Corrió como la pólvora por las redes sociales, y así me enteré, como de casi todo últimamente, la felicidad del diputado alavés de Equo, Juan López de Uralde, tras aprobarse la rebaja del IVA veterinario del 21 al 10%. Una excelente noticia de la que hay que felicitarse. Que los animales no tengan derechos, porque no los tienen y no los pueden tener en ningún ordenamiento jurídico mínimamente coherente, no significa que sus dueños, porque desde el punto de vista jurídico no pueden ser considerados más que posesiones de un humano, no puedan y deban prestarles la mejor atención médica, al mejor y más competitivo precio. Buena noticia, como digo, una rebaja de impuestos.

Mi Pepito Grillo interior, no obstante, más proclive a los rodeos intelectuales, me obligó a lanzar a esas redes sociales varias preguntas. Mi Pepito Grillo no le encuentra justificación alguna al IVA. Puede entender Pepito, entrando en un universo socialdemócrata que detesta, que los servicios que presta la Administración Pública, hayan de sufragarse de algún modo. Así las cotizaciones sociales pagan Sanidad o Pensiones. Pero impuestos como el IVA, Sucesiones o Transmisiones no hacen más que gravar, bajo coacción, actos entre particulares en los que el Estado no interviene más que para poner el cazo. Si no hay un servicio a prestar, no existe la mínima justificación. Ninguna más allá de meter mano a todo lo posible y así mantener el chiringuito y el pesebre. Con sus parroquianos y votos cautivos.

Sobre la mesa yo expondría además que, así como los poseedores de animales de compañía deben cuidar de sus animales al mejor precio, los padres deberían poder vestir mejor a sus hijos, con lo que se hace necesaria una rebaja del IVA de la ropa. También parece lógico y meridianamente cristalino, en estos tiempos de crisis y emergencias sociales, que una pequeña rebaja en el precio de los alimentos o del IVA de los alquileres – ¡Vivienda digna para todos! – es claramente deseable. Y claro, para cuidar el medio ambiente, bajemos el IVA de las bicis y de las zapatillas de paseo. Estoy pensando que rebajarlo al 10% ha sido poca cosa. Hubiera sido mejor al 5%. ¿No? Bajemos el IVA del cine, de los taxis y de los ordenadores portátiles. Visto así solo se me ocurre que no bajamos más el IVA porque hay que mantener el chiringuito y el pesebre. Con sus parroquianos. Y también con sus votos cautivos.

Pepito me dijo que se llaman impuestos, no propuestos o voluntarios, por algo. La coacción es necesaria para su cobro. Supongo que coacción viene a ser un sinónimo de extorsión legal. Porque si fuera que pagas el precio de un servicio, como puedes pagar la recogida de las basuras, algo que tiene mucho más sentido que el IVA, te enfadarías mucho y con razón si pagas más que el municipio de al lado y podrías ver qué está pasando. Estudiarse los Presupuestos Generales de todas las zonas que te incumben: estatal, autonómica, provincial o local, es un ejercicio de inútil masoquismo. Jamás encontrarás las relaciones biunívocas entre ingresos y gastos. Todo está orientado a tu confusión y pasmo. Todo orientado al chiringuito, que alimenta al pesebre, que cautiva votos.

Este es el mundo de las contradicciones del Estado del Bienestar. El que grava con impuestos para desincentivar el consumo del tabaco o el alcohol y grava con impuestos el trabajo para… ¿Incentivarlo? ¿Desincentivarlo? ¿Para ver hasta dónde aguantamos los contribuyentes? No hay por dónde cogerlo. Y aquí coger también puede tener un significado transatlántico. Que los jodidos siempre somos los mismos, vaya. Nosotros. Me alegro si tienes mascotas. Espero reciprocidad cuando bajen el IVA de los micros y los cables canon-canon.

José Luis MontesinosAcerca del autor: José Luis Montesinos

Ingeniero, empresario, bohemio, cantando en Metal Puppies y autor del libro Johnny B. Bad. Miembro del Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario (P-LIB)

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Un IVA de perros
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4 Comentarios

  1. El asunto de los derechos de los animales es el que sigue:

    Los animales siempre han sido, históricamente, bazas industriales. Sienten y padecen, pero no tienen responsabilidades propias. Al propietario se le hace siempre responsable de los actos del animal y no al revés. Cuando garantizas una serie de derechos sobre el animal, estás limitando expresamente lo que el propietario puede hacer con el mismo, sin exhimirle de ninguna responsabilidad a cambio de ello. Por lo tanto, estás limitando la libertad del propietario.

    Como los animales son bazas industriales, y todo el mundo lo sabe, la mayor parte de la población está dispuesta a sacrificar derechos animales que parecen inviolables en cualquier otro ámbito… sin pestañear lo más mínimo. Los animales de granja típicos padecen privación de libertad, violaciones sexuales sistematizadas, y destrucción y despiece calculados. Sin embargo, todo eso está “OK” porque luego nos los comemos.

    Eso sí, luego una persona quiere hacerle un tatuaje obsceno a su pony o ponerse demasiado cariñoso con su oveja, y todo el peso de la ley y el oprobio social caen sobre ella, a pesar de que ninguna de estas cosas es peor que lo que ocurre en un gran complejo ganadero. No tiene sentido pensar que un animal tiene derechos intrínsecos por ser empleado por un ser humano de una determinada manera (por ejemplo, tirar de un carro) pero que no los tiene cuando es empleado de otra (ser cocinado a la plancha).

    Hipocresía es el nombre del juego, y los únicos que no juegan son los vegetarianos y veganos, y los que directamente asumen que en un mundo donde los animales son comida y objeto de experimentación, no pueden tener muchos derechos legales que digamos. Otra cosa es que tengan derechos morales – esto es, que esté bien o mal tratarlos de una determinada manera.

    Y lo digo como uno de los mejores amigos de los animales que pueden encontrarse por ahí.

  2. Todo impuesto, previamente no acordado , no deja de ser un robo.
    Lo que no termino de emtender es el porqué los animales no tienen que tener derechoss. Debetían tener el derecho a la vida y a la libertad, siempre y cuando no sea preciso negarles esos derechos por razones alimentarias o de seguridad.
    A fin de cuentas los hombres también somos animales,

    • Un animal no puede ser objeto de derecho, porque no puede ser objeto de obligaciones. Todos los derechos conllevan una obligación recíproca intrínseca, incluso los derechos naturales o negativos. El derecho a la vida, implica que alguien te la dio lícitamente y que no pongas en peligro las vidas de otros, atacándoles, porque corres el riesgo que te quiten la tuya. Por eso no pueden tener derechos los animales, porque no pueden entender ni asumir la obligación.

      Otra cuestión distinta es que se les trate bien o mal, que nada tiene que ver con los derechos. Cuidar todo lo que nos rodea nos define como humanos moralmente “buenos”. Y hay que hacerlo. Pero no podemos negar que somos omnívoros y comemos entre otras cosas, otros animales.

      Los humanos tenemos plena consciencia de nosotros mismos y podemos asumir derechos y obligaciones, pero considerar a los animales iguales ante la ley, es decir, con derechos, significaría negar esta cuestión, igualándolos a nosotros, y puesto que no tienen conciencia ellos debemos asumir que nosotros debemos perderla. Es una aberración jurídica.

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