El término friki suele ser a menudo asociado a la inconformidad, a la negación de un cierto perfil de personas de aceptar el status quo que las rodea. El fenómeno friki aunque en sus comienzos fue utilizado de forma despectiva hacia aquellos “inadaptados”, es hoy una cualidad a portar con orgullo y alardear de ello por significar la diferencia positiva. Lejos quedan las décadas pasadas cuando en los barrios o por los pasillos de los colegios los chicos más populares y pegones todo sea dicho —entiéndase en sentido amplio tanto femenino como masculino— lo usaban como arma de bullying para intimidar a aquellos otros chicos diferentes y esconder así sus propias inseguridades, taras y deficiencias como individuos.

Para los famosos de la clase o los chicos del barrio, ganar puntos ante la peña de seguidores al margen de algún que otro éxito usando sus destrezas físicas, el mofarse de quienes a primera vista parecían más débiles, era el “deporte” de moda. Y para los políticos colectivistas, esos políticos de ayer que se resisten a desaparecer sigue siendo la única manera que tienen de demostrar que tienen poder. Y no es para menos puesto que a esos “debiluchos” frikis nos interesa más el funcionamiento del mundo, de las cosas, de buscar soluciones novedosas a las grandes y pequeñas preguntas de la Humanidad, aunque para ello signifique perdernos algún que otro partido del deporte favorito del resto de las masas o el botellón junto al resto de la peña. Y claro, eso de tener materia gris y utilizarla en vez de hacer uso de la fuerza bruta no molaba ni en los ’80, ni ahora, porque evidencia las verdaderas carencias de los chicos “populares” como Mariano Rajoy, Albert Rivera o Pablo Iglesias.

Hoy los “populares” como Rajoy y el resto de socialistas de todos los partidos llevan ya desde las pasadas elecciones mofándose de esos frikis que “se atreven” a organizarse en otros partidos y demás entidades de la sociedad civil para hacerles la competencia política. Y claro, a un socialdemócrata, el matón socialista por excelencia, eso de competir le sienta mal. Significa dejar de lado la coerción, el saqueo, la corrupción y la mediocridad, vamos dejar el bullying y empezar a trabajar de verdad jugándose en el libre mercado lo que realmente es suyo y no lo que es de los demás.

Así pues, elegir entre ser un “normal” como Rajoy, Sánchez, Iglesias, Garzón o Rivera o ser un friki como Sergey Brin, Larry Page, Juan Ramón Rallo, Steve Jobs, Elon Musk, Juan Pina, Gary Johnson o Peter Diamantis, elijo definitivamente ser friki y a mucha honra. A los primeros les une fuertemente el desprecio al individuo que consideran como un mero ser básico, sin raciocinio, a la postre un pobre objeto a manipular, enjaular entre centenares de miles de páginas de SUS normas, marcar como animales en la granja y enviar a hacer la guerra militar, comercial, cultural, da lo mismo siempre y cuando sirvan a la perpetuación de esa élite que piensa por ellos. A los segundos les une y nos une la admiración por el INDIVIDUO y por su gran capacidad de salir adelante cooperando pacíficamente es decir sin iniciar violencia contra terceros en el marco del orden espontáneo de nuestra sociedad, sin contar con la esa élite “pensante” que diseñe desde sus laboratorios de ingeniería social el siguiente experimento pavloviano.

Así que ya sabes, si eres más del tipo emprendedor en lugar de enfilar la cola del paro; cooperante con otros en la economía colaborativa, en el crowdfunding y en el crowdsourcing en vez de esperar a por el subsidio estatal o el enchufe del primo concejal para conseguir una concesión; de consumir productos hechos aquí o en la otra punta del planeta siempre que cumplan con tus preferencias y no porque el ministerio te haga una campaña para fomentar la producción local del tomate y salvaguardar así el nacionalismo tomatero; si consideras que lo ético es trabajar, construir tu proyecto vital en vez de forzar a otros que lo hagan por ti usando sus recursos por la vía de la extorsión estatal; si rechazas el robo y el saqueo al igual que la agresión contra personas que piensan, visten, comen o aman de forma diferente a un@ mism@; si eres de los que quieren erradicar la pobreza ayudando a que los pobres puedan hacerse ricos no a mantenerse pobres malviviendo subsidiados por el Estado, entonces debes sentirte orgulloso de ser friki como yo. Steve Jobs, ese genio, ese inadaptado que se negó a que los ordenadores y demás aparatos de procesamiento de la información fueran sólo simples y horrendos mamotretos funcionales llamaba “inadaptados” a gente como él, recordando que esas personas serán quienes realmente cambien el mundo. Atreverse a pensar fuera del pensamiento único, hoy indudablemente copado por la socialdemocracia, no es un defecto sino una virtud a practicar y exponer con orgullo, al fin y al cabo es lo que realmente significa ser libertari@: vivir y dejar vivir. Y recuerda, con un pequeño punto de apoyo somos capaces de mover el mundo. Todo es querer hacerlo.

Acerca de la autora: Roxana Nicula

Roxana Nicula es autónoma, de profesión jurista y traductora, actualmente desempeña el cargo de Presidenta de la Fundación para el Avance de la Libertad y de Secretaria Federal de Organización del Partido Libertario (P-LIB).

Roxana Nicula

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1 Comentario

  1. ¡Pero qué hace la loca de la foto tirando las cartas del magic! Es una broma.

    El idealismo es el motor de las civilizaciones humanas. Si ahora al que piensa algo diferente lo llaman friki, pues ya hemos avanzado algo. Por lo menos, ya no nos queman en la hoguera. jajajaja

    No se si el día de mañana habrá un Presidente libertario. Pero de lo que si que estoy seguro es de que nuestras ideas son de sentido común. De que, por tanto, calarán en la gente y, si no nos votan, al menos influiremos en los planteamientos del resto de los partidos.

    El paradigma socialdemocrata está a punto de colapsar por sus propias contradicciones. Ojalá que cuando este colapso se produzca nuestras ideas ya gocen de suficiente difusión. ¡Frikis del mundo entero, uníos!

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