Múltiples historias nos acercan más a la deshumanización que sufren los albinos en África. Motivada por creencias arcaicas y sin razones fundadas, los albinos se ven abocados a una lucha constante. Esto no sólo ocurre por su delicada salud, la cual les impide proseguir con normalidad, sino que han de enfrentarse a una tormentosa realidad: ser condenados por su color.

Un laberinto sin salida se cierne sobre la vida de los albinos en las poblaciones de este gran continente. Desde muy pequeños, objeto de discriminaciones, desprecios e inclusive rechazo por sus propios familiares, han de enfrentarse a una realidad donde la superstición, el fetichismo y la ignorancia reinan por doquier. Son considerados personas malditas, hijos del diablo,” zeru-zeru” por su color, que es una clara manifestación de la falta de melanina en su piel, lo que conlleva a múltiples inconvenientes en su vida diaria, tales como el cáncer de piel o problemas oculares, entre otros. No sólo su salud es una lucha constante, sino que además se convierten en la “diana perfecta” de curanderos o brujos -comúnmente denominados witch doctors- que utilizan partes de sus cuerpos para completar rituales -para poner un ejemplo pueden llegar a pagarse 2000 dólares por una mano albina-.

Por ello, garantizar la supervivencia resulta un trabajo complicado. La cifras resultan desalentadoras, sobre todo, en las poblaciones de Malawi y Tanzania donde son más frecuentes este tipo de actos. También, según un informe de la ONU de marzo de 2016, han sido considerados peligrosos los países de Burundi y Mozambique. Según datos recogidos por Amnistía Internacional, desde noviembre de 2014 han aumentado las violaciones hacia este colectivo con al menos 18 asesinatos, 5 secuestros y otros 69 delitos denunciados: aunque se estima que hayan más delitos sin denunciar. Otra organización como Under the Same Sun ha documentado 178 muertes de albinos en los últimos 10 años.

Ante la flagrante situación existen centros especializados donde atienden a sus más estrictas necesidades. Un buen ejemplo de ello es el refugio de Kabanga (Tanzania), lugar que acoge a cientos de albinos y conviven con otros personas con ciertas discapacidades auditivas o visuales. Sin embargo, cuando los albinos llegan a la edad adulta, estos centros no pueden hacerse cargo de ellos, lo que conlleva a que no sean independientes.

Si continúa esta masacre estaríamos ante la extinción de los albinos. En este caso, la figura de la educación es el arma por antonomasia que permite combatir la ignorancia que reside en estos pueblos y disipar así, cualquier cuestión relacionada con los albinos. El día 13 de junio es el día internacional de sensibilización sobre el albinismo, que lleva en vigor desde 2015, con ello, se pretende concienciar sobre la verdadera situación en la que viven.

Isabel MartínezAcerca del autor: Isabel Martínez

Isabel Martínez Salas es una estudiante de Derecho en la UV y una firme defensora de los derechos fundamentales. Opta por nuevos métodos de búsqueda para la resolución de conflictos.

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