Opinión

Pedro Sánchez: Entre col y col, lechuga

Miguel Rives
Miguel Rives
Poco que decir, pensionista, casado, dos hijos, hincha del RCD. Español. Muy, pero que muy catalán y consecuentemente muy, pero que muy español. Me encanta leer, la buena comida y el baloncesto. No soy cocinillas, pero me interesa mucho la cocina.

Desde que el actual presidente del gobierno tomó posesión de su cargo recuerdo aquellas declaraciones en las que, antes de ganar la moción de censura, afirmaba que tras su victoria convocaría elecciones “lo más pronto posible”. Una afirmación rotunda que no ha evitado que tras tomar posesión afirmara con igual rotundidad que agotaría la legislatura porque “el país necesitaba estabilidad”.

Y lo dice un sujeto que por todo apoyo parlamentario cuenta con la escuálida cifra de 84 diputados, porque que sepamos y según afirmó el propio Sánchez, no contaba con pacto alguno para llevar a cabo la moción de censura. Claro está que esa es una afirmación difícil de tragar, para empezar porque Pedro Sánchez es del sindicato de los que no le dicen la verdad ni al médico y en segundo lugar porque está muy claro que no le interesaba reconocer los acuerdos previos a los que había llegado con Podemos, PNV, ERC y PDCAT.

Y vaya si los había, para demostrarlo ahí están las treinta monedas de plata que Pedrito va repartiendo entre sus socios en la sombra. El acercamiento de los asesinos etarras al País Vasco y el de los independentistas que están a la espera de ser procesados a Cataluña o el triste y oscuro asunto del nombramiento del presidente de RTVE y sus consejeros, que pretende convertir a la televisión pública de España en un órgano de la agitación y propaganda zurda, en manos de los podemitas y la izquierda más pedestre de nuestro país.

Que la moción de censura fue algo que se ideó desde las prisas por evitar que Rajoy disolviera Cortes y convocara elecciones lo demuestra un hecho clamoroso. En cualquier moción de censura el censurante presenta su programa de gobierno, de eso poco hubo por no decir nada, en realidad la moción era un “todos contra Rajoy” y para usted de contar. ¿Lícita? claro que sí, pero desde su inicio corta de ética.

Decía, que el censurante presenta su programa de gobierno y que el socialista no lo tenía lo demuestra el hecho de que ha tenido que defender y aprobar los Presupuestos que el PP había presentado, justo aquellos a los que el PSOE se oponía por juzgarlos poco sociales e inútiles para el bien común.

Dicen que mal acaba lo que mal empieza y para confirmar que los de Ferraz no saben por dónde empezar, veamos cuáles han sido las principales ideas de este gobierno. En primer lugar, desenterrar a Franco y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, acoger a los mal llamados refugiados de Acuarius, que provenían de 29 países de los que ninguno estaba en guerra y que por lo tanto son iguales a los inmigrantes que por el Estrecho llegan a nuestras costas sin tanta escandalera y sin que los progres se ofrezcan a acogerlos.

También han anunciado que implementarán la eutanasia en España y han lanzado el globo sonda de que no habrá unidades militares en las procesiones de Semana Santa y que la bandera no estará a media asta en los cuarteles, medidas que sin duda solucionan de un plumazo las carencias de la Sanidad Pública en España o la necesaria modernización de nuestro ejército.

En cuanto ganaron la moción de censura en Ferraz se volvieron locos, ellos son así y empezaron a soltar mensajes triunfalistas de un calibre penoso. Hubo quien afirmó que íbamos a Europa para recortar el poder de la Merkel o si lo prefieren hubo otra que afirmaba triunfante que España volvía a Europa.

Efectivamente Pedrito Sánchez se fue para Europa, equipado con sus gafas de sol y se vino para casita con el rabo entre las piernas porque a las primeras de cambio en la UE hubo quién le afeó lo del Acuarius a cuenta del efecto llamada y como el socialista es muy torpe y se defiende muy mal en el debate libre, se volvió a casita con los refugiados que no quiere la Merkel, aquella a la que iban  a recortar el poder en Europa y con una propuesta para convertir a las ciudades de Ceuta y Melilla en CIES (Centros de Internamientos de Extranjeros) que acojan a todos los refugiados que Europa no quiere.

Lo de la subida de impuestos, mejor lo dejamos para otro día. Quisiera justificar el título del presente escrito. La frase de “Entre col y col, lechuga”, nace de la costumbre de nuestros campesinos de alternar las hileras de diferentes productos en sus huertas. Esa costumbre llevó a aplicar esta frase cuando se entendía que se producía una alternancia de las cosas buenas con otras menos buenas. La utilizo porque entiendo que con Pedro Sánchez se producirán alternancias, pero no sean ilusos, la cuestión no estará en que entre cosas buenas habrá otras menos buenas, con los de Ferraz a los mandos lo único que cabe esperar es que entre dos cosas malas nos encontraremos con otras… peores.

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Miguel Rives
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Poco que decir, pensionista, casado, dos hijos, hincha del RCD. Español. Muy, pero que muy catalán y consecuentemente muy, pero que muy español. Me encanta leer, la buena comida y el baloncesto. No soy cocinillas, pero me interesa mucho la cocina.

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