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El terrorismo ataca de nuevo, en este caso a Bruselas, poniendo en alerta al viejo continente. Otra vez más se pone en duda las bases de la convivencia en Europa, y se suscita todo tipo de debate acerca de la relación libertad-seguridad, con el que, con más frecuencia, van surgiendo partidos de extrema derecha que abogan por atacar las libertades civiles, entre los que se subraya prohibir la inmigración y expulsar toda población musulmana.

No está en riesgo nuestras vidas, sino nuestra libertad. Cuestionar un principio básico como la libre circulación de personas es dar la razón a los terroristas, es aceptar sus reglas del juego y cederles terrenos que jamás debemos negociar. Si por cada acto terrorista quitamos peso del lado de la balanza de la libertad y se la damos a la de la seguridad, estaremos traicionando nuestros valores y principios que tanto nos ha costado conquistar. Ahora es cuando más que nunca hay que salir a la calle, ir a los aeropuertos, coger aviones, tomar el Metro y seguir coexistiendo en la Europa nuestra, la de las libertades civiles.

Hacer TT #StopIslam crea un flaco favor a todas aquellas personas de bien, que no son de origen europeos, y que tienen sangre musulmana. Es coherente el dolor y miedo que puede tener mucha gente en estos momentos ante el terrorismo, pero preguntarse la importancia de un valor tan importante del ser humano, como es la libertad, es perturbador y bastante perjudicial para el futuro de la misma en las próximas generaciones.

Cerrar las fronteras no es la solución, ni mucho menos fomentar la islamofobia en los países europeos. El libre tránsito de personas es positivo y no se debe censurar. Toda inmigración genera cooperación en intercambio de conocimientos, riqueza y capitales entre otras muchas cosas, y eso es muy bueno para la economía y la sociedad de un país. El terrorismo lo cometen fanáticos extremistas, no grupos de personas pertenecientes a países musulmanes. Hay que acorralar, detener y prevenir todo tipo de acción terrorista, pero jamás prohibir a la gente circular libremente por el hecho de relacionarse con una religión concreta.

Los ciudadanos de pie tienen que seguir en su rol de personas soberanas de sus vidas y actuar en consecuencia, de manera libre en cada situación, sin intervención de agentes externos que distorsionen la libertad.

El papel del Estado tiene que ser el de garantizar las libertades individuales de las personas y limitarse a defender el territorio ante potenciales amenazas. Un paso más hacia un supuesto aumento de la seguridad a cambio de corromper las libertades, sería un enorme error dentro sus funciones. El Estado no tiene una varita mágica para que haya riesgo 0 ante el terrorismo, y mucho menos la legitimidad de discutir si un individuo puede ejercer de manera libre y voluntaria sus acciones diarias. La solución al terrorismo no pasa por más intervención del poder estatal en nuestras vidas, ni dar forma a un Estado cuasi policial. El remedio ante la amenaza terrorista es la paz y la libertad.

[/vc_column_text][vc_separator color=”custom” border_width=”2″ accent_color=”#c4bd00″][vc_column_text]Jaime de la CasaAcerca del autor: Jaime de la Casa

Estudiante de Finanzas y Contabilidad en la Universidad de Sevilla. Miembro de Students for Liberty y en colaboración con Ágora Libertaria. Blog personal: Opinión Libre

[/vc_column_text][vc_custom_heading text=”Volver al Especial Opinión por los Atentados en Bruselas” font_container=”tag:h2|font_size:25|text_align:center|color:%23ffffff” google_fonts=”font_family:Ubuntu%3A300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C500%2C500italic%2C700%2C700italic|font_style:700%20bold%20regular%3A700%3Anormal” link=”url:http%3A%2F%2Fheraldpost.es%2Fespecial-bruselas%2F||” css=”.vc_custom_1458719605092{margin-top: 40px !important;margin-bottom: 40px !important;background-image: url(http://heraldpost.es/wp-content/uploads/2016/03/WPMSKZPW.jpg?id=1247) !important;}”][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_empty_space height=”40″][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-default”][vc_raw_html]JTNDc2NyaXB0JTIwYXN5bmMlMjBzcmMlM0QlMjIlMkYlMkZwYWdlYWQyLmdvb2dsZXN5bmRpY2F0aW9uLmNvbSUyRnBhZ2VhZCUyRmpzJTJGYWRzYnlnb29nbGUuanMlMjIlM0UlM0MlMkZzY3JpcHQlM0UlMEElM0MlMjEtLSUyMFRoZSUyMEhlcmFsZCUyMFBvc3QlMjAtLSUzRSUwQSUzQ2lucyUyMGNsYXNzJTNEJTIyYWRzYnlnb29nbGUlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBzdHlsZSUzRCUyMmRpc3BsYXklM0FibG9jayUyMiUwQSUyMCUyMCUyMCUyMCUyMGRhdGEtYWQtY2xpZW50JTNEJTIyY2EtcHViLTI3Mzk3OTY5NDgzNDk5MTAlMjIlMEElMjAlMjAlMjAlMjAlMjBkYXRhLWFkLXNsb3QlM0QlMjI2MjIxMjAwMTgxJTIyJTBBJTIwJTIwJTIwJTIwJTIwZGF0YS1hZC1mb3JtYXQlM0QlMjJhdXRvJTIyJTNFJTNDJTJGaW5zJTNFJTBBJTNDc2NyaXB0JTNFJTBBJTI4YWRzYnlnb29nbGUlMjAlM0QlMjB3aW5kb3cuYWRzYnlnb29nbGUlMjAlN0MlN0MlMjAlNUIlNUQlMjkucHVzaCUyOCU3QiU3RCUyOSUzQiUwQSUzQyUyRnNjcmlwdCUzRQ==[/vc_raw_html]

