El partido de extrema izquierda Podemos encara aparentemente enfrentado un congreso en el que este fin de semana sentará las bases de su futuro tras haber pasado de las protestas en la calle a las instituciones en apenas tres años.

Con cinco millones de votos y habiendo aglutinado tanto el voto izquierdista más radical como el descontento de parte de la sociedad hacia la política después de años de crisis y corrupción, Podemos llega a esta cita con aparentes enfrentamientos en su cúpula similares a los de los viejos partidos de los que pretendían distanciarse.

El comunista Pablo Iglesias, líder del partido de extrema izquierda desde su germen y fundación, parte como único candidato con posibilidades de hacerse con la secretaría general, pero el duro enfrentamiento ante la opinión pública de las últimas semanas con su número dos, Íñigo Errejón, ha hecho saltar por los aires la unidad política del grupo que fundó el partido en 2014.

Además, el sistema del congreso, en el que se votarán por separado el liderazgo del equipo de dirección -el Consejo Ciudadano- y los documentos sobre el futuro político, podría llevar a un vacío si Iglesias cumple su promesa de no ser el secretario general en caso de que sus ideas no sean las más votadas.

“Si la lista de Íñigo y sus ideas tienen más apoyo que mi lista y mis ideas, lógicamente el líder del partido es él”, dijo Iglesias esta semana, sugiriendo después que podría abandonar también su escaño.

Partidario de reforzar los postulados chavistas y radicales de izquierda sobre los que Podemos se fundó, y la alianza con Izquierda Unida, Iglesias se ha topado con la oposición de la corriente encabezada por Íñigo Errejón, defensora de hacer de Podemos una formación transversal más chavista que de extrema izquierda que la lleve a captar votos de todo el espectro político. Ambas corrientes son las más destacadas de la asamblea junto con la de los anticapitalistas, que ya han anunciado off the record su apoyo a Iglesias.

“Quiero más democracia y un debate de ideas, necesitamos preocuparnos de ser útiles para ser capaces de gobernar España al servicio de los de abajo”, dijo Errejón el jueves.

Íñigo Errejón, que presenta su propia propuesta pero no aspira a la secretaría general, niega que esté conspirando para derrocar a Pablo Iglesias, pero se ha sumado a las críticas hacia el nuevo entorno del que se ha rodeado Iglesias, encabezado por su jefa de gabinete, Irene Montero.

“Las teorías de la conspiración no son ciertas, no creo que nadie haya dedicado más horas que yo a hacer de Pablo presidente de España”, dijo el político comunista de 34 años, añadiendo que está dispuesto a ser relegado pero advirtiendo de que un Podemos sin Iglesias o sin él se debilitaría.

Órdago de Iglesias

La amenaza de Iglesias de hacerse a un lado si obtiene menos del 50 por ciento de los votos en la carrera a secretario general es vista como un órdago de cara a una votación telemática en la que están inscritas más de 457.000 personas y cuyos resultados se conocerán el domingo en Vistalegre II.

Desde que en este mismo escenario se gestara su “asalto a los cielos” hace tres años, la formación que surgió de las movilizaciones ciudadanas del 15M se ha hecho con varios ayuntamientos, incluido el de Madrid, y ha llegado a ser tercera fuerza parlamentaria con 67 escaños.

En un intento de limar diferencias con su número dos, el que ha sido líder de la formación chavista desde sus orígenes intentó sin éxito en los últimos días que Errejón aceptara una futura candidatura a la alcaldía de la capital, un “intercambio de cromos” rechazado por el portavoz parlamentario.

“Errejón tiene un recorrido político muy largo, seguramente mucho más largo que el que pueda tener yo en política. Yo tengo disponibilidad para seguir en esto unos cuantos años más, quiero ser presidente del Gobierno en 2020, pero quizá Íñigo incluso se plantee muchos años más”, declaróIglesias.

Ese deseo de trabajar para dirigir el país dentro de cuatro años podría comenzar con mal pie si, a partir del lunes, los dirigentes de un partido al que el último sondeo del CIS sitúa como segunda fuerza política no son capaces de cumplir su promesa de seguir “remando juntos”.

“Es impúdico que mientras en este país hay familias que no llegan a fin de mes, hay niveles de desigualdad escandalosos, hay situaciones de precariedad laboral y de salarios de hambre, nosotros estemos hablando de nosotros mismos y se construya un psicodrama que no hace más que entregar armas a nuestros adversarios. Esto se tiene que terminar”, dijo Iglesias.

 

NOTICIAS

Estonia, de miseria comunista a meca tecnológica de Europa

Cuando, en 1991, Estonia se convirtió en un país independiente, sus líderes políticos visualizaron el futuro en algo tan abstracto como la codificación y...

Trump desatado: “He heredado un desastre”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ofrecido este jueves su segunda rueda de prensa desde que llegó a la Casa Blanca, una comparecencia...

Estibadores: las claves del conflicto

El conflicto en el sector de la estiba en España está en su punto más álgido. Los puertos españoles están pendientes de un hilo...

NOTICIAS

Ayer los mineros, hoy los estibadores y mañana… la quiebra

Estos días con la nueva reforma para liberalizar la actividad portuaria, los grupos de presión de turno están calentando motores. Primero habría que ver...

Sobre el liderazgo

Si hay algo que ha aportado munición a aquellos que se desgañitan contra el capitalismo es, sin duda, la pésima gestión, no solo a...

La revolución de la honradez

Parece que el siglo XXI no será el de otro socialismo trasnochado, como pretendían algunos descerebrados empedernidos, sino el de la honradez, compañera imprescindible...
Valora este artículo

No hay comentarios

Deja un comentario