Los americanos no saben lo que votan, son unos ignorantes, los viejos y los blancos no deberían votar en Estados Unidos… ¿Les suenan estas frases de algo? A mí ya me aburren. Que si Donald Trump, que si Mariano Rajoy, que si el Brexit, que si la negativa a aceptar el pacto entre el Gobierno colombiano y las FARC… En todas estas situaciones la gente se quejó del resultado de que el pueblo hablara, aunque visto el nivel al que estamos llegando, probablemente los que votaron por estas opciones pronto se les debería dejar de considerar gente, porque no supieron ejercer su derecho a votar lo que ellos consideraban correcto.

A todos nos encanta la democracia pero solo si gana nuestra opción, ¿no va a ser que a lo mejor a algunos les gusta más imponer sus ideas antes que convencer y aceptar la pluralidad de opiniones? Insultar a la gente y quejarse del sistema por perder unas elecciones muestra una estrategia errónea de cara a poder convencer a toda esa gente que se decanta por opciones que se alejan de lo políticamente correcto, a saber, olvidan hacer una visión de 360 grados tratando de entender porque hay gente que vota a Donald Trump o el Brexit, y una vez entendido el problema, tratar de formular soluciones acordes con su punto de vista.

Pero lejos de todo esto, me gustaría hablar sobre dos aspectos cruciales que debemos entender los liberales y que pueden hacernos crecer en los próximos años si sabemos vender el mensaje: 1) la gente parece que empieza a quejarse del sistema democrático y la posibilidad de que Trump o Rajoy sean capaces de modificar su modo de vida y 2) están ganando en las urnas opciones poco respaldadas por el establishment y lo políticamente correcto.

En cuanto al primer punto, la defensa de la libertad nos hace querer que cualquier gobierno tenga un poder limitado sobre nuestra vida, que nos dé igual quién gane unas elecciones porque los cambios que se produzcan no serán significativos debido a que no dependemos de ello para poder (sobre)vivir. Si la gente que no votó por Rajoy o Trump se queja de que van a decidir sobre las políticas durante los próximos cuatro años,  ¿por qué no vendemos precisamente la limitación del poder que tienen los Estados para inferir en nuestra vida?

Probablemente muchas personas pensarán que con Hillary Clinton o Pablo Iglesias estaríamos contentos, pero además de estar siendo incoherentes y estar despreciando los intereses de los demás, no tienen en cuenta que la democracia es eso, que el 50,1% es capaz de imponer sus intereses al 49,9% restante, esto viene a ser una forma de dictadura de la mayoría. La elección no debería ser entre escoger un amo u otro, porque para alguien un amo puede ser bueno pero para otra persona ese mismo puede ser nefasto, ¿por qué no elegimos el no tener amo y que cada uno viva según sus propios fines y proyectos de vida respetando el de los demás?

El segundo aspecto que comentaba anteriormente me parece igualmente de interesante, los resultados que estamos viendo en las últimas elecciones son justamente contrarias a lo políticamente correcto (aunque Donald Trump quede bien criticarlo no está tan alejado de muchas de las propuestas de Podemos y mismo de ciertos comentarios machistas, Pablo Iglesias y Pablo Echenique pueden dar fe de esto último).  Esto quiere decir que una parte importante de la población se está cansando del actual sistema socialdemócrata (cosa que aprovechan los populistas).

La socialdemocracia aunque esté bien vista, refleja la incapacidad de que una parte de la población sostenga a base de impuestos a la otra y genera división y, por un lado salen los populistas de derechas que quieren construir muros para evitar que entren “aprovechados” y los populistas de izquierdas que como están sin casa, sin curro y sin pensión reclaman que esos mismos que están pagando impuestos que lo hagan en mayor grado hasta acabar con la creación de riqueza. Esto representa una oportunidad interesante para que todos aquellos que defendemos la libertad expliquemos  a unos y a otros que la manera para que todo el mundo tenga curro, casa y pensión sin sustentar (de forma obligatoria) a nadie o depender de las muletas que nos puedan dar son nuestras propuestas.

En definitiva, creo que la sociedad va por un mal camino, y no porque hayan ganado Trump o el Brexit, sino porque la mitad de la población que vota por las opciones que están bien vistas se olvidan de la pluralidad y la diversidad de opiniones e insultan al diferente. Yo soy diferente, no me gusta la tiranía del 50,1% ni tampoco la socialdemocracia, y no por ello me convierte esto en ignorante, simplemente quiero vivir mi proyecto de vida, sin imposiciones, gobierne Trump, Pablo Iglesias o Los Morancos. Y aquí se abre una puerta para que la libertad penetre en la sociedad, aprovechémosla.

Santiago CalvoAcerca del autor: Santiago Calvo

Doctorando en economía por la USC, master en fiscaliidad internacional y comunitaria. Colaborador en medios nacionales y gallegos como Okdiario, Libertad Digital o Compostimes. Coordinador de SFL en Galicia.

Santiago Calvo

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Esos malditos ignorantes que no saben votar
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