La Organización Mundial de la Salud, un organismo de discutible utilidad perteneciente a la Organización de Naciones Unidas, institución internacional de utilidad no menos discutible, publicó el pasado mes de Junio un estudio según el cual la inactividad física se encuentra entre los diez principales riesgos de mortalidad en el mundo, superado por el cáncer y la diabetes. En ese estudio se afirma que “al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud”. Según tan sesuda investigación, las causas del terrible sedentarismo que nos aqueja son las siguientes:

  • La superpoblación.
  • El aumento de la pobreza.
  • El aumento de la criminalidad.
  • La gran densidad del tráfico.
  • La mala calidad del aire.
  • La inexistencia de parques, aceras e instalaciones deportivas recreativas.

Aunque todo ello es como mínimo sorprendente, llama la atención particularmente que el “estudio” mencione el aumento de la pobreza como causa del sedentarismo. A estas alturas todo el mundo debería saber que la pobreza se está reduciendo, no aumentando.

Porcentaje de la población mundial que vive en absoluta pobreza desde 1820

Además, también sabemos que en los países menos desarrollados (más pobres) se hace más ejercicio físico que en los ricos, no menos. Con esos simples datos, no hace falta ser un experto para caer en el prejuicio de que el estudio en cuestión es vulgar basura estadística. Pero, al margen de que pudiera perfectamente tener dudosas bases científicas, como tantas veces han mostrado esta clase de estudios, no me cabe duda de que sus efectos prácticos son inminentes. Los funcionarios públicos y políticos de los países occidentales, ya tienen una nueva excusa para ponerse a pergeñar nuevas medidas legislativas que modifiquen la conducta de su rebaño. Tratarán así de que se gaste menos en servicios sanitarios para poder derrochar de alguna otra imaginativa manera el ahorro obtenido. Eso en caso de que las conclusiones del estudio sean válidas, naturalmente. Pero si no lo son tampoco pasa nada, porque al final se trata de poner en marcha actividades que les permitan justificar los salarios que perciben.

En definitiva, han encontrado una nueva actividad que justifica la existencia de los puestos que ocupan en sus respectivas administraciones, y podrán así reclamar nuevas partidas presupuestarias para acometer las acciones que se deducen como recomendables del estudio publicado por la OMS. Por el momento Don Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes, un organismo completamente inútil dependiente de la Presidencia del Gobierno, nos ha informado de que el aumento de la actividad física de los españoles permitiría reducir el gasto sanitario total en nada menos que un 10%, lo que supondría un ahorro de unos 5.000 millones de euros. Me pregunto si tendrá en cuenta el aumento del coste sanitario debido a las lesiones y dolencias que se producirían en la población a consecuencia de ese incremento de la actividad física. La conclusión parece tan atrevida que induciría a la risa, si no fuera porque al final toda esta bobada la pagará el contribuyente, y no un ahorro imaginario.

Puestos a hacer descubrimientos científicos, les recuerdo a los lectores que hay una verdad incontestable: que todo español trabaja al menos la mitad del año para pagar los impuestos que hacienda le exige, con los cuales se financiará la referida tontería deportivo-sanitaria, entre muchas otras. Y digo yo, en mi ignorancia, que si el Estado no nos obligara a trabajar la mitad de nuestro tiempo para mantenerlo, a lo mejor tendríamos más tiempo libre para dedicarlo al deporte, de modo que también nos ahorraríamos esos golosos 5.000 millones del ala, más los salarios de los funcionarios de la ONU, de la OMS y del Consejo Nacional de Deportes. Mataríamos muchos pájaros de un tiro. ¿Acaso no les parece mejor la propuesta? A ellos no, claro… pero a nosotros, debería.

Al margen de bromas, lo que más me preocupa de todo esto es que al Estado ni le importa ni debe importarle la salud de los ciudadanos. Nuestra salud es asunto exclusivamente de cada uno de nosotros, tanto como lo es la actividad sexual, los gustos alimentarios o las aficiones deportivas. Cuando alguien defiende que el paternalismo estatal es la solución para algún problema, o está afectado por una ingenuidad inabarcable, o bien es parte interesada. Si alguien piensa que el Estado puede resolver los problemas sanitarios de los ciudadanos mejor que ellos mismos, se equivoca completamente.

Antonio CanosaAcerca del autor: Antonio Canosa

Consultor industrial en el área de manufacturas de polímeros y comercio internacional de mercancías. Asesor personal de inversiones. Colaborador del Instituto Mises Hispano y miembro del P-LIB.

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1 Comentario

  1. Cuantas más normas y leyes nos impongan, más ladrones y delincuentes habrá. Cuantos más médicos y servicios sanitarios, más enfermos tendremos.

    Cinco consejos para estar saludable y en buena forma:

    • Alimentación adecuada
    • Respiración adecuada
    • Ejercicio adecuado
    • Descanso adecuado
    • Y el más importante de todos, el pensamiento positivo.

    A excepción de la alimentación, el resto no cuestan dinero.

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