Hacienda no somos todos

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‘¿Oye… esto en negro no?’ ‘¡Si claro!’… Este gesto tan característico de los españoles a la hora de pagar un servicio es lo que mucha gente la llama picaresca española, que consiste básicamente en intentar evitar pagar a Hacienda la parte que, por coacción del Estado, le corresponde de una transacción comercial.

Hace unos cuantos meses, la Agencia Tributaria sacó a la luz un anuncio en el que aparecía una mujer pagando a un mecánico por arreglarle el coche, en el cual ella le decía: ‘Ponme eso sin IVA para no pagar…’, a lo que él respondía: ‘Si claro, para no pagar… para no pagar hospitales, para no pagar carreteras…’, y el anuncio terminaba con la voz en off de una mujer y un rótulo en grande…: ‘LO QUE DEFRAUDAS TÚ LO PAGAMOS TODOS’. Parecía la bronca de una madre a su hijo por no mirar al cruzar la acera. ¿Cómo se nos ocurre evitar el pago a Hacienda? ¿Estamos locos?

He de reconocer que cuando vi el anuncio me hizo bastante gracia, porque carecía absolutamente de sentido alguno. En primer lugar, la mítica frase ‘Hacienda somos todos’ es radicalmente falsa. En ese eslogan apenas se puede inferir ningún tipo de señal voluntaria. Es directamente sujeción obligatoria al contrato con el Estado. ‘O colaboras con el bien de todos o te buscamos, te identificamos y te llevamos a la cárcel, ¿te queda claro?’, esto es esencialmente el mensaje de la Hacienda Pública, no obstante, con un tono amigable y una banda sonora emotiva.

No hay posibilidad alguna de que el individuo, pueda desvincularse o negociar el llamado ‘contrato social’ con el Estado. Pero eso sí, los gobernantes a cambio, te proporcionan con TU dinero, unos bienes y servicios que tu no eliges libremente, y curiosamente, lo llaman derechos sociales. Todo eso para que tú, una mañana desayunando con tus hijos le digas con orgullo: ‘Hijos míos… aunque el Estado me obligue a punta pistola a pagar impuestos, tenemos unos derechos increíbles, como la sanidad y educación’… La sorpresa te la llevas cuando los niños te lanzan preguntas como: ‘Papá ¿qué derechos? Si no te dejan libertad de para elegir que consumir o ahorrar tu dinero’.

Llegados a este punto uno se puede llegar a preguntar, ¿por qué nadie pone en duda la legitimidad del Estado y su expolio fiscal? Te respondo amablemente: porque el Estado, mediante la Hacienda Pública, ha adquirido un carácter fundamentalista, en el que cualquier persona que ponga en duda estos llamados ‘derechos o conquistas sociales’, será tachado del resto de la sociedad como un ‘enemigo del bien común’ ‘egoísta’ etc.  Señores, está todo muy bien pensado. El Estado es un ente que, de cara a la ciudadanía, es justo, bueno y tiene legitimidad suprema para acometer todas las acciones que le venga en gana, y jamás se le puede reprochar nada, porque están pensando por el bien común.

Estimado lector, le voy a pedir un pequeño favor, no se avergüence, ni mucho menos tenga miedo. La próxima vez que acceda a la economía sumergida, vaya con la cabeza bien alta, con pundonor, valentía, y sobre todo, rebosando libertad.

[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” border_width=”2″ accent_color=”#c4bd00″][vc_column_text]Jaime de la CasaAcerca del autor: Jaime de la Casa

Estudiante de Finanzas y Contabilidad en la Universidad de Sevilla. Miembro de Students for Liberty y en colaboración con Ágora Libertaria. Blog personal: Opinión Libre

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-default”][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html][td_block_11 custom_title=”Más de Jaime de la Casa” header_color=”#bfb800″ category_id=”47″ limit=”2″ ajax_pagination=”next_prev”][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-footer-2″][td_block_ad_box spot_id=”sidebar”][/vc_column][/vc_row]

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