El Soon-silGate coreano

El mes de noviembre ha sacudido la política asiática con el mayor escándalo de corrupción que haya enfrentado Corea del Sur desde su independencia. El Gürtel-Bárcenas-Urdangarin a la coreana se ha convertido en el tsunami político-empresarial que por vez primera afecta directamente a la máxima figura del gobierno, la actual presidenta del país, Park Geun-hye y a los principales conglomerados chaebols coreanos.

La hija del autoritario presidente Park Chung-hee y la versión de Bárcenas con faldas, su amiga y confidente de toda la vida, Choi Soon-sil se encuentran en el ojo del huracán de la fiscalía anti-corrupción por haber traficado con influencias gubernamentales por valor de unos setenta millones de euros. La operación funcionaba igual que en el caso Nóos del yerno del antiguo rey Juan Carlos.  A través de dos fundaciones, Mir y K Sports, ambas bajo el control de la amiga de la presidenta los conglomerados coreanos eran presionados directamente por la propia presidenta Park a hacer cuantiosas donaciones a lo largo de los años que llegaron a sumar nada menos que esos setenta millones de euros según publican los medios a raíz del auto de la fiscalía.

A diferencia que nuestro búnkerizado Mariano Rajoy, al que sí le está saliendo bien la jugada por ahora debido a una justicia todavía más politizada y controlada por los políticos, la presidenta Park lo tiene más complicado. Los tres partidos de la oposición y prácticamente la mitad de su propio partido, el conservador Partido Saenuri, ya han iniciado los pasos necesarios para la moción de censura. La guerra abierta entre la fiscalía y la presidenta Park que se ha negado a acudir a dar explicaciones tras haber sido citada oficialmente por esta institución demuestra una vez más la urgente necesidad de nuevos modelos de organización socio-política para cortar de raíz este tipo de abusos de poder.

Es admirable la determinación de la sociedad civil coreana que demuestra su limpieza moral exigiendo una y otra la asunción de responsabilidades por parte de Park y sus cómplices. Con manifestaciones multitudinarias, sólo en Seúl se congregaban unos cuantos millones de manifestantes y en todas las principales ciudades del país, los ciudadanos no se callaron sino que se mantuvieron firmes en sus demandas de justicia real y sobre todo de exigir responsabilidades, algo que en España, tenemos muy olvidado. En Corea los ciudadanos sí valoran la responsabilidad individual. Las expresiones más comunes del lenguaje en el día a día hablan de ser responsable y de asumir la responsabilidad. Y en el caso que nos ocupa otro efecto de esa asunción de responsabilidad es que las grandes corporaciones salpicadas por el escándalo de corrupción van a tener que comparecer ante la Asamblea nacional, lo que viene siendo el Congreso de los Diputados, para explicar y responder en sesión pública ante el país.

La sociedad civil siempre será más madura que los políticos del Gobierno y lo que está ocurriendo en Corea del Sur no hace sino demostrar esta realidad. Otro resultado del Soon-silGate demuestra que los efectos de haber falseado el capitalismo con las artimañas mercantilistas son pan para hoy y hambre para mañana, además de seguir alimentado el mito socialista anti-capitalista. No hay más que ver cómo la famélica Corea del Norte abrazada al socialismo rancio, el comunismo, trata de sacar provecho para arremeter contra el capitalismo a pesar de que el dictador Kim Jong-un y la élite comunista sí disfrutan de los mejores productos importados del sur para su uso y disfrute personal.

Las lecciones a aprender a medida que más casos Bárcenas, Gürteles, Nóos o Soon-silGates vayan surgiendo en todo el mundo desarrollado son varias: es urgente transitar hacia la separación real de la economía y el Estado; el intervencionismo estatal provoca siempre corrupción, a mayor intervención política, mayor corrupción. Cuando el modelo de país se basa en decisiones políticas lo primero que se compran y se venden son esas decisiones. La separación real de la justica frente al poder legislativo y ejecutivo es imprescindible si queremos que los Rajoys y Parks sean sacados de sus búnkers para ser llevados ante la justicia. El Internet de las cosas ya ha generado el cambio de paradigma que vaticinábamos los libertarios hace ya una década. Los Estados y sus administradores, los políticos, ya no pueden tapar con tanta facilidad sus abusos y no pueden seguir impunes a menos ante la opinión pública. Las noticias sobre su maltrato a la sociedad civil, a las empresas se propagan con rapidez y facilidad en cuestiones de segundos a todos los rincones del país y del planeta. La sociedad global interconectada madura gracias a las nuevas tecnologías que la empoderan como estamos viendo estos días con la sociedad coreana.

Es necesario comprender ese cambio de chip donde el papel de Estado ha de limitarse a ser mero juez, árbitro, garante de un marco legal sencillo, claro, transparente y fluido que emane no de un grupo concreto de poder, sino de los propios individuos en la sociedad civil. Es imprescindible emanciparnos de la política del intervencionismo y caminar hacia las reformas políticas libertarias donde el protagonismo lo tengan las personas, la propia sociedad civil y no un grupo concreto de presión, sea conglomerado chaebol, el sindicato o las hermanas de la caridad.

Muchos consideran que el auge y el gran desarrollo de Corea del Sur sólo pudo ser posible gracias al mercantilismo que confunden y denominan capitalismo cuando no lo es. Yo soy de las que creen que a pesar de ello, a pesar de este mercantilismo que ha falseado el capitalismo de libre mercado, los surcoreanos nos han demostrado que la prosperidad está al alcance de todos, no sólo de los chaebols. Sólo hemos podido conocer y aprovechar una pizca del gran potencial coreano en un escenario de un poquito más de libertad para emprender que en el resto del mundo. El capitalismo de libre mercado, por ahora muy torpedeado por el terrible mercantilismo, sólo se pudo experimentar parcialmente algo más en la clase media y baja. La destitución y el procesamiento de la presidenta Park junto con una grave crisis de reputación de los principales conglomerados empresariales del país esperemos que sean el principio del fin del mercantilismo y el comienzo de unas reformas más en clave libertaria que permita florecer el capitalismo de libre mercado para una justicia independiente y una sociedad civil fuerte porque es libre y próspera.

Acerca de la autora: Roxana Nicula

Roxana Nicula es autónoma, de profesión jurista y traductora, actualmente desempeña el cargo de Presidenta de la Fundación para el Avance de la Libertad y de Secretaria General del Partido Libertario (P-LIB).

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