por los favores pedidos. Por los que tirarían de la manta. Por la corrupción. Y por su propio aparato, genéticamente diseñado con el único fin de alimentarse a sí mismo.

Si José Carlos Díez dice bien, y Anguita dijo lo que dice José Carlos que dijo, Anguita tiene razón. Y puede que sea demasiado comunista, demasiado mayor o demasiado demagogo para abogar por el hermano radical y asesino de la socialdemocracia en lugar de mirarse en el espejo de los países con más bienestar. Más grave es, sin embargo, que todos los demás no vean lo que Julio Anguita ya ve. Que la socialdemocracia está acabada.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Miscelánea electoral

Seguro que recuerdan la promesa electoral del Partido Popular de reducir impuestos en las elecciones de 2.011. Y seguro que han sufrido las más de 50 subidas de impuestos que ha llevado acabo el inefable Montoro, Montoro el Malo, como algunos le conoce. Ahora van a bajarlos de verdad. En esta legislatura va la buena. Ya verás. Ya.

Podrían haber elegido hoces y martillos, pero esa simbología es caduca, carca. Recuerda a tiempos amargos para muchos. Y carga a las espaldas con 100 millones de muertos. Así que mejor escoger un corazón. Como ya lo hizo Chavez en Venezuela. Porque somos los que sonreímos, en el mundo de los arcoíris multicolor y los unicornios rosas. Se puede ser cursi. No está prohibido. Pero también conviene recordar que la forma de corazón proviene de la forma del culo de una señora o señorita puesto al revés. Así que si le das la vuelta a un cartel de Unidos Podemos, tienes exactamente lo que es, una máquina de generar mierda. Sin perdón.

Felipe ya no tiene nada que perder. Así que pone la mano en el fuego por Griñán y por Chaves. Que están imputados. Y lo sabes. Parecía que cuando la juez Alaya se apartó del asunto la cosa zozobraba, pero no. Como en todos los estamentos funcionariales, hay buenos profesionales de su negociado, que es el sistema lo que falla vamos. Ahora Pedro se desmarca. Felipe apoya. Y Susana, ay, Susana. 40 años de socialismo en Andalucía y adoran la Cruzcampo. Nada más que añadir, señoría.

Albert sigue a lo suyo. En el extremo centro (expresión esta que sí me gusta, válgame). Es adicto a la socialdemocracia pero llega a aparecer casi como de derechas ante la progresía española. Haciendo videos, como hacemos todos, pero con un poquito menos de gracia. Ya se sabe que los feos tienen más punto. El sentido del humor siempre les queda mejor a macarras y rojillos sin complejos. Y a mí, que ni soy lo uno, ni lo otro. Se fue de colonias a Venezuela, a defender el socialismo bueno, eso sí, no el malo que gobierna, no, el bueno, el de la oposición. Ser transversal tiene sus cosas, chato, y a veces toca mojarse. Mira lo bien que les va a Alberto y a Pablo, que ya son comunistas con todas las letras. Y tanto pacto como que empalaga. Pon algo sobre la mesa de una vez.

Y mientras el paro baja, mientras el BOE no se mueve. Es una buena noticia. En realidad dos. ¿Causa efecto? Dejen que piense que algo hay.

El voto útil de un lado subió impuestos más que lo que pedía el más extremista de los otros. El voto útil de los otros pide subir impuestos directamente.

Pueden votar ustedes, de forma muy útil, por cualquiera de los principales y otras sucursales autonómicas al uso. O pueden votar por opciones distintas, como la que represento. Pueden ser pelín egoístas y aplazar la caída del consenso socialdemócrata y de los hiperestados engordados y esperar que se lo coman sus vástagos, o pueden empezar a cambiar el tercio.  Pueden ser como Mariano Rajoy. O pueden ser como Clint Eastwood. Dejar pasar la vida. O tirar p’adelante, y alegrarse el día.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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La resolución de los problemas

Maravillas de las redes sociales, no hace muchos días me encontrada con un tuit del Partido Popular, en el que se citaba a Pablo Casado repitiendo uno de esos lugares comunes con los que los políticos salpican días de campaña y precampaña. Incluso de diario y otras fiestas de guardar. El joven decía algo así como que “la gente quiere políticos que resuelvan sus problemas”, no sé si llegó a pensar que había hallado la piedra filosofal del quehacer político, pero estoy seguro que se quedó más ancho que largo. Y lo dijo seguro como algo positivo.

