La Unión de Contribuyentes ha elaborado, basándose en un trabajo de campo realizado entre el 21 y el 30 de septiembre, el primer Barómetro de Percepción de la Fiscalidad en España por parte de los ciudadanos. Y la conclusión es demoledora: más de la mitad de los contribuyentes, el 53,9%, considera que el cumplimiento de las obligaciones tributarias ocasiona un perjuicio grave a su economía personal o familiar.

Son llamativos los datos, que contrastan con la práctica política y económica de los diferentes gobiernos en España, relativos a la conveniencia de la existencia de unos impuestos bajos, para crear riqueza, o de unos impuestos altos, para redistribuir la riqueza. Un aplastante 79,9% de los contribuyentes encuestados se decantan por la primera opción, mientras que sólo el 20,1% lo hace por la segunda. Esto implica que la mayoría de los contribuyente españoles creen que la creación de riqueza, ahorro y emprendimiento, producto de unos impuestos bajos, es algo beneficioso para el conjunto de la sociedad. Por contra, sólo dos de cada diez piensan que es necesaria y beneficiosa la intervención del Estado, mediante políticas proactivas, para despojar a sus legítimos propietarios de la riqueza creada y distribuirla conforme los políticos estimen oportuno.

Bajo la dirección de Cristina Berechet, la UC ha realizado 2.203 encuestas por toda España para recoger el sentimiento de los contribuyentes españoles sobre la fiscalidad por regiones. La mayoría de los ciudadanos de las comunidades de Andalucía (94,1%), Castilla y León (86,7%), Comunidad Valenciana (96,1%), Madrid (94,2%) y Murcia (94%) piensan que pagan unos impuestos demasiado altos, situándose la media nacional en este apartado en el 79,2%.

Por el contrario, es en las comunidades de Baleares, Cantabria, Euskadi y Extremadura donde los contribuyentes están más conformes con los impuestos que pagan y son más favorables al intervencionismo estatal para la mal llamada redistribución de la riqueza. Extremadura es la región de España en la que más contribuyentes se inclinan por los impuestos altos para redistribuir la riqueza, y tan altos como sea necesario para asegurar la “justicia social”, con un 71,4% y un 64,3% respectivamente. Baleares (64,3% y el 40%), Cantabria (53,3% y 46,7%) y Euskadi (52,6% y 42,1%) son otras comunidades en las que sus contribuyentes se decantan claramente por el intervencionismo estatal.

Otro dato que llama la atención es la percepción que tienen los contribuyentes del trato recibido por parte del Estado a través de la Hacienda pública, ya que el 78,2% de éstos lo perciben como “desconsiderado, arrogante, exigente”. Curiosamente las haciendas forales tienen una mejor consideración en el trato recibido por los contribuyentes.

IVA, IRPF y Sociedades

Estos tres impuestos son percibidos claramente de manera negativa por los contribuyentes españoles. Con un 66,5% el impuesto de Sociedades es el que peor percepción tiene de los tres, al percibirse que las empresas pagan “demasiado”, seguido por el IVA con un 64,8% y el IRPF con un 60,6%.

Impuestos al trabajo, energía y combustibles, y Patrimonio, Sucesiones y Donaciones

Sin duda alguna son los impuestos que tienen una peor percepción por parte de los contribuyentes según el primer Barómetro de Percepción de la Fiscalidad elaborado por la UC.

Los impuestos que afectan al trabajo, tanto por cuenta propia como ajena, son los que mayor rechazo cosechan entre los contribuyentes encuestados. El 82% de los encuestados percibe que el trabajo está sujeto a unos impuestos y cotizaciones “excesivos”, subiendo hasta el 85,9% de los autónomos los que perciben como “abusiva” la cuota mensual que deben pagar al Estado para poder trabajar.

Los impuestos que gravan la energía y combustibles, y que afectan directamente a nuestra factura de la luz o al uso de los vehículos, reciben un rechazo del 77,7% de los encuestados, que los consideran como “abusivos”.

Por otro lado los impuestos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones reciben un rechazo también notablemente alto. El 77,2% de los contribuyentes españoles considera “muy altos” estos tributos.

Conclusiones

La percepción general de los contribuyentes en España es de que pagan unos impuestos muy elevados y de que no son bien tratados por la Hacienda pública. Y se constata que se prefiere un marco de bajos impuestos que permita a la economía desarrollarse creando empleo y riqueza, siendo aquellos ajustados, moderados y proporcionados a las necesidades estrictas de una administración austera.

Nuestro país parece ir a contracorriente de las tendencias internacionales en materia tributaria, manteniéndose un amplio consenso político, sólo roto por el P-LIB, en pro de unos impuestos muy elevados, en contraste con la evolución de muchos otros países desarrollados. Sin embargo, la percepción del contribuyente medio claramente se diferencia de la visión generalizada entre sus representantes políticos, y quizás explica en parte el desgaste sufrido por el modelo económico estatista, representado en España por una socialdemocracia extrema claramente moribunda.

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Publicado el primer Barómetro de Percepción de la Fiscalidad en España
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