Esta semana, la Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública, recogía en Salamanca 11.000 firmas para hacer frente a las políticas mercantilistas y neoliberales que, según esta plataforma, precarizan las prestaciones sanitarias para conseguir crear en la población un sentimiento favorable a la privatización.

No pongo en duda que la gestión que el Estado hace de la sanidad precarice las prestaciones sanitarias; sin embargo, pensar que esos problemas se deben a la progresiva privatización de la sanidad pública, es sencillamente falaz.

Para empezar, cualquier defensor de la sanidad privada sabe que el Partido Popular no tiene el más mínimo interés en que la sanidad (o cualquier otro sector copado por el Estado) deje de ser pública. Y no lo tiene por una simple razón: quiere seguir manteniendo su poder y control sobre la ciudadanía.

Precisamente, uno de los grandes logros de la casta política en su camino hacia ese mayor poder y control social, ha sido la inoculación en la sociedad de esa creencia, de que lo público es de todos, y por si no fuera poco, ¡gratuito!

Un eslogan muy atractivo para las masas pero que no es más que una artimaña intelectual para atraerse el favor popular, pues lo público ni es de todos, ni mucho menos gratuito.

Para empezar, lo público se define por ser de titularidad y/o gestión estatal. Lo público es del Estado; y el Estado no es de todos. El Estado es una organización administrativa de Gobierno que se pertenece a sí misma. No es ni un pueblo, ni una sociedad, ni una Nación. Es una estructura que gobierna al pueblo; no es el pueblo.

Confundir pueblo y Estado es una vieja aspiración totalitaria que siempre ha terminado con el sometimiento y explotación de la ciudadanía (Confucio ya dijo en su día, que cuando las palabras pierden su significado la gente pierde su libertad).

Por otro lado, el concepto de gratis es muy atractivo para la gente. El problema es que en la vida no existe nada gratis; todo lo tiene que pagar alguien y ese alguien somos los ciudadanos.

Por esa razón, cuando oigo decir a la gente que hay defender la sanidad pública (o cualquier otro servicio estatal) porque es de todos y gratuita, no puedo hacer otra cosa que echarme las manos a la cabeza y pensar en el engaño colectivo al que están siendo sometidos.

Precisamente porque la sanidad debe ser de todos, cada ciudadano debe ser libre de decidir qué sanidad quiere usar y pagar; porque la sanidad pública no la elegimos, nos la imponen; y no tiene nada de gratuita, la pagamos de forma coactiva vía impuestos, la usemos o no.

Tampoco caigamos en el típico error de pensar que la sanidad estadounidense responde a un modelo de sanidad privada; un argumento demasiado manido por los defensores de la pública.

En absoluto, EEUU no es un paradigma de la sanidad privada; de hecho es el país con mayor gasto público sanitario de Occidente, pues tiene programas públicos para personas con bajos ingresos (Medicaid) y personas mayores (Medicare).

Esa socialización (¡del 90%!) del gasto sanitario (inducida por el intervencionismo estatal) es el principal responsable de la hipertrofia de precios en los seguros privados (allí, hace 50 años, cualquier persona podía costearse un seguro privado de calidad; pero hoy, debido al socialismo corporativista de los seguros y el Gobierno, sus precios son elevadísimos).

Y es que al final, el principal argumento por el cual debería defenderse la gestión privada frente a la pública, es la libertad.

La libertad se basa en principios básicos de ética y humanidad. Por eso, no hay nada que sea más social que los medios privados que él ciudadano elige usar y pagar libremente; porque los públicos no podemos elegirlos, nos los imponen.

Todo lo que está en manos del Estado (lo que es público) es antisocial por definición, aunque traten de venderlo de social y democrático (no olvidemos que la Seguridad Social española es una obra franquista y que el Estado de Bienestar se creó por inspiración del fascismo de los años 30).

Lo social es el mercado libre y pacífico, lo que cada cual elige, no lo que te impone un político. Es real y práctico: vive y deja vivir y no impongas lo que a ti te gusta a nadie.


Javier GaiteAcerca del autor: Javier Gaite

Coach financiero y asesor de Bolsa. Enseña y asesora a particulares, promoviendo su independencia a la hora de formar un patrimonio generador de rentas, que complemente o sustituya los ingresos del trabajo y/o la propia pensión estatal. Página web personal

 

Javier Gaite

La falacia de lo público

Decía Murray Rothbard, que las funciones del Estado pueden dividirse en dos: aquellas que se pueden privatizar y aquellas que se pueden eliminar. Sin embargo,...

Politización de pensiones y clientelismo político

Cuando el Canciller de Hierro, Otto Von Bismarck, implementó en Alemania el primer plan estatal de pensiones, pocos debieron pensar en el enorme poder...

NOTICIAS

Estonia, de miseria comunista a meca tecnológica de Europa

Cuando, en 1991, Estonia se convirtió en un país independiente, sus líderes políticos visualizaron el futuro en algo tan abstracto como la codificación y...

Trump desatado: “He heredado un desastre”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ofrecido este jueves su segunda rueda de prensa desde que llegó a la Casa Blanca, una comparecencia...

Estibadores: las claves del conflicto

El conflicto en el sector de la estiba en España está en su punto más álgido. Los puertos españoles están pendientes de un hilo...

Ayer los mineros, hoy los estibadores y mañana… la quiebra

Estos días con la nueva reforma para liberalizar la actividad portuaria, los grupos de presión de turno están calentando motores. Primero habría que ver...
Pongamos freno a la sanidad pública
5 (100%) 1 vote

3 Comentarios

  1. En respuesta a yzan y Asterios: el problema del que ustedes hablan es el que se da en la actualidad, donde no hay libre mercado ni cheque sanitario. La defensa que yo hago de la sanidad privada va por otro camino: no sólo defiendo su privatización, sino también su liberalización. En ese contexto no existiría sanidad pública pero seguiría siendo igualmente universal, ya que aquellas personas que no tuvieran medios económicos para pagarse un seguro privado (que serían muchas menos que las de ahora, pues no tendrían que pagar una sanidad pública que no usan, el IVA sería mucho menor y la mayor competencia abarataría los precios) recibirían un cheque estatal. De esa forma las personas necesitadas no se diferencian por acudir a un sistema estatal peor, sino que canjearían su cheque en el proveedor sanitario de su elección (como cualquier otro ciudadano), lo cual evitaría discriminaciones.

  2. Creo que tiene que informarse usted mejor. Verá, todo lo que se privatiza en la Sanidad Pública no revierte en la mejoría de la sanidad. Lo que se está privatizando son; servicios y derivaciones de pacientes a otros centros hospitalarios privados, y negocios montados dentro de los mismos complejos hospitalarios públicos, a empresas sin escrúpulos y ésto lo hacen los políticos, esos que dicen ser la voz del pueblo. Para mi y perdone que le diga, los políticos no son más que depredadores del pueblo. Si quiere información sobre lo que se está haciendo con la Sanidad Publica, el ejemplo lo tiene con el complejo hospitalario Álvaro Cunqueiro en Vigo, un hospital que se construyó como negocio de Acciona, familia Feijoo y otros.

  3. Debemos de tener en cuenta que siempre que sea publica, la sanidad esta obligada a atender a todo ciudadano local con recursos o sin recursas economicos; y eso la privada no lo contempla, ya que es una empresa mercantil.

Deja un comentario