Al poco tiempo de ganar Donald Trump las elecciones, presencié una interesante discusión en un canal de chat IRC. Varias personas se estaban preguntando si, con el advenimiento de la administración Trump, se impondrían en los Estados Unidos medidas similares al famoso Muro Dorado chino.

Para quienes no lo sepan, China cuenta con uno de los aparatos censores más sofisticados que alguna vez se hayan desplegado para controlar los hábitos de navegación de una nación. El famoso cortafuegos del gigante asiático no sólo es capaz de evitar que los ciudadanos de a pie puedan visitar páginas web extranjeras contrarias al régimen chino. Esta poderosa maquinaria de opresión comunista también puede detectar los intentos más comunes de saltarse esta censura. Se dice que cuenta con una capacidad limitada de autoaprendizaje, con lo que puede detectar nuevas amenazas contra el despotismo digital practicado por el Gobierno. Cuba e Irán son también conocidos por ejercer prácticas similares.

Al parecer, los temores de los usuarios del canal IRC que nos ocupa estaban bien fundados, pero al contrario de lo que ellos esperaban, el aparato censor no vendrá impuesto por el magnate Donald Trump, sino por la administración presidida por Barak Hussein Obama. De acuerdo a un artículo escrito por Tyler Durden, el Acta de Contrainformación de Guerra aprobada silenciosamente por el Senado representa un dramático retorno a los métodos propagandísticos de la Guerra Fría. Este acta está concebida para “ayudar a Estados Unidos y a sus aliados a combatir la propaganda de países ajenos, como Rusia, China y otros”. Los proponentes de este acta afirman que su necesidad nace del hecho de que, actualmente, no existe ninguna agencia gubernamental que se ocupe de combatir las falsedades y desinformaciones emitidas por potencias extranjeras.

Tyler afirma que, en definitiva, lo que el Acta de Contrainformación de Guerra hace no es más que permitirle al Gobierno suprimir cualquier medio de comunicación que esté emitiendo “propaganda” incómoda, y proporcionar grandes sumas de dinero a equipos “contrapropagandísticos” destinados a proclamar las verdades aprobadas por el Tío Sam.

La Constitución es Estados Unidos contiene una enmienda, concretamente la primera, cuyo propósito es garantizar la libertad de expresión de los ciudadanos estadounidenses, lo que en teoría debería proporcionar a estos una cierta protección en caso de ser acusados de publicar “propaganda”. Sin embargo, esta enmienda no puede proteger a un sitio web alojado en Japón de ser bloqueado por un hipotético equipo censor. Es de presuponer que los sitios web desde los que más habitualmente se difunden documentos filtrados por confidentes anónimos (como Wikileaks), y que se utilizan para exponer los abusos y la corrupción de los miembres del gobierno y otras potencias poderosas, sean blancos fáciles una vez este acta sea firmada por Obama.

Este triste capítulo de la historia de la opresión digital no deja de ser un grave recordatorio de algo que la gente siempre tiende a olvidar. Las amenazas contra la libertad se producen desde ambos lados del espectro político. El presidente Republicano George Bush Jr. ya firmó en su momento el Acta Patriota que, entre otras cosas, condena duramente a quienes difunden información sobre los abusos perpetrados por el Estado (caso de Edward Snowden).

Rubén LlorenteAcerca del autor: Rubén Llorente

Soy escritor, ingeniero y técnico informático.
Dirección de Bitmessage:
BM-2cW2L2JrWiGJdQttk2cTUeq9yYeaiBTyb1
Clave OpenPGP:
BB5A C2A2 2CAD ACB7 D50D C081 1DB9 6FC4 5AB7 92FA

 

Rubén Llorente

No tengas miedo de la ley si no tienes nada que esconder

Un argumento recurrente que tengo que aguantar con frecuencia es que, si no tienes nada que esconder, no tienes ningún motivo para ser cuidadoso...

Recuperando tu privacidad con Bitmessage

Es cada vez más complicado encontrar proveedores de servicios de email que son verdaderamente privados. Muchos grandes proveedores de servicios basan su modelo de...

Por qué los libros digitales no salvarán a los autores desconocidos

Antes de la aparición del libro electrónico, era prácticamente imposible para un autor desconocido conseguir que sus libros llegasen a los lectores. Tal proeza...
El acta Contra la Desinformación y la Propaganda
5 (100%) 1 vote

No hay comentarios

Deja un comentario