Cierto es que en unas semanas hemos pasado del no es no, a entrever las once o doce abstenciones que al Partido Popular le harían falta para investir a Rajoy y no tener que ir a las denostadas terceras elecciones. Ha sido necesario una especie de vodevil barra golpe de estado para que hasta el bailongo Iceta doblara las manos, tras la caída de Sánchez a los infiernos, asumiendo como mal menor la presidencia del gallego. Nunca está de más recordar que mal menor, sigue siendo mal. Pero eso es otra película. Al margen de algún giro final del guion el pescado ya parece vendido. Todo un tour de force.

Mucho más sencillo es, sin embargo, que los dos partidos mayoritarios todavía, se pongan de acuerdo en otros menesteres. Las operetas como la vivida recientemente se aparcan de forma conveniente. Parecen esos músicos de orquesta, bien compenetrados, que después de un solo interminable y poco ensayado vuelven al estribillo intercambiando miradas. Un leve arquear de ojos es más que suficiente. Mariano levanta la ceja y todo el PSOE sabe de sobra que ahora entra la parte conocida de la canción. Aumentemos el deficit de las autonomías. Taking care of business, que cantarían Bachman-Turner Overdrive, es lo que están haciendo. Sus bisnes obviamente.

La política es tantas veces mucho de apariencia y poco de sustancia. Esta es otra de ellas. Podrían haberse puesto de acuerdo para realizar una reforma profunda de la administración y rebajar el gasto. Ahora ya gastamos más que producimos. Pero después de años de crisis y de apretar el cinturón a los ciudadanos hasta dejarlos cianóticos, mejor permitir que las manirrotas administraciones regionales respiren el poco aire que queda. Al de a pie, tiros en el ídem.

El Partido Popular pierde todas y cada una de las excusas que se le presentan para meter mano al elefante hipertenso de la administración. Bruselas daba el aviso no hace demasiado tiempo, las pensiones que no llegan al 2.018 o ahora el déficit autonómico, son ejemplos ilustrativos de que si entre los populares queda alguien que quiera recortar Estado o es un ingenuo o está más perdido que un pulpo en un garaje. Cuando se trata de gastar por encima de las posibilidades de cualquiera, el Partido Popular es tan socialista como el que más. Hechos son amores.

Del lado de la eficiencia es donde el mal, menor o mayor, se convierte en bien. Así prosperan las empresas que prosperan y también los países que lo hacen. El abajofirmante es sin duda defensor del divide y vencerás. Aplicado a las administraciones también. Atomizar el poder es siempre buena cosa, pero es evidente que si la competencia entre las administraciones, del rango que sean, siempre es para ver quien gasta más, apaga y vámonos. No hay solución que valga. Centralizar o descentralizar es inútil con el gasto siempre in crescendo. Esta es la realidad. Y en esta realidad de lo mismo moros que cristianos. PP y PSOE siempre de acuerdo.

P.D.: La cabecera de este digital reza que es “para lectores inteligentes como usted” así que imagino que a usted no habrá que explicarle que pedir más déficit y quejarse de la deuda son cosas de imbéciles. Digo yo.

José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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