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La Libertad no se negocia
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4 Comentarios

  1. Buenas tardes Jaime.

    Entiendo que una persona tiene derecho a circular por los “espacios públicos” (por llamarlos de alguna manera). Pero, entendiendo que lo “público” realmente ni existe ni es legítimo (como bien sabemos, lo público es una apropiación del estado con cargo al contribuyente) y que realmente los dueños de esos espacios públicos son los ciudadanos, Me parece que sería una invasión de la propiedad privada de la parte correspondiente a cada ciudadano. No creo que la libre circulación de personas sea exactamente igual que la de mercancías, ya que yo puedo aceptar o no dicha mercancía, pero en ningún momento puedo aceptar o no a esas personas ya que esto la política de fronteras abiertas no lo permite.

    Por una parte, entiendo lo que dice el gran Rallo ( http://juanramonrallo.com/2015/09/dejemosles-entrar/ ) y no por los beneficios económicos que puede aportar, sino por lo nefasto de cerrar tus fronteras a personas que estén huyendo de masacres. Por otra parte, me parece un poco absurdo pensar que cualquier persona que esté cruzando una frontera huyendo de una guerra vaya a acatar el marco legal de un estado, más que nada porque vienen huyendo de una guerra y durante muchos años han vivido en un sistema completamente diferente sin necesidad alguna de trasladarse de sitio. ¿Qué nos garantiza que una cantidad enorme de gente que huye de una guerra va a respetar el marco legal del lugar al que llega? Supongo que nada, igual que tampoco lo garantiza que el ya residente lo respete.
    ¿Qué hacer con esto? ¿Ser selectivos? ¿Dejar solo a un cierto número?. Y que conste que no voy por el lado de inmigrante = terrorista. Al revés, ETA o el GRAPO no eran inmigrantes y eran igual de terroristas que los del ISIS.

    En definitiva, no creo que la respuesta sea tan sencilla como el “dejémosles entrar” ni quizá tan al modo ancap de Lew Rockwell o Hoppe, aunque he de señalar que les encuentro más sentido a estos últimos que a lo que dice Juan Ramón Rallo.

    Un saludo de nuevo Jaime.

    • Buenas noches Enrique.

      En el caso de los refugiados, como bien dices, están huyendo de una guerra y por ello, no solo es beneficioso dejarles entrar por el aspecto económico, sino fundamentalmente en lo moral. Respecto a tu cuestión: ‘¿Qué nos garantiza que una cantidad enorme de gente que huye de una guerra va a respetar el marco legal del lugar al que llega?’ Te has respondido bastante bien, nada. Por eso, la libre circulación (desde mi opinión personal), tiene unas reglas, en las que toda persona que se desplace a un territorio tiene que acatar las normas y leyes de dicho territorio. En caso de no querer cumplirlas, vuelta a casa.

      Para resumir, acoger a refugiados, sí, aunque más que acoger, veo mejor el concepto al que Rallo explica en el artículo que has adjuntado. Es decir, inmigración sin cerrar fronteras, dejarles entrar, que se integren en el trabajo y no mediante políticas de subsidios. Y si alguien quiere mantenerlos y acogerlos, que sea siempre de libre iniciativa individual.

      Un saludo Enrique.

  2. Buenas tardes.

    En primer lugar, enhorabuena por el artículo. Reflexionando un poco sobre el tema del libre tránsito de personas y demás me surge una pregunta. En un país completamente privatizado, todo sería tan accesible como desearan los dueños de su propiedad. Por lo tanto, para el libre tránsito de personas tendrían que darse una serie de condiciones que quizá fueran difíciles de cumplir o resolver. ¿Podría esto llevar a una especie de proteccionismo, no de mercancías, sino de culturas o razas/etnias?

    Saludos.

    • Buenas tardes Enrique. Antes de nada, gracias por leer el artículo y comentarlo.

      En referencia a tu cuestión, estaríamos ante un supuesto país en el que como bien comentas, las normas de convivencia se regirían a través de la propiedad privada. ¿Si esto conllevaría a una especie de proteccionismo por cultura o razas que pusiera en serias dificultades la libre circulación de personas?… Desde mi punto de vista, claramente no. La propiedad privada en sí, es una porción de un espacio que te pertenece y se administra según tus reglas. Por tanto no influye en la libre movilización de personas. La libre circulación de personas no puede ser censurada por la propiedad privada, son insolubles entre sí. (Aceptando el país supuesto que dices) Una persona puede desplazarse donde quiera libremente sin entrometerse en los lugares privados, pero jamás se verá prohibido su derecho a circular.

      Saludos.

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