La tensión entre los candidatos a la presidencia de EEUU, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, ha vuelto a sentirse este jueves en una cena benéfica en la que ambos han participado en Nueva York.

La tradicional gala suele ser una oportunidad para que los candidatos muestren su cara más ligera, su mejor humor y se burlen de sí mismos. Pero entre Trump y Clinton la tónica general han sido los comentarios ácidos y la descalificación del rival, recibidos en algunos casos con abucheos del distinguido público.

Los candidatos, eso sí, se han dado la mano al menos en una ocasión, ante la mirada del arzobispo de Nueva York, un gesto que evitaron durante el tercer y último debate electoral, celebrado el miércoles. En el cara a cara intercambiaron ataques personales y Trump causó gran polémica por no comprometerse a aceptar el resultado de las urnas.

Trump vuelve a llamar “corrupta” a Clinton

La tradicional gala, que ha tenido lugar en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, se celebra desde hace décadas y se espera que los candidatos muestren su sentido del humor.

El primero en intervenir ha sido Trump. “Hemos demostrado que podemos ser educados el uno con el otro. Antes de llegar a la tarima, Hillary accidentalmente ha chocado conmigo y muy educadamente ha dicho ‘Perdóneme'”, ha explicado Trump, jugando con el doble sentido de un posible “perdón” o indulto presidencial. “Y con mucha educación le he respondido: ‘Lo hablaremos cuando sea presidente‘”.

En el segundo debate entre ambos, Trump advirtió a Clinton de que si llegaba a presidente pediría su procesamiento por el asunto de los correos electrónicos.

En otro momento, Trump ha asegurado que debía ser la primera vez en la que Clinton hablaba ante dirigentes empresariales “sin que le paguen por ello”. Y ha alabado su capacidad para comportarse en la cena “como si no odiara a los católicos“, otra referencia a uno de los correos del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks. El republicano también ha llamado “corrupta” a su rival (tanto, ha dicho, “que la echaron de la Comisión del Watergate”).

Clinton califica de machista a Trump

Por su parte, Hillary Clinton ha vuelto a utilizar el argumento del machismo y su tendencia a valorar a las mujeres por su físico contra Trump.

Donald mira a la Estatua de la Libertad y ve un cuatro, puede que un cinco si pierde la antorcha y la tabla y se cambia el peinado”, ha bromeado.

“¿Saben cuál sería un buen número para una mujer? 45”, ha añadido la ex primera dama. Quien gane las elecciones del 8 de noviembre ocupará el puesto 45º en la lista de presidentes de los EE.UU.

Lo más cerca que ambos han estado de reirse de sí mismos ha sido cuando Trump ha dicho que la modestia es su mejor cualidad (“más aún que mi temperamento”) y Clinton ha ironizado con que para asistir al acto se había saltado su “riguroso horario de siestas”.

Una campaña de psiquiatra

El anfitrión de la noche, Alfred Smith IV, ha resumido el estilo tenso que ha presidido la campaña electoral. “Esta ha sido una campaña para los libros de historia. Y también para los libros de psiquiatría”.

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