Ha muerto Fidel Castro, una de las figuras históricas del siglo XX y uno de los dictadores que más tiempo ha estado en el poder. 47 años al frente del gobierno autoritario que implantó al finalizar la Revolución Cubana, con el desbanco del anterior gobierno, dirigido por el general Batista.

Toda dictadura suele tener como método de cabecera la mentira y la imposición de unos postulados mediante la fuerza, incluso mediante mecanismos de terror. Y Fidel Castro no se iba a quedar atrás. La mentira la utilizó desde el momento que prometió devolver a Cuba la democracia y libertad política (elecciones libres y plurales, medios de comunicación independientes, pluralismo político) que la dictadura de Fulgencio Batista había apartado del camino. Nada de eso ocurrió cuando terminó victoriosa la revolución. No ha habido elecciones libres y plurales. No ha habido medios de comunicación independientes (solo es legal el Granma, afín al régimen, que se comporta como una rama del mismo, con la función de la propaganda). Tampoco ha habido pluralismo político; como ocurre en los regímenes de partido único, los demás partidos han estado ilegalizados y los que no han comulgado con las directrices del régimen, han sido perseguidos, muchos de ellos en el exilio, incluso encarcelados.

Los mecanismos de terror también han sido utilizados por el dictador cubano, al más fiel estilo de Lenin, quien impuso el «terror de masas» en lo que terminaría siendo la URSS, el cual se caracterizaba por la persecución del Otro, hasta su aniquilación, ya fuera social o física. ¿Cuál ha sido el «terror de masas» utilizado por el régimen castrista? Los campos de concentración conocidos como UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), cuya función era, entre otras, acabar con la homosexualidad (“El trabajo os hará hombres”). La Revolución Cubana persiguió a quienes no cumplían con el patrón sexual que impusieron los dirigentes revolucionarios. Las condiciones de vida en las UMAP eran pésimas, como en todo campo de reclutamiento forzoso. Y todo un aparato policial represivo, con persecuciones constantes y cárceles.

Como digo, en la Cuba castrista no ha habido libertad ni democracia. Tanto en el plano económico como político. Freedom House califica de “no libre” mientras The Heritage Foundation cierra su ranking de libertad económica con Cuba, solo superada por Corea del Norte.

Ha muerto Fidel Castro, pero Cuba sigue en manos de un régimen dictatorial encabezado por el hermano de la bestia, Raúl Castro. Los que anhelamos la libertad en la isla caribeña no debemos quedarnos aquí. Ahora es cuando más presión hay que meter. Ojalá podamos celebrar pronto el fin de la dictadura cubana. Libertad para Cuba. Cuanto antes.

Acerca del autor: David Muñoz

David Muñoz Lagarejos (Madrid). Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos. Apasionado, además, de la Economía y la Historia. En constante movimiento en la batalla de las ideas, para dar a conocer la libertad, secuestrada por ideologías colectivistas. Quiero un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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