Opinión

Oxfam, la organización propagandística

Francisco Nunes
Francisco Nunes
Creador y director de Apolo Post y redactor en El Herald Post.

Todos conocemos el informe de desigualdad mundial que lanza Intermón Oxfam cada año, advirtiéndonos, como si de un profeta apocalíptico se tratara, de la horrible diferencia de riqueza entre los sucios y despiadados capitalistas y los pobres del mundo.

Por supuesto, cualquier partido de izquierdas que se precie utiliza este informe como arma electoral, proponiendo subir impuestos (a los ricos, claro, el comodín no podía faltar), aumentar el gasto público y hablando de este como si fuera gratuito, aumentar el salario mínimo, como si los salarios fueran a subir porque un político lo escriba en un papel, etc. El salario está ligado a la productividad del trabajador, y si el salario mínimo es mayor, el empleado irá al paro, como ocurrió en Seattle, Alemania, etc. Si se expropiase al 1% más rico de España, tendríamos dinero para unos meses de gasto público. Esta demagogia no sería tan grave si fuera poca gente la que la creyera, pero resulta que todos están dispuestos a subirse al carro de lo políticamente correcto y son los ciudadanos que sufrirán su buenismo los que pagan, quieran o no, una real barbaridad a esta organización sin ánimo de objetividad.

Desde 2007 hasta 2017, Oxfam ha recibido 236 millones de euros en subvenciones, tanto españolas como de la Unión Europea. Mientras tanto, la mayoría aplaude y lucha contra el terrible estado del planeta como Don Quijote luchaba contra los gigantes. 

El informe ha sido refutado año tras año por economistas como Juan Ramón Rallo, que explica las causas de tales cifras y los engaños de la ONG, y diarios como Libertad Digital. A pesar de haber sido desmentido, la organización vuelve a publicar lo mismo una y otra vez, y al tener un gran espacio en la política y algunos medios de comunicación, pueden continuar con el chollo de manera indefinida.

Dentro de todo este marrón, a uno le da por preguntarse si la desigualdad es tan mala como dicen. España es un país mucho menos desigual que Singapur, pero en este último todos son más ricos que España, incluyendo al 10% más pobre del país, que cobra más de 1000$ al mes. ¿No tendremos, entonces, que buscar la prosperidad y no la igualdad? Son los países con menos regulación laboral, menos impuestos y, en esencia, menos entrometimiento del Estado en las vidas de los ciudadanos los que alcanzan una deslumbrante riqueza, no los que sablean fiscalmente a una parte productiva de la sociedad para mantener a flote a la improductiva.

La desigualdad es lo normal en la civilización. Todos tenemos distintos gustos, vocaciones, intereses, etc. En función de lo que deseemos tomaremos unas u otras decisiones y se nos presentarán diferentes oportunidades. No es algo a detestar, sino algo que agradecer. No somos la masa, sino individuos que colaboran de forma voluntaria en diferentes proyectos y que, por tanto, consiguen diferentes resultados.

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Francisco Nunes
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Creador y director de Apolo Post y redactor en El Herald Post.

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