OpiniónPolítica

Guerracivilismo contemporáneo

Carlos Navarro Ahicart
Carlos Navarro Ahicart
Articulista de opinión y redactor. Co-fundador de la plataforma Ágora Libertaria. Miembro del European Youth Parliament desde 2014. Responsable de Comunicación del PP de la provincia de Valencia.

El gobierno de Sánchez recupera la memoria histórica. Es una frase habitual en los titulares más recientes, a raíz de la inminente orden para exhumar los restos de Francisco Franco de su sepulcro en el Valle de los Caídos, un monumento que rinde luto a los fallecidos de ambos bandos (nacional y republicano) durante la Guerra Civil española. Una medida bien recibida y esperada por muchos, así como rechazada e innecesaria para otros tantos. Lo bien cierto es que, sobre cualquier otra cosa, es una decisión hipócrita viniendo de quien viene.

El planteamiento es el siguiente: se supone que se trata de una medida destinada a la dignificación de las víctimas de la guerra civil. Suponiendo, claro está, que las únicas víctimas que hubo fueron de la cuerda del señor Presidente. De acuerdo: ganó el bando franquista y eso significa que el dictador no puede estar ahí. ¿Por qué, entonces, una de las primeras medidas de este Ejecutivo Frankenstein ha sido ceder ante el independentismo vasco con el acercamiento de los presos etarras al País Vasco?

ETA cesó su actividad hace algunos años y se disolvió oficialmente hace bien poco. Franco, por su parte, lleva más de 40 años muerto y va a hacer precisamente 40 años desde que se aprobó nuestra Constitución, que supuso el fin de la etapa en dictadura y el inicio de la democracia en nuestro país. ¿Alguien es capaz de explicar por qué los españoles debemos perdonar y olvidar los crímenes de ETA y aceptar concesiones a asesinos; mientras tenemos que ponernos en pie de guerra contra un monumento a los caídos en guerra y contra el cadáver de un dictador que ni siquiera corresponde a nuestra generación? Sinceramente, y creo que hablo en nombre de muchos cuando enuncio esto: me parece una soberana tomadura de pelo a los españoles.

Este es el gobierno de las concesiones a los criminales. Primero a asesinos etarras que ahora vivirán un poco más felices cerca de sus seres queridos, no como los familiares y allegados de los 829 asesinados durante la historia de ETA. Después, a los golpistas independentistas catalanes, que encontrarán en Sánchez un perfecto títere que manejar a su antojo mientras siguen atentando contra la unidad de nuestro país, la legalidad y la propia Constitución. Entretanto, mientras cerramos a marchas forzadas las heridas del terrorismo y del golpismo, reabrimos la terrible fractura de las dos Españas de la Guerra Civil con actos de simbolismo político puro y duro contra los fantasmas del franquismo.

Hemos entrado en una vorágine del absurdo en este país. Solo faltaba la caída de Rajoy para que se terminase de materializar el discurso del odio que PSOE, Podemos y el resto de sus muletas del poder quieren imponer en la sociedad. Divide y vencerás: una máxima que ha sobrevivido a lo largo de los siglos por su precisión y veracidad, y que tienen muy clara los ingenieros sociales del comunismo patrio. Cargarse la marca España, la unidad de los españoles, es esencial para que puedan alcanzar el poder. Lo han hecho, a la larga, y seguirán intentándolo hasta que el sentido común y el sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo acaben por desaparecer y pueda, por fin, reinar la discordia y la división guerracivilista que tanto añoran. Porque necesitan ganar una guerra, aunque sea así.

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Carlos Navarro Ahicart
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Articulista de opinión y redactor. Co-fundador de la plataforma Ágora Libertaria. Miembro del European Youth Parliament desde 2014. Responsable de Comunicación del PP de la provincia de Valencia.

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