Recientemente la revista tecnológica Quartz anticipaba dónde iba a producirse el nuevo Sillicon Valley europeo. Puede sorprender a más de uno que Rumanía, uno de los países más pobres de la Unión Europea acabe siendo el nuevo Sillicon Valley de nuestro continente. Pero para quienes entendemos cómo funciona el libre mercado, es simplemente una reconfirmación de los beneficios de un modelo de mayor libertad económica y regulatoria frente al modelo social demócrata de la economía intervenida e hiper-regulada por el Estado.

Pero cómo consiguió un país devastado por la masiva pobreza producida y mantenida por la dictadura comunista durante casi medio siglo ser ahora uno de los referentes mundiales de la tecnología y como apunta Quartz probablemente sea el próximo gran hub tecnológico de las start ups europeas. La formación y la educación fueron clave para este despegue impresionante y cuando juntas estas dos con un mercado absolutamente libre, sin regulaciones estatales en el ámbito de las nuevas tecnologías y casi nada también a nivel del sector de las telecomunicaciones, el resultado salta a la vista. El país es el primero de Europa en cuanto a la velocidad de Internet y el sexto en el mundo. Como curiosidad, Estados Unidos, el hogar del primer hub tecnológico de Start Ups ocupa a penas el lugar diecisiete a nivel mundial.

La clave de todo este fenómeno fueron las “redes de barrio”. A finales de los ’90 sobre todo en la primera etapa de los años 2000 Rumanía se inundó de las redes de Internet de barrio donde estudiantes de ingeniería y otras especialidades se unían libremente al no haber regulación alguna y montaban servicios de internet para uno o varios edificios de viviendas a precios realmente de saldo. Cientos de miles de pequeñas empresas a menudo ni siquiera con infraestructura más que un servidor en el dormitorio de uno de los estudiantes empezaron a competir libremente sin cuotas de mercado, ni proteccionismo estatal con la gran Telefónica rumana, Romtelecom, antigua empresa estatal, privatizada de mala manera igual que ocurrió en España con Telefónica. La diferencia frente a España es que en Rumanía apenas había regulación en sector de las telecomunicaciones, la mitad del país no tenía ni teléfono fijo, y había un libre mercado absoluto en cuanto al sector de las nuevas tecnologías, es decir cero regulaciones estatales. De noche en las grandes ciudades te podías encontrar a grupitos de nuevos emprendedores de la era de Internet lanzando cables por encima del cableado de los tranvías y los trolleybuses -autobuses que funcionan por el principio de los tranvías- bucarestinos cruzando de un lado de la acera al otro para unir mediante fibra óptica dos edificios y poder ofrecer a los vecinos del otro lado servicios de internet a dos, cuatro euros al mes con una velocidad ya por aquel entonces -año 2005, 2006- de cincuenta y cien megas simétricos de descarga.

Es el libre mercado el que al final marca la diferencia y levanta sociedades y países. Y su ausencia degrada y hunde las sociedades y los países. En España haríamos bien en interiorizar bien lo que advertía ya a mediados del siglo XX la filósofa objetivista Ayn Rand sobre la condena de la sociedad que reniega del libre mercado y pide más Estado. “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

Acerca de la autora: Roxana Nicula

Roxana Nicula es autónoma, de profesión jurista y traductora, actualmente desempeña el cargo de Presidenta de la Fundación para el Avance de la Libertad y de Secretaria Federal de Organización del Partido Libertario (P-LIB).

Roxana Nicula

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El Silicon Valley de Europa
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