En una elección con más de 100 millones de votos emitidos, George W. Bush necesitó sólo 537 votos en Florida para convertirse en presidente de Estados Unidos en el año 2000.

Por eso, pese a que las elecciones presidenciales de EE.UU. a menudo se describen como un ejercicio para atraer al mayor número de votantes posible, los candidatos nunca pueden ignorar a determinados sectores del electorado.

Así que te presentamos cinco grupos, grandes y pequeños, que pueden hacer inclinar la balanza a uno u otro lado el próximo 8 de noviembre.

1.- Hombres blancos sin título universitario

Dónde cuentan: estados del “cinturón industrial” como Ohio y Pensilvania.

Los sondeos reflejan que este es el grupo central de votantes del candidato republicano Donald Trump. Las posturas de Trump sobre los acuerdos comerciales y la inmigración encajan bien con los votantes de la clase trabajadora. Pero la pregunta es, ¿Hay suficientes de ellos, especialmente en los llamados estados péndulo, como para darle la victoria?.

James Murray, que realiza sondeos en el estado de Nueva York, señala que Trump tendría que ganarse estos votantes por un “margen tremendamente amplio”.

Los partidarios de Trump son optimistas respecto a que esto puede pasar y basan su opinión en estos dos panoramas complementarios:

  • Muchos de estos votantes se quedaron en casa en elecciones previas pero esta vez irán a votar por Trump.
  • Algunos de los probables votantes de Trump no son sinceros con los encuestadores sobre sus intenciones porque su candidato no es “políticamente correcto”.

Murray, director del instituto de investigación del Siena College, dice que no comparte ninguno de estos escenarios.

Murray asegura que, en sus encuestas, los votantes no han sido reacios a expresar su apoyo por Trump, a menudo teniendo a los encuestadores al teléfono durante largo rato para explicarles por qué respaldan al millonario neoyorquino.

Y, en una carrera con unos candidatos tan impopulares, Murray anticipa una baja participación en lugar de una oleada de nuevos votantes.

Un dato más importante según el encuestador es que para llegar a la Casa Blanca, Trump no sólo necesitará el voto de esos hombres, también necesitará el de sus esposas.

“Se habla mucho sobre el voto del ‘hombre blanco enfadado'”, indica Murray. “Trump apela a ese grupo sin duda. Pero muchos de esos hombres blancos enfadados están casados. Trump necesita atraer también a la ‘señora del hombre enfadado blanco'”.

Desafortunadamente para Trump, sus índices de apoyo entre las mujeres son pésimos, especialmente entre las mujeres con un alto nivel educativo.

2.- Mujeres blancas con título universitario

Dónde cuentan: Virginia y Colorado.

Un electorado que tradicionalmente se inclina por el Partido Republicano, el de las mujeres blancas universitarias, se está moviendo con firmeza hacia la formación demócrata. Una encuesta reciente sugirió que el 57% de las mujeres blancas universitarias respaldan a Hillary Clinton.

Grupos de muestreo, o focus groups, constatan que mujeres con un alto nivel educativo han sido desalentadas por algunos de los provocadores comentarios de Trump. Un estudio del instituto de investigación Pew halló que el momento en que Trump se burló de un periodista con una discapacidad ahuyentó a un gran número de votantes.

Tampoco gustó otro incidente en el que Trump insinuó que la presentadora de la cadena Fox News Megyn Kelly tenía la regla porque le hizo una pregunta dura en un debate de las primarias.

Esto ha ayudado a que dos estados disputados como Virginia y Colorado giren hacia una probable victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. Ambos estados tienen niveles educativos altos: el 43% de los residentes de Colorado tienen un título universitario y el 44% de los residentes de Virginia son universitarios.

Trump ha alienado a las mujeres de forma bastante eficaz, opina el encuestador de Virginia Harry Wilson, del Roanoke College. “Y una vez la gente se vuelve contra ti, es difícil volver a ganártela”.

3.- Republicanos anti-Trump

Dónde cuentan: Florida, Ohio y Nevada.

A mediados del pasado julio, Trump tenía cierta ventaja en las encuestas, algo que era indicio de que el magnate neoyorquino podía lograr una estrecha victoria en noviembre con una coalición republicana unida apoyándole. Pero para agosto, tras una serie de comentarios incendiarios, la popularidad de Trump ya había caído.

Frank Luntz, analista de medios para las cadenas estadounidenses Fox News y CBS que se especializa en sondeos y grupos de muestreo, estudia qué pasó con los votantes que Trump perdió. Luntz explica que se trata de un grupo amplio, pero predominan los jóvenes y las mujeres.

El experto cree que los ahora expartidarios de Trump se sentían atraídos por su mensaje de que “el sistema está roto” y por la necesidad de colocar a alguien de fuera en la Casa Blanca “para arreglar Washington”. “Pero ahora ven a Trump como una persona mezquina, desagradable y llena de odio“, opina Luntz.

Trump tiene tiempo para recuperar a estos votantes pero el veterano analista político duda que el candidato republicano vaya a utilizar el tiempo de forma sabia. Luntz considera que el candidato republicano no tiene la concentración necesaria para mantener el mensaje de cambio que atrajo a aquellos partidarios ahora alienados.

Cuanto más harto estés con el sistema es más probable que votes por Donald Trump, sin importar en dónde te sitúes en el espectro político”. añade Luntz.

4.- Puertorriqueños

Dónde cuentan: Florida.

En años recientes, Puerto Rico se ha visto golpeado por una crisis económica que ha hecho que muchos residentes del territorio estadounidense se trasladen al continente para tener mejores oportunidades. Muchos de ellos se han asentado en la parte central de Florida y podrían inclinar la balanza de este estado profundamente dividido.

Mike Binder, profesor de Ciencia Política en la Universidad del Norte de Florida, dice que más de la mitad de los nuevos votantes registrados en el estado desde 2012 son latinos, muchos de ellos puertorriqueños.

A menudo dominado por la comunidad cubana, los latinos de Florida han apoyado tradicionalmente al candidato republicano. Aunque ya en 2012, el demócrata Barack Obama ganó el estado por sólo 74.000 votos.

En 2016, la creciente población puertorriqueña en combinación con las propuestas migratorias de Trump, que algunos ven como antilatinas, pueden reforzar la tendencia hacia el bando demócrata.

Estos nuevos votantes quizá no formen el bloque más grande pero en Florida una pequeña ventaja se puede traducir en una victoria. Los sondeos insinúan una carrera extremadamente estrecha entre Clinton y Trump.

5.- Mormones

Dónde cuentan: Utah y Arizona.

Mientras algunos grupos cristianos han tolerado o incluso acogido la impulsiva persona que representa Trump, los mormones, tradicionalmente diligentes votantes republicanos, han rechazado completamente al magnate.

Antaño una minoría religiosa perseguida, muchos mormones quedaron profundamente descolocados por el plan de Trump de imponer un veto temporal a los musulmanes que quisieran entrar en Estados Unidos.

Los sondeos muestran que Utah, estado que no ha elegido un demócrata desde la década de 1960, ya no es una apuesta tan segura para los republicanos en 2016. El candidato del tercer partido en las encuestas, el libertario Gary Johnson, también tienen su base en Salt Lake City, la capital de Utah. El atractivo para los mormones del candidato del partido libertario dificulta aún más el esfuerzo de Trump por conseguir aunque sea una victoria mínima en el estado.

La suma de mormones y una creciente población latina también pueden modificar el voto en el vecino Arizona. Las encuestas de ese estado reflejan una carrera estrecha, con Clinton a la cabeza en algunos sondeos.

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