Permitan que le afee primero la soberbia. Hablar por boca de La Gente ™ es de un subidito que alucina. No sé qué puede pasar entre las cejas de nadie para pensar que pueda alcanzar a saber lo que desean 40 millones de españoles. Piensen ustedes en el camarero que quiere llevar de memoria la nota de cafés de una mesa de cuarenta comensales, en España. Ja. Son dos actos de bravuconería solo al alcance de mentes opacas. Para empezar, querido Pablo, yo no quiero políticos que resuelvan mis problemas. Quiero políticos que no creen problemas. Y por mucho que se pongan como se pongan los que suelen ponerse, yo también formo parte de esa gente. Soy un ciudadano al que le roban sus impuestos. Algo tendré que decir.

Seguidamente tengo que convenir que probablemente existan personas que deseen exactamente eso. Políticos que les resuelvan sus problemas. Hay que, habría que o tendrían que, lo tengo yo oído en todos los bares de mi barrio. Y en el súper. Lo que me parece de aurora boreal es que primero algunos piensen que es algo positivo y a renglón seguido tomen el testigo de solucionar la vida a todo bicho viviente. Si no fuera por el sueldo y el coche oficial, no habría por dónde cogerlo.

Se trata pues de la justificación de su injustificable existencia. Un político decente debería luchar todos los días por ser absolutamente innecesario. Por vivir en un país donde las personas no necesitan de subsidios ni ayudas para salir adelante porque las estructuras sociales son absolutamente autónomas y el engranaje de la sociedad civil avanza bien engrasado. Apelar a la solidaridad sin exigirla dando ejemplo si se quiere. Esta es la perversión del sistema. Se necesitan problemas para justificar que ahí están.

Nunca jamás en la Historia de la humanidad hubo menos gente viviendo en la pobreza. Usen el estándar que quieran. Eso es una mala noticia para el gobierno. La tecnología, la revolución en la que nos hallamos inmersos, provee de comodidades y lujos antes impensables. ¿Se imaginan la cara de mis sobrinos de 9 y 2 meses si algún día les dicen que tienen que enviar un documento por fax o un impreso por triplicado? Cada vez menos intermediarios. Nuevos inventos. Y también nuevas profesiones. Todo son malas noticias para justificar la existencia del Estado, de los gobiernos y de multitud de estructuras del siglo XIX.

En frente de Pablo está Pablo, que además hace hincapié en negar lo que acabo de mencionar. Cuanto más es el ansia de copar el poder y vivir de él, más se precisa negar que las cosas puede que no sean de color de rosa, pero tampoco son negras. El totalitarismo es siempre en blanco y negro. Enemigo de los grises y del color. La gente se muere. El sufrimiento existe. Es un hecho. Nadie nos quedaremos aquí. El dolor y la depresión son tan humanos como la calvicie. Hay que vivir con ello. Esto jamás podrá ser la arcadia feliz que nos quieren vender, indolora, inodora y por supuesto insipidísima. Hay un puntito de chiste macabro en la condición humana. Pero ya está.

A partir de aquí puede que haya – los hay – insensatos que quieran que políticos que les solucionen los problemas. Lo que no puede haber son políticos que solucionen los problemas de la gente. Puede haber políticos que planteen las condiciones para que la mayoría de la gente solucione sus propios problemas. Políticos que permitan que otra gente ayude a solucionar los problemas de aquellos que no pueden. Pero un político, que no genera recursos si no que los obtiene de sus ciudadanos, solo puede ocuparse de mover dichos recursos de un ciudadano a otro, por lo que cuando resuelve el problema de Pepe, probablemente se lo haya creado a Juan. Y si el político sabe esto, y la mayoría lo saben, además de pecar de soberbia al querer interpretar, cual bola de cristal, los deseos de todos los ciudadanos, se convierte en un mentiroso vendedor de humo por no increpar al ciudadano que pide sus problemas resueltos algo así como “mírese, un tío hecho y derecho,  ¿le parece bonito venir a pedirme esas cosas?”

