Normalmente, los políticos suelen ser denostados y muy criticados —no sin razón— a la hora de enunciar cualquier tipo de medida, pero si hay algo de lo que pueden presumir es la capacidad de estos a la hora de crear figuras que permitan una mayor recaudación y aseguren, por lo tanto, un mayor nivel de ingresos que permitan satisfacer sus inagotables deseos por gastar sin ton ni son en cualquier cosa que se les ocurra, y en esta habilidad imaginativa se lleva la palma la de crear impuestos, sobre todo cuando se trata de ponerles nombre o alegar razones y justificaciones para esquilmar a los ciudadanos.

Si tuviéramos que decidir quién es el Messi o Cristiano Ronaldo de la creación de impuestos, sin duda Cristóbal Montoro se llevaría todos los “balones de oro”, y con lo sucedido durante esta última semana es el gran favorito para llevárselo este año, a saber, al Ministro de Hacienda no se le ha ocurrido mejor manera para justificar que haya una nueva figura impositiva que recaiga sobre los refrescos que asegurando que lo hace por nuestro bien, porque este tipo de bebidas son malas para la salud.

Ahora hablando de forma más seria, porque el asunto no es para menos, nos enfrentamos a un incumplimiento —y ya van unos cuantos— por parte del ejecutivo liderado por Mariano Rajoy a la hora de prometer que no se van a subir los impuestos antes de las elecciones —si acaso bajarlos de forma partidista para rapiñar de forma populista más votos— y una vez pasadas estas, meternos un hachazo a los contribuyentes.

No solo se trata de la creación de un impuesto sobre las bebidas carbonatadas, también se suben los impuestos especiales que recaen sobre el alcohol y el tabaco; se eliminarán progresivamente las deducciones en el Impuesto de Sociedades, elevando, por tanto, el tipo efectivo de este; se incrementará el tope máximo de la cotizaciones sociales; también, aunque no se traten de figuras impositivas, se incrementará en un 8% el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y se limitarán los pagos en efectivo a 1.000€ —quedando expuestos los pagos que superen dicha cuantía a multas que representan el 25% del importe de la operación—.

Es curioso que los impuestos sobre refrescos, alcohol y tabaco busquen desincentivar su consumo —en realidad es una consecuencia, la causa es satisfacer las necesidades financieras del Estado—, pero, ¿Acaso alguien se pregunta que ocurrirá incrementado el Impuesto de Sociedades? ¿Desincentivar la creación de empresas y la inversión? Justamente cuando la formación bruta de capital en España se está estancado y se está desarrollando una carrera en Europa y Estados Unidos por bajar los impuestos a las empresas, nosotros hacemos justamente lo contrario. Algo que afectará de manera negativa ya no solo a la inversión, sino que a la larga los trabajadores serán los más afectados, a saber, si las empresas tienen una menor renta disponible para poder invertir en nuevas líneas de negocio o mejorar las ya existentes, estas no contratarán nuevos trabajadores y los salarios no podrán crecer debido a la menor capitalización de estas.

Algo parecido sucede con la subida del SMI, con la que serán los más desfavorecidos los más perjudicados por esta medida. En el caso de la subida del SMI, que actualmente se encuentra en 9172,80€ anuales —unos 764,4€ mensuales—, y que pasará a ser el año que viene a ser de 9.906,62€ anuales —825,55€ mensuales—, lo que dificultará e impedirá, en algunos casos, que trabajadores con baja cualificación y jóvenes, los cuales tienen una menor productividad, puesto que las empresas no les compensará tener trabajadores que tengan una productividad inferior al sueldo que perciben.

En definitiva, los políticos en España son muy toscos a la hora de recortar el gasto público, si a caso congelar las pensiones y el sueldo a funcionarios, en cambio, a la hora de tratar de incrementar los ingresos del Estado para mantener intactos los niveles de gasto son altamente imaginativos y, por desgracia, populistas. Lamentablemente, seremos, como siempre, los ciudadanos los que paguemos la cuenta de los caprichos de los políticos, lo que perjudicará seriamente la recuperación económica y la creación de empleo. Si el consenso del que tanto se hablaba era esto, es una muy mala noticia, y nos espera una legislatura muy dura.

Santiago CalvoAcerca del autor: Santiago Calvo

Doctorando en economía por la USC, master en fiscaliidad internacional y comunitaria. Colaborador en medios nacionales y gallegos como Okdiario, Libertad Digital o Compostimes. Coordinador de SFL en Galicia.

Santiago Calvo

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