La sentencia sobre los contratos de la Generalitat con una empresa de la trama Gürtel para el expositor valenciano en Fitur, notificada ayer viernes, llega a los ocho años de iniciarse el caso Gürtel y casi un año después de acabado el juicio.

La conocida como la número tres de las seis piezas separadas de la rama valenciana del caso Gürtel es la única que se ha visto en Valencia, ya que las otras cinco han pasado a la Audiencia Nacional tras no quedar aforados entre los imputados.

El origen de toda esta causa es la investigación que hace ocho años, en febrero de 2009, inició el entonces magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón sobre una supuesta trama de corrupción ligada presuntamente a cargos del PP que operaba principalmente en Madrid y Valencia.

El denominado caso “Gürtel”, por la traducción al alemán del apellido de uno de los supuestos cabecillas de la trama, Francisco Correa, llegó al TSJCV en mayo de 2011, tras la inhibición del TSJ madrileño, al que la Audiencia Nacional había remitido la causa por haber aforados en su Asamblea.

El TSJCV dividió la causa en tres piezas: sobre supuesto delito electoral en las elecciones municipales y autonómicas de 2007; sobre presunto delito continuado de falsedad documental relacionada con los actos de este partido durante los comicios generales de 2008, y sobre los contratos para Fitur de 2005 a 2009.

En febrero de 2013, el TSJCV abrió tres piezas más, referidas a las contrataciones de RTVV para la visita del papa en 2006, a las contrataciones de la Generalitat con la trama (a excepción de las de Fitur), y a supuestos delitos contra la Hacienda Pública de Orange Market derivadas de las piezas una y dos.

La única pieza de Gürtel con sentencia

La instrucción de la pieza sobre los contratos de Fitur fue la primera en acabar, en noviembre de 2013, si bien el juicio no comenzó hasta el 31 de marzo de 2015, a pesar de que la vista oral se había fijado para un año antes.

La dimisión como diputadas autonómicas de las dos exconselleras de Turismo procesadas en la causa -Milagrosa Martínez y Angélica Such- a pocos días del inicio de la vista oral originó un conflicto de competencias en el que se tuvo que pronunciar el Tribunal Supremo, que finamente estableció que debía juzgarse en el TSJCV.

De esta forma, el juicio comenzó finalmente el 31 de marzo de 2015, aunque se suspendió al día siguiente a petición de las defensas para que pudieran examinar nueva documentación, y se retomó el 19 de junio.

En el banquillo se sentaron trece procesados: siete por sus responsabilidades en la Administración autonómica (dos exconselleras de Turismo y cinco empleados públicos), y seis de empresas de la trama Gürtel, entre ellos Francisco Correa, Pablo Crespo, Cándido Herrero y Álvaro Pérez “El Bigotes”.

Después de 65 sesiones, el juicio quedó visto para sentencia el 14 de abril de 2016, hace 303 días, si bien la presidenta del TSJCV, Pilar de la Oliva, ya había alertado de que la redacción del fallo judicial era “un trabajo muy complicado”, dada la cantidad de testigos, acusados y documentación y la duración del juicio.

El responsable de la redacción de la sentencia de los contratos de Fitur es el magistrado Antonio Climent, el mismo que presidió el juicio en el TSJCV “de los trajes”, en el que quedaron absueltos en 2012 Francisco Camps y Ricardo Costa, y fueron condenados el exvicepresidente Víctor Campos y Rafael Betoret.

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