Es cada vez más complicado encontrar proveedores de servicios de email que son verdaderamente privados. Muchos grandes proveedores de servicios basan su modelo de negocio en adquirir datos de sus usuarios, para venderlos u organizar elaboradas campañas de publicidad. Otros tienen políticas de privacidad muy estrictas, pero requieren que verifiques tu identidad por teléfono o contratando sus servicios empleando un medio de pago rastreable, como una tarjeta de crédito asociada a tu identidad. Incluso si eres capaz de encontrar un proveedor de servicios de email que se comprometa a no inspeccionar tus emails, ni requiera datos personales que sirvan para identificarte, tu privacidad no esta a salvo. En cuando tengas que mandarle un email a tu abogado, el mensaje quedará automáticamente comprometido si dicho abogado está usando, digamos, Gmail.

Existen métodos para hacer que los mensajes enviados por correo electrónico sean relativamente privados, incluso frente a los proveedores del servicio, pero dichas soluciones gozan de poca aceptación entre el público. La más popular es el protocolo OpenPGP, que permite cifrar los correos y verificar que no son mensajes falsificados. Si yo le envío mis documentos a mi abogado cifrándolos con OpenPGP, dará igual que Gmail esté escaneando los mensajes para tratar de averiguar cómo venderme unas vacaciones en la playa, porque sólo encontrará en el mensaje una sopa de letras y números sin sentido. El inconveniente es que mi abogado deberá saber usar OpenPGP, y aunque no es exactamente difícil, lo habitual es que la gente no quiera oír hablar del tema.

Bitmessage surge como una alternativa experimental al correo electrónico convencional. Consiste en una red de tipo peer-to-peer, en la que todos los usuarios tienen instalado el programa en su ordenador. Si quiero mandarle un mensaje a mi abogado, abro el programa, escribo el mensaje, escribo la dirección de bitmessage de mi abogado o la selecciono de mi lista de contactos, y pulso el botón de enviar. El mensaje se cifra y se envía a la red Bitmessage. Si mi abogado está conectado, recibirá el mensaje tras un breve lapso de tiempo. Si no lo está, lo recibirá en cuanto se conecte. El cualquier caso, la misiva está cifrada y firmada digitalmente, de tal modo que sólo el receptor del mensaje podrá leerlo, y el texto es a priori infalsificable.

Dicho de forma sencilla: desde mi ordenador de escritorio, le envío un mensaje a la dirección de Bitmessage de mi abogado, y éste llega a la bandeja de entrada de mi abogado sin haber pasado por un canal de comunicaciones inseguro.

Ahora, las malas noticias.

La red Bitmessage no puede almacenar correos durante más de dos días. Esto significa que, si envío un mensaje hoy y mi abogado tarda más de dos días en verificar su bandeja de entrada, la red borrará el mensaje antes de que pueda leerlo. Si alguien se baja un mensaje antes de que expire, quedará guardado en su ordenador hasta que decida borrarlo, pero hasta que eso no ocurra, el correo quedará flotando en la red Bitmessage mientras el tiempo corre en su contra. Las versiones actuales de Bitmessage son capaces de detectar si un correo ha sido borrado sin haber sido leído, y tratan de reenviarlo con la esperanza de que el destinatario lo reciba en algún momento.

El otro gran problema de Bitmessage es que, tal y como está diseñada, la red no sería capaz de asumir grandes flujos de tráfico. Aunque no es un problema por el momento, si el número de usuarios de Bitmessage aumentase drásticamente, mi abogado y yo necesitaríamos ordenadores muy potentes y conexiones a Internet muy caras para continuar usando la red. Los diseñadores de Bitmessage están trabajando en alternativas, tales como dividir la red en subredes más pequeñas y manejables, pero actualmente hay poco esfuerzo detrás de estas medidas porque tampoco hacen mucha falta.

Como ya se ha mencionado, Bitmessage es un programa experimental, y están buscando auditores de confianza para certificar que es sólido. En cualquier caso, es sencillo de instalar y probar. Se puede encontrar más información en la página web del software.

Rubén LlorenteAcerca del autor: Rubén Llorente

Soy escritor, ingeniero y técnico informático.
Dirección de Bitmessage:
BM-2cW2L2JrWiGJdQttk2cTUeq9yYeaiBTyb1
Clave OpenPGP:
BB5A C2A2 2CAD ACB7 D50D C081 1DB9 6FC4 5AB7 92FA

 

Rubén Llorente

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