El escéptico y la mosca cojonera

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Quizá tengas entre tus amistades o familiares a aquel tipo que siempre te lleva la contraria, a aquel que, aun estando de acuerdo contigo en el fondo, no duda sin embargo en cuestionar tu postura. Es una mosca cojonera. Quizá solo pretenda manosearte las gónadas; quizá no pueda evitarlo -por formar parte de su personalidad- y se trate de un escéptico empedernido; o quizá se trate de una combinación de ambas. Pero detengámonos en la segunda posibilidad; supongamos que tan solo se trate de un escéptico.

¿Por qué tiende a cuestionar? ¿Por qué es propenso a llevar la contraria? ¿Por qué es una mosca cojonera? Por una razón: porque siempre tiene la mosca detrás de la oreja. Y tiene siempre la mosca detrás de la oreja porque es suspicaz, porque desconfía de las afirmaciones rotundas de los dogmáticos, de aquellos que se creen en posesión de la razón y la verdad y, en consecuencia, podrían entenderse legitimados para imponer todo lo que impliquen sus afirmaciones. Y es por esto último, a saber, las afirmaciones de los dogmáticos, por lo que el escéptico se enoja, se mosquea. Podría decirse que el escéptico —por seguir con la metáfora de las moscas— es propenso a revolotear alrededor de la mierda, pero de la mierda dogmática, y no atraído por una sensación de gusto, sino de disgusto; si el escéptico acude a donde está la mierda dogmática, es porque algo le huele mal, y si revolotea a su alrededor con machaconería y obstinación es porque no se apartará de ella hasta que no se retire la pestilencia que le inquieta; es el olfato escéptico. Dejando a un lado las metáforas de mierda -entiéndase en los dos sentidos-, dejemos que sea ahora Sexto Empírico, en sus Esbozos Pirrónicos,  quien exprese esta tendencia del escéptico:

Sexto Empírico“Si (los escépticos) planteamos en público problemas sobre los fenómenos (o representaciones mentales) no lo hacemos (necesariamente) con la intención de invalidar los fenómenos, sino (sobre todo) para hacer ver la temeridad de los dogmáticos; pues si la Razón es tan engañosa que nos arrebata hasta lo que percibimos por nuestros ojos, ¿cómo no habrá que mirarla con recelo en las cosas no evidentes, para no precipitarnos cuando la seguimos?”.

Es así que el escéptico se propone combatir el dogmatismo y, en general, todo aquello que se transmita y pueda conducir peligrosamente a una arrogante y legitimada planificación de la vida de los hombres por parte de aquellos que aseguran estar en posesión de la verdad.

Más aún“el escepticismo, adhiriéndose a una analogía médica, propone como cura radical purgar la vida humana de todo compromiso cognoscitivo, de toda creencia. El escéptico por ser un amante de la humanidad, quiere curar en lo posible la arrogancia y el atrevimiento de los dogmáticos. El escepticismo no es una escuela, sino una actitud. Dicho de otra forma, el escepticismo está intrínsecamente establecido en el acto de pensar, es decir, es una disposición y no una doctrina” (Ramón Román Alcalá, 2005, p.37). 

[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” border_width=”2″ accent_color=”#c4bd00″][vc_column_text]Mario CachineroAcerca del autor: Mario Cachinero

Mario Cachinero es estudiante de Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

 [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-default”][td_block_ad_box spot_id=”sidebar”][td_block_11 custom_title=”Más de Mario Cachinero” header_color=”#baad00″ category_id=”49″ limit=”2″ ajax_pagination=”next_prev”][td_block_ad_box spot_id=”sidebar”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html][/vc_column][/vc_row]

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