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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La Libertad funciona

Ocurre con mucha frecuencia. A veces con demasiada. Los que periódicamente publicamos allá donde nos requieren –o nos dejan– practicamos una suerte de sadomasoquismo intelectual. Centramos nuestras iras y descargamos nuestra bilis en ácidas o sarcásticas columnas que colman diarios y digitales. Diatribas de ceño fruncido. Párrafos violentos en lugar de violentos golpes sobre la mesa o sobre el primero que pasa. Yo también utilizo con frecuencia la tecla como válvula de escape de mi cabreo. Y así no lo paga nadie. Y a ustedes a veces hasta les saco una sonrisa.

Conviene no obstante, por salud y por justicia, tomar las cosas en positivo, cambiar from the dark end of the street to the bright side of the road y no frecuentar tan persistentemente el lado salvaje. O el oscuro.

Al fin y al cabo, Botsuana y Zimbabue exportan elefantes a Kenia y Tanzania. En los dos primeros países los elefantes son privados y en los otros se encarga de su protección en gobierno del Estado. Podría ser peor. Los países con mejor desempeño medioambiental en cualquier ranking son aquellos donde la cosa de la conservación del medio ambiente está en manos privadas. El Serengeti tiene elefantes gracias a la propiedad privada. Qué cosas.

Y ciertamente no hay que olvidar que dos tercios de las carreteras de Suecia son privadas o que gran parte de la red norteamericana se ha financiado con la publicidad que ocupa las vallas en la carretera, sin coste alguno para los contribuyentes.

No se puede desdeñar tampoco que aquellos países donde no existe Salario Mínimo Interprofesional y con condiciones flexibles de trabajo, como poca indemnización por despido o convenios particulares por empresa, tienen generalmente mayores sueldos y niveles de vida muy elevados. Y que si su gobierno eleva la presión fiscal más de la cuenta, se produce grandes incrementos del fraude fiscal. Ya pueden gastar el doble en Dinamarca que en España para perseguir el fraude. La economía sumergida estimada es casi una quinta parte del PIB en el país nórdico.

¿Recuerdan la Ley Bosman? Era aquella que permitió a los equipos tener tantos jugadores comunitarios como quisieran y no limitarse a dos o tres. La cantera se iba a ir al traste. Los clubes ficharían solo extranjeros y la Selección sería una porquería. Una porquería que ganó dos Eurocopas consecutivas y el Mundial de en medio. Sí, eran los extranjeros que venían a quitarnos el trabajo. No digo que sea causa, pero desde luego que mal a nuestro deporte, no ha hecho ni pizca.

Podemos estarnos un buen rato enumerando ejemplos donde la aplicación de la Libertad ha causado efectos positivos o contraponerlos en donde la injerencia del gobierno ha tenido malas consecuencias. No hay más que ver cómo ha salido Irlanda de la crisis y cómo está Grecia. Dónde está Google y dónde hay huelgas y recortes de pensiones.

Quedo a la espera de que salga el listo de turno a decir que Dinamarca es un país… lleno de bicicletas. Y qué fíjate tú que en España, conforme somos, no puede ser. Sí en España. En esa España que ganó lo que ganó y comenté antes. Ahí, no puede ser. En esa, la de Nadal, los Gasol o Carolina Marín. La de la Roja y las tres Europa Leages consecutivas del Sevilla, con ley Bosman incluida. Me ha dado por el deporte, ustedes pueden buscar la disciplina que les plazca. Menos el curling.

Quizá seamos un país de gilipollas que piensan que todos los de alrededor son gilipollas. O quizá si preguntamos uno a uno, a todos nuestros conciudadanos, todos piensen que tan gilipollas no son. Y es muy probable que no lo sean. Otra cosa es que estemos intoxicados con demasiada basura en contra de la Libertad. Pero el caso, es que las cosas funcionan mejor cuando se aplica. Cuando se aplica la Libertad, claro. Y si es verdad que somos un país de envidiosos, acabaremos aplicando lo que funciona a otros, aunque sea solo porque no sean más que nosotros. Al final hasta los pecados capitales tienen su puntito. Solo hay que verlos en positivo.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Me quedé sin tiempo

