Fátima Báñez comentó hace unos días que las pensiones están garantizadas por el Estado. Lo dijo con aplomo, mostrando una seguridad artificial escénica, destinada a transmitir el mensaje y evitar preguntas comprometidas, como un niño intentando evitar preguntas insidiosas. O como ese trabajador, que siempre llega tarde, con gafas de sol y un mal humor que evita el contacto con el resto de sus compañeros. Me recuerda a los perros que ladran tras la valla, pero que, una vez traspasada, agachan las orejas y mueven el rabo esperando una caricia.

¿Qué quiere decir que están garantizadas por el Estado? Esa es la pregunta que nadie, jamás, le ha hecho a un responsable de gobierno.

Las pensiones son pagos del Estado. Es decir: dinero. Así que hay un flujo de dinero que está garantizado por el Estado. Es importante recordar que nuestro banco central ya no imprime, descontrolado (yo viví dos devaluaciones de la peseta en 25 años), su propia moneda. Los euros necesarios, pues, debe obtenerlos mediante impuestos o, ¡ay!, mediante préstamos (que serán devueltos con dinero de los impuestos). Es decir, que el Estado sólo obtiene ingresos mediante un método: impuestos. El Estado no produce ni vende nada, no aporta valor añadido y no puede, por tanto, rentabilizar sus actividades.

Llegamos, pues, a que las pensiones las garantizan los ciudadanos. O, mejor dicho, que el Estado confía en obtener los ingresos necesarios de los ciudadanos: de usted, querido lector, es usted quien garantiza las pensiones, la ministra hablaba de usted. En tiempos de bonanza económica o demografía favorable, pues va tirando.

Hay muchas maneras de elevar cotizaciones en el corto plazo. Por ejemplo, subiendo el salario mínimo. Como las políticas de amnistía a la inmigración, las subidas del salario mínimo tienen como objetivo final el aumento de la recaudación del Estado. El aumento de los topes de cotización también es una patada a seguir para salvar épocas de vacas flacas, esperando poder asumir esas pensiones, más altas, en el futuro. Es decir: todas estas ideas se basan en que ‘el futuro será favorable’.

Tenemos un primer problema: las previsiones del gobierno sólo cuentan en escenarios favorables, no hay planes de contingencia.

¿Y qué pasa si va mal? Las pensiones están garantizadas por la capacidad de extorsión del Estado a sus ciudadanos, como(poéticamente) expresó la Señora Báñez. Y ningún gobierno dejará de pagarlas.

Hay otra opción: la reducción de las pensiones, claro. Si se reducen (o mantienen, en un escenario de alta inflación) es más fácil pagar. Pero nadie prometerá eso en campaña ¿no?.

En última instancia, el gobierno podrá obtener más ingresos de sus ciudadanos mediante la amenaza de violencia. Es decir, subiendo impuestos, para poder obtener esos euros. El trabajo de Montoro es rascar en todo lo posible para evitar una subida de impuestos: primero eliminar exenciones, luego revisar pensiones no contributivas, y aumentar las inspecciones y la supervisión.

Pero, al final, España siempre se endeuda de más, y lo que antes eran devaluaciones se convierten, necesariamente y sin ninguna vía alternativa, en subida de a presión fiscal. Gobierne quien gobierne. Pase lo que pase. Desde el primer tramo de cotización de IRPF, que era al 1%, la historia nunca ha ido en sentido contrario.

¿Qué quieren para el futuro?

Gerónimo Perea


Acerca del autor: Gerónimo Perea

Soy gestor de patrimonio inmobiliario. Autónomo. Emprendedor. Multidisciplinar. Lo más importante, mi familia. Página personal

 

Más de Gerónimo Perea

Control de azafatas

La última cruzada de la censura feminista es la de las azafatas deportivas. A su juicio es denigrante el uso que se hace de...

La España que conozco

¿Cómo se puede hablar de la España que conozco, cuando siento que son tantas? Conozco la España imperial, la socialdemócrata, la ibérica, la dictatorial,...

Desasociarse del Estado

Otros antes que yo lo intentaron, y fracasaron. Intentaron divulgar la rebelión ante el robo que son los impuestos, como intentaron buscar formas de...
La garantía del Estado
5 (100%) 3 votes

No hay comentarios

Deja un comentario