Me defino como anarcocapitalista, pero no estoy libre de contradicción. Bien es cierto que ya vivimos en una cierta panarquía, mi sistema preferido, aunque con el componente fronterizo en vez del foral como símbolo de unidad, que se sublima en el moderno Estado Nación. Es decir, hay sistemas legales conviviendo entre sí, pero acotados por fronteras que son defendidas por Estados.

Incluso existen las filés. No las clásicas, como la Cruz de Malta, me refiero a las actuales: fueros distintos para funcionarios y diputados. Es decir: distintos sistemas legales conviviendo entre sí. Conviven entre si distintos epígrafes de autónomos, distintos convenios, diferentes, incluso, programas educativos, si comparamos un colegio público catalán con uno privado extremeño. Por tanto, una filé no es ninguna utopía. Existen, entre nosotros.

Pero la denominación común de todo esto es que ha sido bendecido por el Estado, un ente que nadie es capaz de observar en toda su inmensidad, y que sí tiene ubicuidad y omnipotencia.

Es decir, de todas aquellas tribus pequeñitas han nacido imperios, que cada vez son más grandes. ¿Acaso no es pretensión de Hilary un gobierno del hemisferio norte? Los grupos mafiosos han tomado siempre el control de las poblaciones, siendo el punto de partida la anarquía, evolucionando a panarquía para convertirse en imperios y reducir la competencia.

¿Qué ha fallado? ¿Porqué no hemos sido capaces, los humanos, de defender la libertad que nos es natural?

Ha fallado el sistema penal y el sistema de seguridad.

¿Cómo es posible que Lincoln se levantara en armas ante el Sur para impedir la secesión y el Norte lo permitiera? Era un país fundado en la diferencia, en el respeto a la libertad individual por encima de todo. Un país que escribe en su constitución que los hombres deben permanecer armados para derrocar a su gobierno cuando se propase, ¿cómo pudo permitir tal abuso? Es la debilidad de los hombres buenos y con remordimientos, que se alejan de la violencia. ¿Cómo es posible no usar la violencia ante aquel que la tiene como costumbre, y ganar? Y, sin embargo, es el único camino.

Pero si un sistema de libertad, propiedad y contratos debe prosperar, jamás lo hará a largo plazo sin la aplicación estricta de un código ético y una defensa ante otras naciones agresoras. ¿Cómo se prepara para la guerra aquel que no cree en ella? ¿Aquel que cree que si es necesaria la lucha a cuchillo, hay que revisar los ideales?

Este es nuestro punto débil, aquel por el que la educación se pervierte y la democracia se torna en tiranía. Es el punto oscuro con escaso debate, es la contradicción del anarquista para convertirse en minarquista. Es el miedo a la fuerza armada central, aún si se dispone de armas. ¿Qué tipo de persona está dispuesta a disparar, a matar, por cualquier cosa?

Ese tipo de personas existe. Es precisamente el fundamento intelectual de mi anarquismo, pero también mi contradicción principal entre ser anarquista o minarquista. Da igual el debate, eso ha ocurrido y es una verdad incontestable. El problema no está resuelto, ni de lejos.

Gerónimo Perea


Acerca del autor: Gerónimo Perea

Soy gestor de patrimonio inmobiliario. Autónomo. Emprendedor. Multidisciplinar. Lo más importante, mi familia. Página personal

 

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3 Comentarios

  1. España, mi país de origen, lentamente, con el paso seguro de una tortuga, se está transformando en una enorme burocracia, inepta y poco eficaz, que arruina los sueños de millones de españoles. Y los Estados Unidos, el país en el que vivo, ya por muchos años, sigue por el mismo camino.

    La democracia con la que soñamos los españoles, cuando murió Franco, ha sido fundamentalmente dañada por las burocracias burguesas que tienen el poder, los buenos sueldos, los privilegios y las prebendas. Y mientras persisten en sus vidas de lujo y despilfarro, el jubilado, el pueblo, quien ha trabajado por años y años, sudando la gota gorda, ahora recibe unas migajas como jubilación.

    No hay bolsillo que aguante, ni persona, ni país, ni nación que pueda vivir por encima de sus medios y posibilidades por largo tiempo. La vaca gorda, acaba flaca, sin leche y agotada.

    Los gobiernos norteamericanos, han comprado su aparente grandeza,magnanimidad e influencia, empeñándose hasta las cejas, empobreciendo al pueblo. Y cada otro país, en su menor medida, hace lo mismo.

    Y por eso, el pueblo llano, los que no chupan del frasco de los partidos políticos y de las burocracias que estos han engendrado, quienes no han podido conseguirse una educación formal y que sin embargo poseen la sabiduría y el olfato que da la vida y la calle, se olieron lo que el triunfo de un político del sistema, como la señora Clinton haría con este malherido país, acelerando su ruina.

    La elección de Donald Trump, es el juego desesperado de un pueblo que no aguanta más. Y repito esto, el juego y el peligro es grande. Este vociferante populista es un temible burlón, un enemigo implacable quien libre de las ataduras de los intereses especiales, que pagan las campañas políticas, comprando y vendiendo elecciones, se nos puede ir por la tangente en cualquier momento.

    Por ahora comenzaré a cruzar los dedos y a todas madera, varias veces al día, a ver que pasa.

    Ángel Herrero
    Votante Independiente.

    • La verdad que poco más de acuerdo puedo estar. Quizás debamos trascender la democracia para organizarnos en fueros voluntarios, compitiendo entre si. De alguna manera, debemos evitar que otra gente opine sobre el destino de nuestras vidas, porque nos llevan al desastre, como dice. Debemos evitar que los gobiernos tengan más fuerza que sus ciudadanos, o acaban subyugando. Crucemos los dedos, agudicemos el ingenio. Hay que recuperar mucho terreno perdido.

      • Le agradezco su respuesta Gerónimo. Yo, verdaderamente estoy asustado. Estas elecciones, seamos de derechas, de izquierda, centro o independientes ,me dan miedo, por sus resultados pero, he pensado en lo siguiente: Si el Señor Trump consigue devolver en poder del voto al pueblo, como él dice que desea hacer, este temible burlón habrá conseguido algo que es el sueño de las verdaderas democracias: Un gobierno central pequeño y un fortalecimoento de los ayuntamientos y municipios, donde el pueblo, hablando directamente con sus líderes, puede opinar y ser escuchado.

        Los EStados Unidos, nos acusan sus enemigos de ser el Imperio, y realmente lo somos pero quizás, ha llegado el momento de priorizar nuestros problemas y resolver primero los de dentro antes de arreglar el mundo que nos rodea. Y es posoble que el Señor Trump, entienda algo de esto.

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