Probablemente no hayan echado en falta la pasada semana la columna semanal que éste que suscribe saca de las teclas con mejor o peor fortuna cada siete días y, hasta hace siete días, con puntualidad de reló suizo. Antes de que el pensamiento se resienta, o más bien cuando uno nota que lo está haciendo – antes es materialmente imposible –  es mejor detener el buque y dejar de embestir las rocas. Aconsejable es pues echar el ancla y buscar puerto seguro o viceversa.  Los que dividimos nuestro tiempo en distintas actividades, con más frecuencia de la deseada nos vemos inmersos en una suerte de marejada, que nos trastoca horarios, sueño y compromisos. Menos mal que en esta santa casa ya sabían con quien se jugaban los cuartos y la cosa no pasará a mayores.

Si se han molestado en leer quien soy y conocen los mecanismos de la LOREG, la ley que rige los resortes electorales de este país, pueden intuir que la causa de mi desenfrenada actividad de los últimos días no es otra que la recogida de firmas, avales lo llama la ley, para poder presentar la candidatura del Partido Libertario en la circunscripción de mi provincia, Valencia. Perpetraron el desafortunado texto hace ya unos años, con alevosía, como última ley de la última legislatura del presidente Zapatero, y tuvo el apoyo entre otros de UPyD. La ley limita el acceso de cualquiera a su derecho constitucional al sufragio pasivo, a presentarse a unas elecciones, vaya, y por lo tanto dificulta, una vez más, algo recogido como inherente a cada ser humano en la Carta Magna.

No, no soy un hipócrita, la Constitución del 78 es un auténtico desastre, a mí no me vale como coartada de nada, pero no quiero dejar de poner de manifiesto cómo los que dicen defenderla, la retuercen de mil y una maneras, trastocándola en el fondo y en la forma y pasándose de rosca siempre del lado del sufrido contribuyente. Y de paso, recordarles a todos los UPyD del congreso, que las leyes que aprueban les pueden parecer estupendas para mantenerse en el cotarro, pero que llega un momento, y siempre llega, en que la democracia te pasa por encima, y en ese instante las cosas que eran antes de color de rosa, o magenta, c’est la vie, se tiñen de un marrón parduzco. Tipo hez.

Sería bueno que los políticos se pararan a pensar, un día de estos, en qué cosas pueden ser sancionadas como ley y qué cosas no, desde un punto de vista filosófico, motivado, lógico, en definitiva para llegar a bien común objetivo, si tal cosa existe. Se sorprenderían de cuan pocas cosas son, y que además todas, o casi, irían en la línea de limitar sus secreciones genitales. Por cierto, sé que estoy pidiendo la luna. Lo tengo claro.

Echando un vistazo al panorama más que claro, queda cristalino. Transparente. Hijos de papá que nos quieren decir a los demás como hemos de vivir. Me recuerdan demasiado a la letanía aquella de que el abuelo abre la empresa, el hijo la hace grande y el nieto se la carga. Pues en algo de eso estamos. La caterva de nuevos políticos, a la vista del CIS, está soportada por una masa de nietos que no pasaron hambre, con abuelos de posguerra e hijos que quisieron evitar a los suyos las zozobras de la transición. Súmenle un sistema educativo pensado para apartar al alumno de todo mal, escondiéndole el mundo real, y tienen España en 2.016. El próximo gobierno que querrá arreglar el mundo a golpe de decreto, venga de dónde venga. Y será aplaudido por los suyos. Y entonces la realidad llegará y les pasará por encima. Y será culpa del capitalismo, del libre mercado y de los fachas. De Merkel o de la Troika. De la abuela, que fuma. Que así me lo aprendí yo, porque así lo dice en los libros. Yo tengo un libro escrito, ¿y? Acabaran teniendo su momento UPyD.

Ahora me voy a comer, a seguir recogiendo firmas, digo avales, y a intentar que mi vida siga ahí donde estaba. Repitiendo que con el BOE no arreglaremos nada. Que algunos ya hemos hecho esa reflexión que les decía. Y que pese a todo estaremos dónde tenemos que estar. Los que hay están todos acabados. Son una suerte de Walking Dead de saldo. La socialdemocracia está zombi. Solo hay que ir acabando uno a uno con cada virus. Lento, sí, pero avanzamos.

Acerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro el Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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