Los hombres de Paz

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“La paz a cualquier precio puede ser imoral”
Tte. General Quintana Lacaci, 14 – 04 – 1982,  en su despedida del mando de la I Región militar.

Esas palabras las dijo mi difunto abuelo poco después de parar el intento de golpe de Estado del 23-F. Poco menos de dos años más tarde era asesinado por ETA al salir de misa.

Últimamente, y en general desde hace unos cuantos años, se está hablando mucho de los “hombres de paz”. Se ensalza a aquel que quiere la paz sin tener en cuenta que la misma afirmación de “hombre de paz” es casi tautológica, una pura redundancia. Nadie quiere la guerra de forma gratuita y permanente, sino como un camino a una paz en un mundo adecuado a su visión particular. Hitler hubiera aceptado de buen grado que los Acuerdos de Munich por los que se concedió a Alemania el territorio de los Sudetes, se hubieran extendido a toda Europa. Seguro que le hubiera encantado que el mundo se hubiera subyugado pacíficamente a su visión. Igual que los terroristas del ISIS aceptarían encantados una paz en la que todo occidente se plegara a la Sharia y los infieles se entregaran sumisos. Todos queremos la paz, la cuestión es a que precio.

¿Usted preferiría la paz al fruto de su trabajo, a la vida de sus hijos, al precio de su libertad? La paz se ha sacralizado como un mundo donde la gente es feliz, pero paz significa ausencia de guerra, de conflicto y eso se puede conseguir de muchas formas. Eliminar al disidente es un ejemplo, pero dudo que el régimen de los Jemeres Rojos de Pol Pot, que acabó con el 25% de la población de Camboya sea lo que vemos en nuestras cabezas al hablar de Paz.

Como bien recordaba Pablo Iglesias en la Tuerka, Lenin amalgamó el apoyo popular diciendo “Paz, Tierra y Pan”. Lenin era otro hombre de paz, de hecho existe el Premio Lenin de la paz (antes Premio Stalin de la Paz). La URSS, defendían los comunistas, debía ser pacífica por naturaleza y no podría haber crímenes. De hecho, todas sus acciones iban, en teoría, dirigidas a crear un remanso de paz.

“La eliminación del la propiedad privada de los medios de producción, la erradicación de la explotacion de una persona por otra, y la resolución de los antagonismos sociales lleva a la desaparición de las raizes sociales básicas del crimen [en la URSS]”

B.A. Viktorov, Viceministro de Asuntos internos, en el 4º Congreso de la UN sobre la prevención del crimen, Kyoto, 1972

 Ante la evidente persistencia del crimen en la URSS, Viktorov dijo:

“La completa extirpación del carácter criminal ha mostrado ser un proceso largo y complejo. La razón más inmediata detrás de los actos criminales en la Unión Soviética es el retraso mental o un reajuste inadecuado a la vida causada por deficiencias en la educación familiar o escolar. Mucha gente aún esta bajo la influencia de rutinas y hábitos característicos de la ideología y psicología capitalista”

En el periódico del régimen, el Pravda, el Minisitro del interior N. Shchelokov escribió el 17 de Marzo del 1973bajo el régimen socialista el crimen no es una forma de protesta contra las condiciones de vida, sino sobre todo el resultado de la deformación moral de la persona, del retraso intelectual y de la falta de cultura”. Según esta gente el socialismo es paz, y más allá de eso, la violencia en las sociedades capitalistas es endémica y justificable. Para ellos ser Socialista era ser hombre de paz, y capitalista básicamente lo contrario. Las purgas, los campos de “reeducación” son insignificantes, porque eran medidas para instalar un paraíso proletario lleno de Paz.

En esos casos, el dilema es evidente, libertad o paz.  Como dijo Patrick Henry en los albores de la Guerra de Independencia estadounidense:

“¿Es la vida tan preciada, o la paz tan dulce, como para que se compre al precio de cadenas y esclavitud? ¡No lo permitas, Dios Todopoderoso! No sé que camino pueden tomar otros; pero en lo que respecta a mí, denme libertad o denme muerte”

No en balde, retomando lo que nos evoca la idea de paz, lo que nos viene a la cabeza al pensar en ello tiene más que ver con un “Vive y deja vivir” que con la Paz en si misma. Y ese “Vive y deja vivir” es la esencia de la libertad.

Los comunicadores, sean políticos, periodistas, etc. nos manipulan, como tantas veces en el pasado, asociando la idea de paz a la de libertad, mientras niegan la misma libertad. Es una paz a cualquier precio. Otegi es un hombre de paz, si, pero con tiro en la nuca al disidente. Cuando oiga la palabra paz, pónganse alerta, lo más probable es que haya algo que quieran quitarle o exijan su sumisión en nombre de dicha paz.

Como dijo mi abuelo “La paz a cualquier precio puede ser inmoral”. De hecho, la única paz moralmente aceptable es aquella que lleva implícita la Libertad.

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Guillermo Quintana-LacaciAcerca del autor: Guillermo Quintana-Lacaci

Guillermo Quintana-Lacaci es Licenciado en Física Teoríca y Doctor en Astrofísica, y ejerce en el campo de la investigación de las astroquímica molecular. Adicto a la lectura, mago aficionado y economista a ratos.  Blog personal

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