Libertad horaria y regulación estatal

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Hace unos días, conocíamos la noticia de que el director general de Comercio en Valencia, Natxo Costa, firmará una autorización para reducir las zonas de gran afluencia turística —en las cuales se permite a los comercios abrir también domingos y festivos— de cinco a dos en toda la ciudad tras Semana Santa. De este modo, y para el día 10 de abril, se restringirá la apertura de centros comerciales en festivos, a excepción de los situados alrededor de la Calle Colón y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Dtor. Valencia Comercio Natxo Costa
Natxo Costa

En primer lugar, vamos a dejar algo claro: este movimiento no ha sido concebido para defender los derechos de los trabajadores ni ninguna pantomima que los estatistas reguladores nos quieran vender. Se trata de un ataque directo a la libertad horaria, a la libertad de empresa, y a la libertad del individuo para trabajar, vender o consumir el día que considere necesario. Si esto es así, y es así, ¿por qué el señor Costa mantiene las zonas de Colón y las Artes intactas? Porque el señor Costa comprende (sorprendentemente) que decretar el cierre de los centros comerciales y negocios que se encuentran en estas dos zonas supone una pérdida de ingresos tremenda para las arcas públicas, es decir, para él y el resto de burócratas y extractores. Son liberticidas, no tontos. Con la cantidad de impuestos y tasas que cobran gracias a que estos comercios se encuentran abiertos tantos días, ¿alguien en su sano juicio podría pensar que aquellos que viven precisamente de estos impuestos y tasas iban a ser tan torpes de cortar su propia financiación? Pues de eso se trata esa “permisibilidad” hacia estas dos zonas, y no de piedad o concesión de “privilegios” gracias a la benévola voluntad del estatismo.

Compromís Valencia Joan Ribó
Joan Ribó, alcalde de Valencia

Pero no nos confundamos centrándonos en cuándo abre o cierra Nuevo Centro. Lo que subyace a este hecho va mucho más allá de una metedura de pata (más) de los autoritarios que forman el “gobierno de cambio” del territorio levantino. Nos encontramos, una vez más, frente a un aparato diseñado para decapitar nuestros derechos, para arrebatarnos una serie de libertades que poseemos per se y no consideran apropiadas para su utopía socialista. Empezaron con la libertad de los padres para elegir centro educativo para sus hijos. Después, ese afán por prohibir la circulación de vehículos privados por el centro de la ciudad, provocando pérdidas de miles de clientes a los negocios allí establecidos. Más tarde, el alcalde quiso prohibir los festejos taurinos del área metropolitana (sin ser siquiera competencia suya, pero es otro ejemplo de la ya habitual arrogancia de la izquierda). Ahora, esta puñalada directa al comercio, al libre mercado, a la libertad contractual (tengamos en cuenta que hay gente trabajando los domingos que perderá parte de sus ingresos), y a la libertad que usted, querido lector, tiene para salir un domingo por la mañana e ir a su centro comercial más cercano a comprar, qué sé yo, lo que le venga en gana.

En definitiva, la tendencia general presente en la política española: regular, prohibir, sancionar, limitar y aplastar las libertades individuales, en beneficio del criterio de una élite política que, en vez de hacer lo que (por desgracia) tiene que hacer, se dedica a dificultar más aún la vida del ciudadano de a pie. Sí, la de usted.

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Acerca del autor: Carlos Navarro

Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia. Miembro de las Nuevas Generaciones del PP. Co-fundador de Ágora Libertaria y miembro de ESFL Valencia. Blog personal 

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