Opinión

Los jóvenes son austriacos y no lo saben

Juan Pina
Juan Pina
Juan Pina trabaja como directivo en el sector privado. Preside la Unión de Contribuyentes y es Secretario General de la Fundación para el Avance de la Libertad. Es autor del libro “Una política para la Libertad” (2014) así como de dos novelas publicadas en 2007 y 2011.

La filosofía del pago por uso es consustancial a la economía colaborativa. La generación “millenial” y las posteriores han interiorizado esa filosofía. Cada vez tiene menos sentido endeudarse para poseer un vehículo que se depreciará a gran velocidad, y cobra fuerza la alternativa sensata de alquilarlo incluso por horas o trayectos, compartirlo para viajes interurbanos concretos, o tenerlo permanentemente disponible pero mediante una fórmula novedosa de alquiler con servicios y con sustitución tras una cantidad pactada de kilómetros. De la misma manera, tener en propiedad una vivienda empieza a ser una opción que sólo se justifica si es para alquilarla, ya sea por días o por años. El enorme esfuerzo de hipotecarse no compensa si el bien no va a rendir y simplemente se utilizará para vivir en él. La vivienda y, a gran distancia, el coche, eran las principales financiaciones del ciudadano medio, pero las generaciones de este primer cuarto de siglo las perciben ya como ataduras indeseables.

¿Se han convertido los jóvenes a la Escuela Austriaca de economía? ¿Tanto han circulado los libros de Ludwig von Mises y otros economistas austriacos? No, de hecho en las facultades del ramo se sigue enseñando la falsa y superada Teoría General de Keynes. Y además, esos mismos jóvenes están en general inmersos en el pensamiento único socialdemócrata. Entonces, ¿Por qué no se lanzan al sacrificio financiero propio para consumir a plazos creyendo ahorrar? ¿No se dan cuenta de que su cambio de comportamiento financiero puede precipitar la quiebra del sistema socialdemócrata? La culpa de esta silenciosa rebelión juvenil no ha sido solamente de la gran recesión iniciada en 2007 y detonada, precisamente, por la caída de los gigantes hipotecarios. El germen estaba latente desde década y media atrás, y se llama Internet.

Parecerá exagerado pero me arriesgaré: nada ha hecho más por la libertad individual en toda la historia de nuestra especie que Internet. No entendamos Internet como la posibilidad de consultar información, ni siquiera como la opción de publicar o de comunicarse de forma instantánea y gratuita. Lo importante de Internet es la capacidad de desintermediar las interacciones humanas, capacidad que felizmente sepulta a infinidad de empresas y sectores enteros cuyo mercado cautivo era la gente intermediada. Killing the middleman es el deporte favorito de los innovadores en la Red, y esos middlemen han ido creciendo en importancia. Si las primeras piezas abatidas fueron caza menor (los videoclubes, por ejemplo) y luego fueron creciendo en tamaño (la editorial, la discográfica), hoy asistimos a un magnífico safari donde van cayendo intermediarios largamente detestados, como la banca y, cómo no, el Estado. Empieza a vislumbrarse un mundo donde los Estados no sean necesarios para casi nada, porque la interacción directa, espontánea y muchas veces anónima de millones resulta más ejecutiva y más segura que la acción de una caduca élite de ungidos.

En este mundo nuevo que no acaba de nacer sobrarán muchos paquidermos del mundo viejo que no acaba de morir. La cadena hotelera es uno de ellos. ¿Qué sentido tiene pagar por una noche de hotel muchas veces el coste de una noche de casa propia, y disponer generalmente de todo un conjunto de servicios que uno normalmente no requiere en su hogar? La preferencia por el alquiler vacacional frente al vetusto y alambicado hotel es uno más de los actos de rebeldía del millenial contra el establishment. No, por desgracia ese millenial todavía no es austriaco. Pero cada vez está más cerca.

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Juan Pina trabaja como directivo en el sector privado. Preside la Unión de Contribuyentes y es Secretario General de la Fundación para el Avance de la Libertad. Es autor del libro “Una política para la Libertad” (2014) así como de dos novelas publicadas en 2007 y 2011.

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