La tiranía de lo políticamente correcto

La corrección política es la censura socialmente aceptada a la que se alude cuando se pretende evitar la ofensa a grupos étnicos, culturales y religiosos, asociados con cierto relato victimista o que han sufrido cierta forma de opresión cultural por parte de la civilización occidental. En un sentido completo, lo políticamente correcto es el aseguramiento institucional de cierta ortodoxia política o hegemonía cultural que se asume (por fe) como absolutamente cierta y que define las linea directrices de toda la oficialidad histórica (esto es: diseñan la memoria de las civilizaciones para adecuarlas a fines populistas bien definidos).

En el mundo occidental moderno, el dominio lo ostenta el marxismo cultural, que es el régimen de castigo ideológico de la disidencia que estigmatiza (mediante el rotulado y el estereotipo) todo aquello que se desvía del nuevo orden social dominante: la socialdemocracia. El marxismo cultural, como ideología de elogio a la mediocridad y a los sujetos marginados y débiles, considera que toda forma de genialidad o excelencia es una potencial amenaza para el orden igualitario. La otra cara de la igualdad socialista es la intolerancia ideológica. Esta define las formas correctas de expresión lingüística mediante eufemismos y disfemismos buscando la promoción de un discurso único socialmente aceptado.

Los eufemismos son anti-conceptos que se utilizan para remplazar términos objetivamente definidos. El eufemismo pretende adecuar una idea irracional y subversiva (o un paquete-oferta de ellas) a un espacio o contexto donde la ideología dominante podría llegar a excluirla, por marginal o peligrosa. La introducción de eufemismos comienza con la identificación de palabras-tabú (que comienzan a asociarse con el mal gusto, la ofensa, lo peyorativo o lo superado) y la posterior operación de una inversión valorativa, donde lo que antes era definido como malo, pasa a ser definido como bueno e idealizado. Los disfemismos, por su parte, son también anti-conceptos, pero actúan en sentido inverso a los anteriores. Su objetivo es criminalizar e identificar chivos expiatorios. Y, en cierto modo, unos y otros (eufemismos y disfemismos) funcionan y operan al mismo tiempo. Se podría decir, en términos epistemológicos, que son los equivalentes anti-conceptuales de la identificación (eufemismo) y la diferenciación (disfemismo) de una epistemología objetivamente definida.


Adrián RodríguezAcerca del autor: Adrián Rodríguez

Adrián Rodríguez López es doctorando en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estudió el Máster de Filosofía Teórica y Práctica en la misma universidad. Se especializó en Historía de la Filosofía y Pensamiento Contemporáneo. Su interés filosófico se centra en el estudio del lenguaje político y en el pensamiento liberal. Es un amante apasionado de la lógica formal y de las obras de Ayn Rand. Actualmente vive en Madrid.

Blog: Ágora Liberal 

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La tiranía de lo políticamente correcto
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3 opiniones en “La tiranía de lo políticamente correcto”

  1. El marxismo cultural y la corrección política se vale no sólo de eufemismos si no que además de silogismos para confundir y tratar de imponer sus dogmas políticos socios culturales..

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