La copia de la URSS en la II República

El pasado 14 de abril se cumplieron 85 años de la proclamación de la II República española. Pese a lo que suelen decir sus más firmes defensores, no fue un régimen democrático. Dos días antes de la proclamación se celebraron elecciones municipales. Al contrario de lo que dicen los nostálgicos, los republicanos no ganaron las elecciones municipales. Éstas eran simplemente para elegir concejales – las candidaturas monárquicas sumaron cerca de 30.000 concejales por los 9.000 republicanos – y no era vinculante para la forma de Estado. Por tanto, el comienzo republicano no fue democrático en cuanto a «poder del pueblo».

La característica más común del régimen republicano establecido en 1931 fue la vulneración constante de las libertades de las minorías y la fractura de la sociedad. Desde el bienio reformista que comenzó en junio de 1931, después de las elecciones constituyentes, la sociedad española fue dividida.

Europa estaba en el periodo de entreguerras, con el auge de regímenes como el bolchevismo soviético o el fascismo en Italia y el nacional-socialismo en Alemania. España no iba a ser menos y se fue produciendo una división (entre izquierdas y derechas) que llegaría a su culmen en el Frente Popular de 1936. Dos años antes, durante el bienio radical-cedista, ya se produjeron algunas revueltas para intentar derrocar al gobierno (de derechas). La radicalización política iba en aumento.

Consecuencia de esa radicalización fue la destrucción de la república, la cual comenzó durante el Frente Popular y no a partir del levantamiento nacional, como dicen algunos erróneamente. El discurso populista empleado consistió en dividir excluyendo a una parte de la sociedad, la cual es el enemigo, el «no pueblo». Todo ello ayudó a marchas forzadas un desgaste institucional y un régimen que se tambaleaba.

Segunda República - Rusia - URSSCuando comenzó la Guerra Civil, el bando republicano copió de su maestro soviético técnicas como la «Cheka» -Chrezvichàinaia Komissia o Comisión Extraordinaria-, organizaciones de inteligencia política y militar, creada por el aparato leninista el 20 de diciembre de 1917, cuyo cometido era «suprimir y liquidar», con amplísimos poderes y casi sin límite legal alguno, todo acto «contrarrevolucionario» o «desviacionista».

Las checas españolas no iban a ser menos. Eran cárceles controladas por los partidos del Frente Popular en las que miles de «enemigos» fueron torturados y asesinados sin ningún tipo de garantías. En ellas empezaron a instalar los más salvajes métodos de tortura, asesorados por los soviéticos que llevaban en España desde antes del comienzo de la guerra, y se lanzaron a detener a toda aquella persona que fuera considerada «contrarrevolucionaria». El bando republicano (tomado por las izquierdas del Frente Popular) intentaba acabar con cualquier oposición de derechas y monárquica.

Las checas eran muy variadas en cuanto a sus instalaciones, pero las más activas y con mayor capacidad, sobre todo las que estaban en Madrid, Barcelona y Valencia, instalaron diversos sistemas de tortura. En ellas se realizaban tormentos que iban desde las palizas a las electrocuciones, pasando por las celdas de hielo, campanas de calor, los ruidos estridentes o las luces fijas. En algunas existía una habitación llamada «la carnicería», donde se amputaban en vivo miembros para obtener confesiones. Eran frecuentes las celdas que para debilitar la voluntad del detenido le impedían el descanso. Para ello se incluían elementos como catres inclinados que les impedían dormir o suelos con ladrillos en arista que imposibilitaba el apoyo de los pies o tumbarse en él.

Son conocidos algunos discursos de políticos que formaban el Frente Popular desechando la democracia, al más puro estilo leninista. El Frente Popular tomó ejemplo de la Rusia soviética. El rechazo a la democracia y el terror de masas como forma de gobierno. La checa y la división de la sociedad son un buen ejemplo de ello. Los que ondean banderas de la Segunda República mientras dicen que son demócratas, o bien mienten aposta o bien son ignorantes. No se puede ser demócrata mientras apoyas un régimen que fue de todo menos demócrata.

Acerca del autor: David Muñoz

David Muñoz Lagarejos (Madrid). Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos. Apasionado, además, de la Economía y la Historia. En constante movimiento en la batalla de las ideas, para dar a conocer la libertad, secuestrada por ideologías colectivistas. Quiero un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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